El actual proceso para
elegir a nuestros gobernantes, ha estado plagado de irregularidades y de sucesos
"raros". No es de extrañar que durante los procesos electorales los candidatos
a cargos de elección popular, los presidentes de partidos, representantes de partidos
ante los organismos electorales, los propios simpatizantes de los partidos contendientes y
algunas autoridades, comenten o se expresen de forma negativa de los conceptos, ideas o
plataformas de los diferentes partidos, destruyan su propaganda, se muestren en
descontento o impugnen la participación del candidato contrario en las elecciones.
Sin embargo, en este proceso electoral del Estado de Yucatán, un nuevo
actor ha sido el centro de los ataques y sufrido manipuleos en su participación. Me
refiero a los ciudadanos que, aunque están contempladas en el Código Electoral del
Estado de Yucatán las diferentes formas de participar, han sido menospreciados y atacados
desde el inicio de este proceso.
En octubre del 2000 en sesión de medianoche, la Comisión de
Legislación, Puntos Constitucionales, Gobernación y Asuntos Electorales del Congreso del
Estado, elimina la propuesta de 34 ciudadanos para Consejeros Ciudadanos del Consejo
Electoral del Estado, por no presentar documentos probatorios no contemplados en el
Código electoral y algunos de carácter negativo, tales como demostrar "el modo
Honesto de vivir". Si tomamos en cuenta que para ser considerado como propuesta para
el Consejo Electoral del Estado, hay que tener el grado de Licenciatura y además contar
con el Título Profesional, este requerimiento puede parecer absurdo. Fue necesaria la
intervención del Tribunal Federal Electoral para que se respetaran los derechos de estos
ciudadanos.
Ahora el turno nos tocó a los ciudadanos que participamos como
Observadores Electorales tanto locales como nacionales y extranjeros, los que aunque
cumplimos en tiempo y forma la entrega de documentos y tomamos el curso respectivo, de
acuerdo con lo que nos fue indicando por funcionarios del mismo Instituto, el
representante del Partido Revolucionario Institucional ha impugnado de modo general
nuestra acreditación como tales. Los expedientes de 35 solicitantes a Observadores
locales se perdieron o se robaron dichos documentos en el inmueble del Instituto Electoral
del Estado, quedando algunos de estos ciudadanos sin derecho a participar como tales. A
los Observadores Nacionales se les ha impugnado porque en su expediente no constaban las
fotos o los originales, que se entregaron en la oficina de Capacitación del Instituto
Federal Electoral, a donde acudieron para asistir al curso que se impartió por medio de
un acuerdo con el Instituto Electoral del Estado. En el caso de los Observadores o
Visitantes Extranjeros, muchos fueron rechazados por no entregar su documentación
original, cuando aún no se encontraban dentro del país y, en algunos casos a pesar de
haber asistido al curso impartido en el IFE.
Estos hechos son lamentables pues hablan de un retroceso tanto por ser
la primera vez que se "extravían" documentos en estas oficinas y se hace
responsable al ciudadano de esta pérdida, pues lo rechazan porque no está completo su
expediente; como por pretender que los visitantes extranjeros llegaran a Mérida con el
único proposito de tomar el curso y que se regresaran a su país de origen.
Estamos en un proceso electoral difícil, en el que todo parece indicar
que se quiere evitar, a toda costa, la presencia de observadores en las casillas como si
representaran un peligro. Hay que recordar que ellos son ciudadanos todos, cuyo mayor
trabajo es velar por la transparencia y legalidad de la fiesta cívica en la que
participaremos.
Por eso, es importante que nuestra participación no se limite a
depositar nuestro voto en las urnas, sino que apoyemos a los funcionarios de casilla y a
los observadores acompañándolos durante la jornada, en especial al momento del conteo de
los votos, pues si somos muchos los que observamos es más difícil que hayan problemas.
Este 27 de mayo, ¡Mánchate el dedo! (L.L.G. Mérida, Yuc. mayo de
2001).