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Mérida, Yucatán, México

Edición del viernes 18 de mayo de 2001

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Semanario de Información y Análisis Político

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COLUMNAS

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INFORMACION

En la mira del gobernador
Cervera planea reventar la elección
¿Y lo que hizo Cervera?
Ecos de las entrevistas
Mal Patricio, peor Orlando
De todo un poco
La juventud quiere participar en el cambio
¿Tendrá alcalde panista?
San Felipe, puerto de pescadores, otrora bastión del PRI...
Llamado a debatir
Lacerante encuentro de dos Méridas
Censura no; Autocensura sí
De Esma
La Carta

OPINION

Jorge Fernández Menéndez
Falta operación y hay demasiada prisa
Lilián López Gómez
La observación electoral, ¿Un peligro?
Juan Omar Fierro
Un partido político "nacional", una conferencia internacional y un localismo inevitable

José Enrique Gutiérrez López
Nació Maestro

Alejandro López Mungía
Mi punto de vista
Miguel A. Gamboa García
A quien corresponda
Freddy A. Heredia Durán
Aprendices de prepotentes y otros ya muy viejos
Filiberto Pinelo Sansores
La estrategia cerverista
Roger Aguilar Salazar
Tareas próximas de la lucha cívica
Félix A. Rubio Villanueva
Uno más para el sprint final
Miguel A. Gamboa García
D. Luis Alfonso Ramírez Aznar
Ramón Lago Casares
Despertar en Yucatán

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez

CULTURA

ciNET

UNA DE MARCOS

¿PORQUE USA PASAMONTAÑAS MARCOS?
Tiene miedo a que lo maten
Tiene una cicatriz horrible en la cara
Tiene miedo a que lo reconozca su esposa
Tiene miedo a que lo reconozcan los acreedores
Tiene frío en la cabeza
Porque es un payaso
Por que el pasamontañas es un emblema
No se...


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Editorial

Un golpe de suerte

A una semana de las elecciones, hoy podemos asegurar —sin necesidad de una bola de cristal— que todo puede ocurrir. Y no es que emulemos a Cantinflas, pero así es.

Concluyen meses de efervescencia política donde hasta quienes no tenían porqué enterarse, supieron qué pasa en Yucatán, gracias al desacato cerverista a la ley. A La Revista le consta la indisposición que mostró el Sr. Orlando Paredes cuando el conflicto comenzaba, pues a él, y solo a él, le causaba daño el jaloneo jurídico con la federación.

Atrás ese lamentable suceso, hoy llegamos a los días finales de este lasitmoso proceso electoral, con una sociedad casi agotada por tanta información negativa ofrecida por los medios, como reflejo de esa penosa realidad a la que estamos sometidos y que debemos transmitir.

Por un lado, los panistas aseguran que tienen el triunfo si la gente sale a votar y por el otro, los priístas se jactan en silencio de que todo está "bajo control", y no se preocupan por nada.

Las encuestas —según publicaron los medios— perfilaron la semana pasada la inclinación del electorado a favor de la oposición, en tanto que el PRI se reservó la publicación de las suyas. La semana pasada, anunciamos la posible publicación de las encuestas de Mitowsky, pero finalmente, no ocurrió nada. El PRI se abstuvo de difundir lo que sabía.

Por otra parte, varios actos del PRI han sido realizados en instalaciones que se pueden considerar del gobierno del Estado: tenemos el estadio Carlos Iturralde, el centro cultural La Ibérica y recientemente, el Centro de Convenciones. Esto ocurre con la complicidad de funcionarios

En el primer caso, un festival del Día de las Madres costeado por el gobierno del estado, fue aprovechado por un candidato que se encaramó hasta en una estructura de metal, con tal de llamar la atención.

En cuanto a la Ibérica, se trató presuntamente de eventos de campaña relacionados con la cultura y hasta —dicen, no nos consta— de un bautizo de la nieta de un candidato.

En lo que toca al caso del Centro de Convenciones, no nos llamó la atención que personalmente Juan Martín Pacheco —el de Cultur—, estuviera dando órdenes para acomodar las sillas en la presentación del plan de trabajo de Orlando Paredes la mañana del miércoles 16. Tampoco nos "conmocionó" advertir la presencia del jefe de éste, Ricardo Dájer, indicando a los empresarios asistentes dónde podían sentarse. Ambos son empleados del Gobernador Cervera y ellos sabrán porqué actúan en contra de lo que presuntamente ordenó el Ejecutivo de no meterse en tareas de partido. Era de mañana y ambos debían estar en sus oficinas, pero no, nada más lejos de la realidad. Una vez más se confirmó que el gobernador solo miente cuando habla de mantenerse al margen de las campañas y que miente más cuando exhorta a su gente no hacer proselitismo que esté fuera de la ley.

Sin duda se trata de actos de provocación que, cometidos en cascada, parecen tener la finalidad de agobiar a la oposición con delitos electorales para no darse abasto a la hora de tener que integrar expedientes en contra de lo que hace el gobernador o el PRI. Tal vez nos falta ver más cosas.

Solo hay una cosa riesgosa que haría peligrar lo que las encuestas parecen presagiar para el 27 de mayo y es la verdad.

Si el día de su cierre de campaña —este miércoles 23—, el rejuvenecido Orlando cambiara su antiguo discurso y en vez de la viejas frases de sumisión y loas a Cervera lanzara una que otra autocrítica hacia lo que ha sido el cerverismo como elemento dañiño a la sociedad —él sabe muy bien de qué hablamos— quizá podría despertar no solo las simpatías de los medios de comunicación que premiarían con ocho columnas esas declaraciones sino también la de uno que otro crítico que no lo puede ver.

Más aún, si de plano Orlando emplea un par de minutos de mensaje final para lanzar una advertencia de que su gobierno "no será tapadera de nadie", "que perseguirá a quienes hayan cometido actos delictivos en el sexenio cerverista" y anuncia que "encarcelará a los corruptos funcionarios que arrojen las auditorías al gobierno de su jefe Cervera", entonces estaríamos frente a un candidato que quiere ganar.

Es el último tramo que le toca recorrer y Paredes tiene en sus manos la resolución final el electorado indeciso —que no se emociona más que con retos como el que aquí señalamos— y también la de aquellos que no quieren al candidato del PAN o a su partido.

Piénselo bien el candidato priísta: una frase bien puesta, en el lugar adecuado, tiene un efecto, pero un mensaje hueco, unas palabras mentirosas —más de lo mismo—, falsas y un gobierno cómplice, significarían la derrota el 27 de mayo. Escoja.

 

 

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