Cuando este
fin de semana se reúna el Consejo Político Nacional del PRI se encontrará con que el
partido, como diría algún clásico, está hecho bolas y, además que muchos de los
problemas que se le presentan al tricolor no son solucionables, por lo menos, en el corto
y mediano plazo y, por el contrario, los mismos pueden llevarlos a fuertes divergencias
internas.
Los problemas que tiene enfrente el PRI son varios. Allí están, por
ejemplo, las designac riones que realizó en su comité ejecutivo nacional el viernes
pasado la presidenta del partido, Dulce María Sauri. En lugar de Sergio García Ramírez
se designó en la secretaría general a Jesús Murillo Karam y en la secretaría de
organización y operación política, en lugar del senador mexiquense César Camacho se
designó a Manuel Fuentes Bove. No se trata de analizar si Murillo Karam y Fuentes Bove
son o no operadores eficientes para el PRI in duda ambos lo son), sino de analizar qué
mensaje quiere dar el partido con estas designaciones.
Cuando durante la semana pasada se habló de la posibilidad de cambios
en el CEN, que se confirmaron con la presentación de la renuncia de César Camacho (que
con ello comienza a buscar la presidencia de ese partido para noviembre próximo), se dijo
que ellos permitirían abrir posiciones a políticos jóvenes y a caras nuevas en el
partido que sirvieran para consolidarlos (a ellos y al partido) en este periodo de
transición y que tampoco ahondaran las divisiones. Evidentemente no es el caso de Murillo
y Fuentes Bove. Por el contrario, con su regreso a posiciones de dirección de ese
partido, se consolidan las correintes cercanas a Francisco Labastida y a Héctor Hugo
Olivares, que se ha convertido en uno de los principales operadores del tricolor (por eso
está allí Fuentes Bove, no por su cercanía, como se ha dicho, con Humberto Roque
Villanueva) y ello, también, es una señal muy clara de cómo se alinearán las fuerzas
internas en la preparación de la asamblea nacional anunciada para noviembre. La pregunta,
en todo caso, es cómo quedan las demás corrientes que coexisten en el PRI y que no se
enmarcan en esa tendencia. En todo caso, los reclamos para Dulce María en el próximo CPN
por haber adelantado estas designaciones y no esperar hasta esa reunión para consensarlas
en el propio Consejo, estarán a la orden del día.
Con todo, esa no será la prioridad en el debate interno de los
priístas. En el ámbito legislativo, si bien existe un acuerdo del propio CPN para
oponerse al gravamen de medicinas y alimentos con el IVA, buena parte de los legisladores
no están de acuerdo con ello y están buscando una salida negociada que permita aprobar
la reforma financiera. Tienen argumentos sólidos en su favor: el foxismo necesita esos
votos y podrían introducir las suficientes reformas como para atribuirse la paternidad de
las posiciones redistributivas de la reforma sin pagar los costos. En ese sentido, el PRI
podría ganar mucho y establecer acuerdos sólidos de cara al futuro. Pero ello implica
una labor de negociación intensa y sobre todo coherente y hoy, las posiciones del PRI no
son homogéneas sobre el tema ni tampoco parecen existir canales de interlocución
definidos con el propio gobierno.
Ante esa situación, para el priísmo, lo más probable es que el
factor IVA, en lugar de ser un útil instrumento de negociación con el gobierno, podría
convertirse en un elemento de división interna. Y es que ante la falta de una posición
relativamente homogénea, existe una parte considerable de diputados priístas que están
a favor de negociar la reforma hacendaria aún a costa de la dirección de su partido. Es
verdad que no son la mayoría, pero recordemos que para sacar adelante esa iniciativa no
se requiere de más de entre veinte y cuarenta votos, además de los que provengan de la
bancada panista. Es verdad también que todo indica que será más difícil obtener esos
votos en el senado que en la cámara de diputados, pero que nadie se engañe: en el seno
del priísmo las cosas están lejos de mostrarse claramente definidas en contra de la
reforma. Y la próxima reunión del CPN lo pondrá de manifiesto.
Por el contrario, donde el PRI no tendrá problemas, en el ámbito
legislativo, será en torno a la iniciativa de ley de derechos y cultura indígenas donde
incluso ha demostrado, en particular Manuel Bartlett, un envidiable manejo de la técnica
y la operación legislativa.
Pero las divisiones sí se han puesto de manifiesto en los estados,
ante los procesos electorales que vienen. En Baja California ya se dio la ruptura de
Amador Rodríguez Lozano, que incluso abandonó su posición como diputado, pero las
divergencias en Tabasco y Michoacán podrían ser mayores y más dolorosas. En Michoacán
continúan las diferencias y la candidatura de Alfredo Anaya no ha logrado calmar las
aguas que aún siguen agitadas por la renuncia de Sergio Magaña que, se sigue
argumentando, que podría terminar siendo candidato a gobernador, pero por Acción
Nacional. Y el peso de Magaña, sumado al de los priístas con los que tiene buena
relación (entre ellos el ex gobernador y ex embajador Genovevo Figueroa) podrían
modificar los resultados de este proceso donde, en el PRD, se consolida la opción de
Lázaro Cárdenas Batel.
La situación parece ser más difícil incluso en Tabasco. Todo indica
que la candidatura de Manuel Andrade finalmente saldrá adelante (de los doce aspirantes
que dijeron buscar la candidatura sólo se registraron dos para participar en ese proceso,
el propio Andrade, y Carlos Mario de la Fuente Lazo, quien no tiene posibilidad alguna de
ganar la convención del próximo día 29) pero ello implicará la ruptura de distintos
grupos con el consiguiente costo, en una elección que, sin duda, será muy cerrada.
Quienes argumentaron en la elección del año pasado -que finalmente fue anulada por el
Trife- que las diferencias internas en el PRI tabasqueño no tendrían incidencia en los
resultados se equivocaron. Hoy están repitiendo la dosis.
Quizás lo más importante en todo esto es que el PRI pareciera que
está ocupado por desperdiciar todas las oportunidades que tiene (que son muchas más de
las que aparecen públicamente) para consolidarse como, dirían los nuevos dirigentes del
PSOE, una "oposición útil" y con posibilidades de ocupar el centro. Pero sobre
todo, le está faltando al PRI la decisión de mostrarse con un perfil propio ante la
ciudadanía.
Archivos recuperados
Muchas confusiones privan en la presidencia de la República y muchos
frentes se abren, quizás inútilmente. ¿Tiene sentido que la vocera presidencial, Martha
Sahagún, salga a criticar públicamente al canciller Jorge G. Castañeda por su debate
con los cubanos y que no diga ni una palabra respecto a los ataques que el canciller
cubano hizo, públicamente, contra el gobierno mexicano y el propio Castañeda? ¿no es
mejor lavar la ropa sucia en casa?. Otra controversia: ¿a quién le hacemos caso: al
presidente Fox cuando dice que el crecimiento será de 4.5 por ciento, al Banco de México
cuando dice que será de 3.5, a la propia Martha cuando asegura que sí existen
discrepancias entre el presidente y Guillermo Ortiz, o al secretario de Economía, Luis
Ernesto Derbez que el lunes 23 declaró que entre el ejecutivo y el banco central no hay
divergencias alguna? (Reproducido del periódico Milenio con autorización de su autor)