La mañana del
miércoles 16 de mayo, el candidato del PRI a la gubernatura, Orlando Paredes Lara,
presentó un amplio programa de trabajo que según dijo sería el eje de su
administración en caso de ganar la gubernatura.
La presentación se llevó al cabo en el Centro de Convenciones y
reunió a más de 1,000 personas, en su mayoría, las mismas que suelen asistir a los
actos del gobernador, Víctor Cervera Pacheco, como la burocracia estatal, federal y
municipal, diputados y alcaldes priístas. Entre ese público, estaban varios de los
empresarios que también acudieron a la presentación del plan de trabajo de Patricio
Patrón Laviada, candidato del frente opositor, PAN-PRD-PT-PVE, que tuvo lugar en el
suntuoso hotel Fiesta Americana el sábado 12.
En el acto del Sr. Patrón pudo verse, a diferencia de otros tiempos, a
quienes antes apoyaban al PRI, revueltos con los panistas y con los neopanistas y con las
chambistas del Ayuntamiento de Mérida, tratando de ser "visibles" a
los ojos del candidato opositor. La gran cantidad de ciudadanos neo-opositores
que se suben a la ola del cambio y dejan la ola de Orlando, aplaudió a rabiar la
presentación del candidato.
Algunos tienen prisa porque las cosas se definan porque deben estar
poniendo un pie en un lado y el otro en otro. Así, tenemos el caso de varios empresarios
que apresuradamente se han incorporado a la moda de la oposición.
En el otro lado, en el Centro de Convenciones, las cosas no eran ni
remotanmente iguales. El auditorio estaba repleto de sillas y la gente no llegaba. A duras
penas podían llenar la mitad del espacio y ya era hora de empezar.
Se creyó que todo se debía a la impuntualidad yucateca; luego se
pensó que los organizadores no invitaron a todos eso solo sucede en el caso de
Patricio que olvidó a personajes importantes, y por último hubo quien sospechó
que "está claro, ya perdió Orlando, por eso la gente no viene..." 
Minutos pasados de las 9 de la mañana, el candidato Paredes Lara
hacía su aparición en silencio, caminando como cualquier otro asistente, con una corte
de seguidores. El estaba pero el público no. Al menos no el suficiente como para hacerle
una bienvenida bulliciosa desde la entrada. El coordinador, Raúl Montalvo Ferráez,
sudaba y hacía llamadas desesperado. Los organizadores apuraban el paso y no soltaban el
celular.
¡Trae a la gente de la casa de campaña... a todos!!! se
oía.
Con temor al que dirán, alguien no soportó la presión y dio la orden
fatal: "que quiten una fila de sillas...". De inmediato, los propios del Centro
de Convenciones, que obedecían a la voz del director de Cultur, Juan Martín Pacheco
y éste del anfitrión Ricardo Dájer, retiraron varias sillas plegadizas con
toda discreción, más no la suficiente para ser captados por La Revista.
Invitados
todos a tomar asiento, era el momento de empezar. El anunciador presentó al candidato y
vinieron los aplausos. Las sillas rojas y negras desocupadas delataban la ausencia
priísta.
"En una sociedad cambiante ya no puede concebirse tomar decisiones
unilaterales que afecten a otros sin que éstos estén involucrados. Hoy, la sociedad en
su conjunto y cada uno de sus miembros es crítica, participativa y demandante de
soluciones y opciones que le permitan elevar su nivel de vida, ya sea en lo referente a
seguridad, trabajo o gobierno" manifestaba el candidato ante quienes se veían
más preocupados por contestar sus teléfonos celulares, platicar con el vecino y
dormitar, que escuchar las propuestas del candidato.
El largo discurso sin embargo, terminó por solucionar las ausencias.
Aquellos que sudaron porque "no se llenaba" el Centro de Convenciones tuvieron
que dar una contraorden y comenzar a meter más sillas al auditorio, hasta agotar el
espacio, cuando el candidato llevaba ya una hora hablando. Los grupos de vecinos, señoras
y campesinos, finalmente llegaron. ¡Fuiiu!
Orlando habló Educación, Salud, Cultura y Deporte; de Pesca,
Inustria, Comercio, Desarrollo sustentable y medio ambiente; Desarrollo Agropecuario;
Vivienda, de jóvenes, mujeres... y de un sinfín de propuestas más.
Y a juzgar por su plan de trabajo, todo, prácticamente deberá volver
a refundarse en caso de que él gane la gubernatura. ¿Dónde queda entonces todo lo que
hizo Cervera? se preguntan.
Y es que si todo eso que leyó Orlando Paredes es lo que le falta al
Estado, entonces ¿qué hizo Cervera en seis años?
Fue el signo de los tiempos. Entendemos que estamos en campaña y que
hay que anunciar mil cosas, proclamar cien promesas y aventurar mil ofrecimientos.
Lo malo, es que en una semana más sin duda alguna, muchos
acudirán a su cita con la historia y dirán: "A muerto el rey..., ¡Viva el
rey!".