Hace apenas
una semana que dijimos en nuestra última entrega sobre las condiciones infrahumanas en
las que subsisten algunos núcleos de campesinos que, pese a todas las vicisitudes, siguen
empeñados en continuar adheridos a esa tierra de la que tanto se habló, "se
invirtió" y se han hecho grandes expectativas, como lo ha sido el llamado "Cono
Sur", cuando el pasado lunes 14 del mes en curso, en una notita por ahí perdida en
una de las últimas páginas de su sección local, el Diario nos da la
razón.
Publicó que "sólo en tractor se
puede llegar a unos ejidos del Cono Sur en épocas de lluvias". La nota señala que
quienes externaron su opinión fueron precisamente campesinos que sobreviven en
"terrenos mecanizados" y añadieron que están sumamente preocupados por el
pésimo estado de esas vías de acceso. Los quejosos son vecinos de las comunidades de
Ayim, Mesatunich, San Isidro Makian, Nohalal, San Jorge y San Juan Tekax, pero estoy
seguro que éstas son sólo una muestra del fracaso de dicho proyecto agrícola en el
Estado, pues así como estas minicomunidades, de seguro habrá decenas de ellas dispersas
por todo ese multicitado "Cono".
En uno de mis tantos viajes por esa zona,
le preguntaba a un campesino que cuál era el motivo por el que se encontraban arraigados
en esos inhóspitos lugares. Con un dejo de tristeza respondió: "es que la tierra es
muy buena y a pesar de no contar nada más que con nuestras manos, la ventaja es que si
llueve bien, levantamos una buena cosecha". Pasamos la vista y solamente se observan
kilómetros y kilómetros de la extensa sabana, donde la mayor parte de estas tierras que
son bondadosas por excelencia, permanecen enmontadas, esperando la llegada de algún
tractor, de alguna motoconformadora, o de la visita tan siquiera de algún funcionario
para animarlos, pero nada llega. Excepto cuando se aproxima la época de las elecciones,
algunos candidatos se atreven a penetrar a esos lugares, donde incluso no
exagero ni a los propios presidentes municipales conocen, pues ni para sus campañas
políticas se atrevieron a visitarlos...
Los campesinos de otra comunidad un día me
platicaron que en esas poblaciones la mayoría de ellos viven solos, ya que sus familias
permanecen en las cabeceras municipales, para que sus hijos puedan estudiar aunque sea la
primaria; además, los niños y sus esposas puedan recibir atención médica, sobre todo
si éstas se encuentran embarazadas. Por los tanto añadió aquí nos las
pasamos solos seis o siete meses que tarda el proceso de la siembra hasta la cosecha. Ante
nuestra insistencia, nos contó cómo sacan a sus enfermos, en especial cuando alguno de
ellos se accidenta o sufre alguna mordedura de alguna víbora, nos explicó: "ponemos
al enfermo en una hamaca y amarramos los brazos a un largo madero bastante grueso y lo
ponemos en nuestros hombros, uno por delante y otro atrás y nos vamos bajo el monte
caminando los 60 ó 70 kilómetros hasta llegar a la cabecera municipal más próxima.
Claro que vamos entre unos 6 compañeros, haciéndonos relevos cada cierto tiempo".
Al día siguiente, de la nota de los
tractores del "Cono Sur", apareció otra en el mismo Diario donde el Ing.
José Antonio Cortéz Barroso, presidente general de Carreteras Alimentadoras y Caminos
Rurales del Centro SCT Yucatán, explicó sobre el próximo inicio del libramiento de
Chicxulub Puerto y al final de la información, aparentemente sin que se le pregunte, le
dijo al reportero del Diario que en los primeros meses de este año la oficina a su
cargo ha ejercido 171,895 jornales del Programa del Empleo Temporal de este año y que en
total la SCT ejercerá 888,677 en total estamos hablando de jornales de salarios
mínimos no de pepitas y cacahuates para que se utilicen precisamente en esos
lugares alejados, inhóspitos y que sirvan precisamente a los dedicados al campo, para que
puedan paliar al menos sus más urgentes necesidades en tanto puedan echarle mano a la
cosecha.
Por salud propia sería bueno que el Ing.
Cortéz "desglose" dónde se ha invertido lo que ya informó y que diga dónde
se van a aplicar los demás recursos, pues se comenta que en años anteriores, ese
Programa fue la caja chica del anterior director general y servía para muchas cosas, pero
menos para el fin que fue creado, ayudar al productor en los momentos difíciles cuando
hay alguna contingencia o para que esperen al menos con tranquilidad el momento de la
cosecha y no que otros vivales se lleven esos fondos que, no hay que olvidar, son de todos
los mexicanos, pues son fondos federales. Por ahora sería también bueno aclarar su
inversión y que no estén siendo utilizados como banderas de políticos de algunos
municipios, como se ha hecho en periodos pasados, donde nunca se informó a la opinión
pública de cuándo, dónde y quiénes recibieron esos fondos públicos federales. (M.A.G.G.
Mérida, Yucatán, Méx., mayo de 2001) |