De visita por
México, Rodrigo Borja, ex presidente de Ecuador y actual dirigente del Partido de
Izquierda Democrática (PID) en ese país, dio una conferencia magistral sobre
Socialdemocracia y Globalización. Invitado por Convergencia por la Democracia, partido
que dirige el ex priísta Dante Delgado Rannauro, a pocos segundos de acabar su ponencia
colocó una banderilla mortal en el discurso de sus anfitriones. Así, mientras las
huestes del ex gobernador de Veracruz repartían un periódico partidista donde se leía
"La Tercera Vía, proyecto de Convergencia: Dante Delgado", Rodrigo Borja
afirmaba "la Tercera Vía que propone Blair es sólo un neoliberalismo soft".
Dante ni se inmutó, pero entre el público
del Foro Internacional Nueva Socialdemocracia, una Opción Política Ciudadana la
alusión se celebró con risas discretas y miradas furtivas al veracruzano. El gesto de
los escuchas no podría pasar inadvertido: la mayoría de los asistentes eran militantes y
simpatizantes de Convergencia. El regreso por la puerta grande a la escena política
nacional del líder veracruzano sufría un fuerte tropiezo. La nota ya no sería Dante y
sus notables invitados, ahora en los diarios todo sería los invitados y el enmendón de
plana que le dieron a lo que él llama su propuesta política.
Lecciones de historia para luchadores
sociales de estreno
Más allá del efecto adverso que
pudiera provocar en las aspiraciones políticas del político veracruzano, el discurso de
Rodrigo Borja mereció especial atención de los periodistas y académicos que fueron
invitados al evento. No era para menos, en estos tiempos en que las reuniones
internacionales de gobernantes y funcionarios transnacionales se suceden a ritmo
vertiginoso, Cancún y Quebec sólo por recordar las sedes más recientes, hablar de
globalización y equidad no puede ser noticia de segundo plano, mucho menos si se hace en
un foro internacional. ¿Contradicción o una sopa de su propio chocolate?
La mesa de ponentes que seguía cada
palabra del también aspirante a la Presidencia de Ecuador estaba compuesta por Anselmo
Sule, coordinador nacional de la coalición de gobierno en Chile, Rubén Giustiniani,
diputado y vicepresidente de la Mesa Nacional FREPASO en Rosario, Argentina, Edgardo
Carvalho, secretario de la Mesa Ejecutiva del Partido Nuevo Espacio en Uruguay y, por
supuesto, la élite de Convergencia: Dante Delgado, presidente del partido,
Cuauhtémoc Velasco Oliva, responsable del Consejo Nacional y diputado federal, y Pedro
Aguirre, titular de la Fundación por la Socialdemocracia de las Américas, su escuela de
cuadros políticos.
Invitados con un largo camino en la
búsqueda de caminos más justos para sus respectivos pueblos. Anfitriones recién
estrenados en la socialdemocracia. Eso sí, todos atentos.
Rodrigo Borja inició la batalla verbal
fustigando a los políticos que hablan mal de la política para hacer política, a los
intelectuales que hablan de la muerte de las ideologías para tener rentabilidad
ideológica en el mundo de las ideas. Decía en tono enfático:
"Ya nadie admite que es derecha y el
mejor medio para disimular que se pertenece a ella, es negar la oposición misma de la
derecha y de la izquierda".
Todavía era temprano para interpretar. El
público escuchaba:
"En definitiva, las ideologías son
las brújulas que nos señalan el camino, que nos dicen lo que hay que hacer y a favor de
quién en el ejercicio de poder, puesto que el cómo y el cuánto de aquellas acciones
corresponderá señalarlo a los esquemas programáticos".
Luego vendría una largo repaso a la
historia de la socialdemocracia en el mundo y una diferenciación entre ésta y el
socialismo marxista que se aplicó en el extinto bloque soviético.
"El marxismo rechazó la idea de
discutir, de debatir su propia ideología y poco a poco fue pasando de la ciencia a la
utopía y de la utopía al dogma, para terminar en el autoritarismo".
"En cambio - proseguía - la
socialdemocracia es compatible con la libertad, con el debate de las ideas, con la defensa
de los derechos humanos, con la emergencia de gobiernos legitimados por la voluntad
popular".
