| Colecta.- En respuesta a una iniciativa del diputado federal
Ignacio Mendicutti Pavón, los diputados federales del PRI, al menos la mayoría de los
integrantes de la fracción priista de la Cámara Baja, aportarían cantidades unitarias
de hasta cuatro mil pesos cuyo monto global sería ejercido en la campaña del candidato
del PRI a la alcaldía de Mérida, Jorge Esma Bazán, que reporta muchas necesidades.
Hasta ahora los legisladores federales
priístas han intervenido en las campañas yucatecas guardando las distancias. Con el
pretexto de que son muchos los asuntos que les distraen en las tareas legislativas, la
mayoría de los integrantes yucatecos de la fracción prefieren mantenerse al margen de
los escenarios políticos locales. Sus compromisos se atienen a la forma, no a la
estructura y son congruentes, por ejemplo, con ese intento de muchos priístas de
desajenarse de los comicios o incluso del mismo partido.
Rosa Elena Baduy Isaac y Jorge Carlos
Berlín Montero, creaciones únicas e irrepetibles del cerverismo, son unos auténticos
convidados de piedra en las tareas legislativas. Actúan más como embajadores
plenipotenciarios del cerverato y protagonizan un modelo de conducta que semeja más una
caja de resonancia al reproducir e imitar los designios de su creador. Aquélla, envuelta
siempre en las nebulosidades más densas del magisterio yucateco, figuró entre los
representantes cerveristas que palonearon las listas de los candidatos. Es, en gran parte,
responsable de las dimisiones que diezmaron al priísmo yucateco.
Ahora los diputados federales priístas
pretenden ocupar un espacio protagónico con esta colecta para Esma Bazán debido a que el
Comité Ejecutivo Nacional carece de fondos, argumenta su presidenta, Dulce María Sauri,
para financiar en mayor medida las campañas yucatecas.
La fracción yucateca en la Cámara Baja, a
excepción de los diputados Jorge Carlos Ramírez Marín y Feliciano Moo Can, no
desempeña una función determinante en el sentido de los debates ni de las iniciativas
priístas, y menos en la discusión de los temas esenciales de la agenda nacional.
Moo Can, quien es secretario de Asuntos
Indígenas del CEN y ejerce un cargo en la comisión legislativa del ramo que a últimas
fechas cobró relevancia por los asuntos del EZLN. Ramírez Marín es uno de los cuatro
vicecoordinadores adjuntos de debate de la fracción priísta, pero forma parte de los
tres bajo la secretaría general a cargo del ex gobernador campechano Rafael Rodríguez
Barrera.
De los tres vicecoordinadores, el de mayor
actividad no es, sin embargo, Ramírez Marín, sino Manuel Añorve Baños, el diputado
guerrerense vinculado con los grupos de Atlacomulco y del gobernador René Juárez
Cisneros , quien pese a no formar parte del grupo político de la coordinadora Beatriz
Paredes Rangel recibe amplio respaldo de ésta, quien reconoce el activo trabajo que el
legislador protagoniza en la agenda de debate y de elaboración y análisis de iniciativas
a grado tal que supera al ex presidente estatal del PRI yucateco y al otro
vicecoordinador, Juan Manuel Sepúlveda Fayat, de Hidalgo

Rosa Elena Baduy Isaac una creación única e irrepetible del cerverismo.
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La gris función de la fracción priísta
yucateca es tradicional en la Cámara Baja, donde el último diputado federal con una
función relevante fue Rodolfo Menéndez Menéndez, quien presidió la entonces influyente
Comisión de Programación y Presupuesto en tiempos del Miguel de la Madrid Hurtado.
El ángulo financiero es el más endeble de
la estructura electoral priísta. Los candidatos y sus equipos de campaña afrontan las
consecuencias de un método basado durante décadas en un proselitismo asistencial y
clientelar que basó en el reparto de bienes la principal oferta política. Los militantes
de la línea ortodoxa, integrantes del "voto duro" que se resquebraja a diario
con una intensidad y concatenación dramáticas, no creen que ha llegado a su fin esa
modalidad de hacer política y no piden, sino exigen un reparto que los aspirantes no
pueden satisfacer. La percepción más sombría, sin embargo, es la generalizada entre los
abanderados priístas acerca de que ni siquiera hay en esos integrantes de esos adeptos
otrora tradicionales la certidumbre de votos a favor del PRI.
La tragedia de los centrófobos.- Trágicos
son los roles asumidos por el PRI yucateco en estos los últimos tiempos del cerverato.
Alcaldes y diputados movilizaron estructuras territoriales para defender el desacato a
instancias federales arguyendo una supuesta defensa de la "soberanía" yucateca
y los integrantes del Comité Directivo Estatal recibieron "línea" local para
difundir esa novedosa doctrina como tema para sostener un debate contestatario con la
posición de los otros partidos.
Ahora, los anteriores promotores de la
"defensa" de la soberanía, quienes promovieron un regionalismo exacerbado para
sostener los planteamientos de los centrófobos, de súbito se ven obligados a
aceptar a contingentes de emigrados capitalinos y mexiquenses, quienes llegaron a la
Mérida que algunos de éstos conocieron a fines de la década de los ochenta para
edificar un castillo de naipes electorales en el que intentaron basar un triunfo del PRI,
al cabo frustrado por una alta participación en los comicios y los designios de la
Secretaría de Gobernación del salinato urgido de legitimidad con triunfos de la entonces
oposición en la provincia.
