Hace ya
algunos años, en un día 15 de mayo, una feliz Maricela trajo a Ricardo al mundo. Ella, y
mucho menos el infante, sabían lo que el destino había preparado para este niño. El
otro Ricardo, el papá, como siempre, a la expectativa, ceñudo, taciturno, sonreía
esporádicamente.
La vida, sabemos es: un juego de azar, de esos que se permiten en los
casinos, en los que algunas veces ganas y muchas veces pierdes, siempre, siempre, en un
juego inacabable; como la rueda de la fortuna, unas veces te sostiene arriba, otras te
encuentras en lo más bajo, siempre girando, girando; como la montaña rusa, ciertas veces
en la cima, después, de inmediato, en el fondo del valle, pero siempre, siempre a gran
velocidad.
Así ha sido y creo será permanentemente la existencia de mi hermano,
siempre extremoso, muchas veces optimista y otras pesimista, eufórico hoy, mañana
decaído, alternando constantemente su estado de ánimo.
Sin embargo, su paso por la vida ha tenido invariablemente una
constante: la tenacidad, persistencia, constancia, la lucha, fortaleza y dedicación con
que enfrenta todas y cada una de sus actividades personales, profesionales, de vocación.
Siempre dando la cara, nunca de espaldas.
Así, con esta característica de su personalidad, Ricardo se adentró
al mundo: sus primeros años de infante, en Chichen-Itzá, Tequezquitengo y Cuernavaca; su
adolescencia en Tehuacán, Puebla, transcurrió aceleradamente, intensamente, a fondo,
tanto que lo marcó profundamente, permanentemente. Un año en Estados Unidos. Después,
los primeros años de adulto en el internado México de esta misma ciudad, transcurrieron
también vertiginosamente; es aquí donde se perfila el deportista, el portero
extraordinario; "yuca Supermán atrapando un satélite", dice el pie de foto del
álbum fotográfico de la escuela en esos años. De regreso a Mérida, la Escuela
"Modelo" se beneficia de su habilidad. Incursiona en la abogacía, lógico, su
abuelo Héctor fue Abogado y Notario Público, se siente atraído por la profesión, y
así, instala con Rubén Bolio Pastrana y Nicolás Flores su despacho en el edificio de
"La Nacional", en pleno corazón de Mérida, y contratan como pasante a nuestro
hoy flamante Secretario de Gobierno, Renán Cleominio Zoreda Novelo. Cosas de la vida.
Pero la realidad para Ricardo es otra: se encuentra con un sistema judicial corrupto,
anquilosado, deficiente, con instituciones añejas y oxidadas, una burocracia indolente y
una impartición de justicia paradójicamente injusta.
Se vislumbra entonces, ante la injusticia del derecho y la podredumbre
gubernamental, el luchador social, el líder. Ingresa así al Partido Acción Nacional y
participa como orador en la campaña a Gobernador de Víctor Manuel Correa Rachó. Es
aquí donde se inflama de pasión por la defensa de la verdad, de la justicia, la equidad
y sale de campaña en aquel su desvencijado VW, que ni piso tenía y que utilizaba como
tribuna donde arengaba a una multitud de dos o tres borrachos que lo
"escuchaban". La democracia nacía en doloroso parto, en una desigualdad
aberrante, sin respeto por parte de la autoridad, con agresiones verbales y físicas
(recuérdese aquel 1969) sin piedad.
Pero Ricardo no se rinde ante tan poca cosa. Se despoja del lastre
etílico que lo ataba, que lo limitaba. Crece, madura e irrumpe en el magisterio con tal
vehemencia, que a todos asombra. En sociedad primero y solo después, funda la
"Preparatoria Progreso", primera de su clase fuera de la ciudad de Mérida.
Muchas penas, angustias y frustraciones lo esperaban. Sin dinero, sin posibilidades
económicas ciertas, acude a préstamos y donativos de sus amigos. Así, doña Josefina
Montes Molina dona a la escuela el terreno donde hoy se ubica en Progreso; consigue otros
ingresos y construye esos módulos que hasta hoy se ven. Día a día mi hermano, a las dos
de la tarde, con una torta en la mano, sudando, tomaba el camino a Progreso montado en su
permanentemente roto vehículo. Por las mañanas y por las noches, Ricardo se hacía cargo
de "Serviconfort". Tiempos difíciles, de carencias, limitaciones. Su futuro:
incierto, endeudado.
Decide en esa época dedicarse de lleno a dar clases, a participar de
plano en la formación integral de los jóvenes preparatorianos, con valores éticos y
responsabilidad. Sus materias preferidas: ética, filosofía y etimologías. Nuevamente se
endeuda y adquiere de la mamá de Carlos Castillo Peraza, la "Preparatoria
México", que funcionó muchos años cerca del parque de "San Juan", hasta
que Gaspar Gómez Chacón consigue para la preparatoria el terreno donde hoy se alza el
orgullo de mi hermano, su casa de estudios, el lugar donde los alumnos, que son sus
amigos, aprenden de los maestros y de él, que les habla, entiende y acompaña.
En esa época, asuntos de familia le mueven el piso; sufre
intensamente, la frustración aparece nuevamente. Pero quien conoce a Ricardo sabrá que
no hay situación, por grave que sea, que lo quiebre. El tiempo pasa, se levanta y
continúa, y aunque las heridas que infligió están aún ahí, cicatrizadas unas y
sangrantes otras, al igual que las suyas, resurge con nuevos ímpetus, proyectos e
ilusiones, y entre otras cosas, vuelve a la política de la que se había apartado. Muere
su papá, mi papá; pérdida dolorosa, inoportuna la muerte, como siempre.
Este es, en pocas palabras por no poder detallar, Ricardo, mi hermano,
el único, el luchador de mil batallas, en las cuales algunas veces gana y otras
aparentemente pierde, aunque gana en experiencia, pero siempre listo para volver a
empezar, en movimiento constante, sin descanso.
Aunque somos diferentes y muchas de sus ideas no comparto, quiero,
respeto y admiro a mi hermano. Es ciertamente ejemplo para muchos, modelo de tenacidad y
perseverancia. Me congratulo estar cerca del hombre, del maestro, del luchador, del
hermano.
Nació Ricardo un 15 de mayo, ¡que casualidad! el día del maestro. Su
destino estuvo marcado desde aquel día en que asomó la cabeza a este mundo extraño,
inconcluso, agridulce. Nació maestro.
Felicidades Rich en tu cumpleaños y día del maestro. Mi solidaridad
contigo; aún de lejos el cuerpo, el espíritu permanece unido por la sangre. Modesto
homenaje rindo hoy a uno de los verdaderos maestros. (J.E.G.L. Mérida, Yucatán, mayo
de 2001).