Versión estenográfica de un ridículo
El público se mostraba un poco aturdido
por el recuento histórico. Para una nueva opción de izquierda, todo lo dicho por el
dirigente político de Ecuador era hasta el momento mera referencia antropológica.
Pero ya venía el turno de las críticas
demoledoras a los gobiernos actuales, del modelo económico que recomiendan los organismos
financieros internacionales.
"Los bienes económicos son
ingredientes de la libertad. No puede ser libre el hombre que no tenga una firme y segura
base económica, aunque declaren lo contrario documentos legales e incluso
constitucionales".
Rodrigo Borja todavía no ponía nombre y
apellido al arquetipo económico que sólo habla de libertad cuando se trata del mercado,
mas enseguida lo hizo.
"La igualdad es una precondición para
el ejercicio de la libertad y esta concepción choca con el neoliberalismo, que defiende
la libertad mientras ha levantado un culto a la desigualdad, que cultiva amorosamente las
diferencias, que justifica un modelo económico darwinista: el derecho de los más fuertes
para sojuzgar a los menos dotados económica y socialmente".
Para Dante Delgado, crítico de Zedillo por
su defensa a ultranza del liberalismo económico, el discurso del ex dignatario andino ya
era un espaldarazo a sus propios mensajes públicos.
Mas faltaba la corrección ideológica a la
plataforma política de su partido.
En el entramado de frases y juicios,
Rodrigo Borja tocaba ya el fenómeno que ha derribado fronteras económicas y políticas,
que ha logrado tantas cumbres mundiales como no pudieron hacer jamás las conferencias
internacionales de desarme.
"Hay que reconocer en estos momentos
que el tema de la globalización, ha producido una gran brecha entre la socialdemocracia
europea y la nuestra. Los europeos no entienden que la globalización es una nueva
estrategia de dominación política y de explotación económica de los países poderosos
sobre los débiles".
Paradójicamente, las críticas que
caerían sobre las palabras del veracruzano, tenían otro destino. Continuaba Borja:
"Los líderes europeos, con muy pocas
excepciones, han defendido las ventajas de la globalización, pero no han reparado en los
daños irreversibles que el sistema está ocasionando a las pequeñas economías
periféricas del planeta".
El siguiente párrafo sería, ya, el
principio de un desmentido de las tesis dantistas.
"En los últimos años los líderes
europeos han planteado la fórmula de la Tercera Vía, según han dicho, alejada
del estatismo de la vieja izquierda, lo mismo del sistema de inhibiciones estatales de la
nueva derecha".
De aquí en adelante, cada frase tendría a
Dante menos contento con sus propias declaraciones. Textualmente, el dirigente de Ecuador
enmendaría en tres párrafos todas las arengas de Dante Delgado en los últimos meses.
"Por supuesto que es una iniciativa
interesante, aunque no es nueva de ninguna manera. Tanto en Europa como en nuestra propia
América se hicieron planteamientos de Tercera Vía hace mucho tiempo".
"El planteamiento de Blair es muy
peculiar: no es la equidistancia entre el marxismo y el conservatismo en cualquiera de sus
formas, liberalismo, neoliberalismo o neoconservatismo, sino que es una equidistancia
entre la socialdemocracia y el neoliberalismo, lo cual geométricamente, incluso,
demuestra que tiene un sesgo derechizante".
"Porque no es entre los dos extremos,
entre la extrema izquierda y la extrema derecha, la búsqueda de la Tercera Vía,
sino una búsqueda sesgada. De allí que el sociólogo francés Pierre Boerdieu sostenga
`las Terceras Vías son muy ambiguas´. Y las que se proponen en Europa de hecho
son neoliberalismos soft".
La corrección estaba completa.
Epílogo Local
Ahora Dante tendrá que revisar sus
declaraciones. Aunque quiera, no será el gran ideólogo de la transición, el renovador
de la izquierda en México. Mientras tanto, los medios ya le piden comentarios sobre las
elecciones locales en su estado natal.
No otra cosa. Modestamente. (México,
D.F. Omar Fierro, mayo de 2001) |