Las condiciones vigentes son distintas. Los
llamados "ingenieros electorales" recién llegados concentraron su estado mayor
en la ex Casa de Pueblo, en una oficina situada en el más recóndito espacio de oficinas
del vetusto inmueble y distribuyeron avanzadas en las oficinas de los candidatos. Inmersos
en proyecciones, en gráficas, en cálculos, en recuentos y análisis de votos, los
especialistas enviados por el CEN establecen cuotas indispensables de sufragios que debe
aportar cada distrito, cada municipio, cada sección. Esta embajada de la febril actividad
de la numerología electoral es lo único que recibió el PRI yucateco de su contraparte
nacional, el CEN, que al menos dispuso de una discreta cobertura de gastos para los
recién llegados.
Son los recién llegados los que establecen
los lineamientos de la especialidad electoral para los funcionarios priistas yucatecos.
Así, los centrófobos autóctonos, impulsados primero al rechazo de todo lo que
representara una intromisión que mancillara el albo ámbito yucateco, ahora deben bajar
la cabeza y aceptar a los renovados "aztecas" que comenzaron por hacer un flaco
favor al candidato de la ola, el delfín cerverista Orlando Paredes Lara.
Un periódico local publicó la visión de
los recién llegados, quienes, cobijados por el anonimato y desde algún lugar de la sede
del PRI, reconocieron el alarmante rezago de Paredes respecto a Patricio Patrón Laviada,
postulado por los partidos coaligados por el PAN, a tal grado que la magnitud de la
ventaja del panista es, para ellos, incluso mayor que la especificada en encuestas de
medios de comunicación nacionales.
Con amigos como los que tiene Paredes en el
PRI yucateco, quienes le diseñan su propaganda, y en el CEN, que le envía a
especialistas presentados como los agoreros del desastre, para qué quiere el delfín
cerverista enemigos en otros partidos; con los primeros tiene suficiente.
¿Por la "estrategia"?-
En estos últimos días los candidatos del PRI a la gubernatura, Orlando Paredes, y a la
alcaldía meridana, Joge Esma ¿cómo no referirse a ambos? se refirieron en
sendas entrevistas a la ausencia del emblema priísta en su propaganda.
En entrevista con un periódico local,
confió que la razón de la ausencia del logotipo priísta en su propaganda visual y de la
mención del partido en la auditiva es de índole estratégica. "Es por
estrategia", detalló al anticipar que, en breve, el escudo tricolor aparecerá en su
propaganda.
Esma fue más directo. Invitado al foro
televisivo de un noticiero vespertino, el ex director del Instituto de Cultura de Yucatán
cuyo sucesor no ha sido nombrado para no lastimar el inmenso ego del ahora
candidato cortó de tajo la pregunta del ingenuo conductor que le inquirió por las
razones de la ausencia del emblema priísta. Desde la altura inconmesurable de su
prepotencia, de su absoluta falta de humildad, Esma atajó el cuestionamiento y lo
minimizó "ya me he referido mil veces a ese tema" y en un desplante
grosero y altanero cambió abruptamente la plática al exigir que "mejor hablemos de
cosas más importantes...".
Ahora si que ¿para quién?
Sin embargo, la inexistencia de la
identidad priísta en las campañas a la gubernatura y la alcaldía de Mérida dista mucho
de responder razones estratégicas, como asegura Paredes. Si el objetivo fue privilegiar
al candidato para tratar de "posicionarlo" en las preferencias electorales, la
famosa "estrategia" tuvo un fallo evidente si se atienden al resultado de
encuestas confiables que ligan al abanderado priísta a la gubernatura a los grupos
protagónicos del desacato a las instancias federales que, insistimos, deterioró en forma
dramática la imagen dinosaúrica de los cereveristas.
De la raíz del desacato a las instancias
federales quizá el mayor error que haya cometido el gobernador Cervera en su
trayectoria política, y cuyas verdaderas repercusiones le aguardan para cuando deje la
gubernatura, germinó el factor fundamental en la falta de aceptación para los
candidatos priistas. La situación desgastó a una organización agotada ya por el
resultado del 2 de Julio y aún la puso en una perspectiva más sombría con la creación
de los partidos locales ligados irremediablemente al cerverato.
Al margen de estas consideraciones, creemos
que la ausencia de los elementos priístas de la propaganda de los candidatos causa daños
enormes a la disminuida credibilidad popular que tenía el PRI, que así confirma que los
mayores enemigos de la organización no están fuera del partido.
La tormenta de Murillo Karam.
La designación de Jesús Murillo Karam como secretario general del PRI levanta una
tormenta creciente hacia el interior del partido. El veterano político y ex gobernador de
Hidalgo, quien estuvo en Yucatán para conciliar intereses previos a las nominaciones que
devinieron en abiertas imposiciones del cerverismo, mantiene una vieja amistad con el
gobernador Cervera y representa una de las alas más retardatarias de la organización que
rivaliza con la que propone con piel de cordero el disminuido grupo de Roberto Madrazo
Pintado.
El rechazo a Murillo Karam confirma el
rechazo que tendría una intromisión de Víctor Cervera en la estructura nacional del PRI
una vez concluido su encargo como gobernador. Varios son los sectores del PRI nacional que
desean desvincular de los órganos de decisión de dicho partido a políticos como Cervera
y Roberto Madrazo, quienes no tendrán cabida en el partido reestructurado o el nuevo que
sustituya al PRI. |