| Toda una serie de acciones dictadas por la desesperación, están instrumentando
Cervera y su banda para tratar de revertir los resultados de la elección del 27 de mayo.
Van desde las giras de "despedida" del cacique, hasta las promesas tipo Santa
Claus que hace su candidato, el "abogado", en los pueblos que visita; pasando
por la compra -ahora ya descarada- del voto; el fallo del Tribunal Electoral del Estado
anulando, a petición del PRI, la decisión tomada por el Consejo Electoral del Estado
para que los funcionarios de casillas no sean familiares de los candidatos; la oposición
a que se realice un Programa de Resultados Electorales Preliminares que ayude a evitar que
sea manipulada la elección; la agresión a propagandistas de la oposición por gamberros
cerveristas protegidos por la policía, con el fin de intimidarlos, etc., etc.
El cacique percibe ya el olor de la derrota
y siente que el piso se le mueve, bajo los pies a tal grado que, a veces, deja escapar
frases que lo delatan, como cuando, en uno de sus "actos de despedida", el que
celebró con el pretexto de festejar un año de la existencia de la Universidad
Tecnológica de la colonia Santa Rosa, dijo que difícilmente volvería a poner un pie en
sus instalaciones porque cuando sea ex gobernador "quizás ni me deje entrar el
rector", algo que, por supuesto, sólo podría ocurrir si perdiera su delfín. Es por
eso que está intensificando sus giras y sus colocaciones de "primera piedra" en
diversos municipios para tener ocasión de hacer caravana con sombrero ajeno -pues ninguna
de las muchas obras que está empezando terminará- y, también, para quejarse con ayes
lastimeros de la ingratitud de muchos que, no obstante, su magnífico trabajo como
gobernador y su "visión de estadista" (la que, velada y
"modestamente", él mismo se atribuyó en su discurso en aquel centro de
estudios), lo han abandonado por los cantos de sirena de la oposición.
Por cierto, a muchos les causó regocijo la
emocionada frase que pronunció uno de los admiradores del cacique, el presidente de la
Asociación Política Yucateca de Contadores Públicos, en uno de los actos de campaña
del "jubilado de lujo", cuando llamó a Víctor Cervera "gobernador
universitario". Seguramente a lo que se refería el orador es a los tantos años que
hizo en la Universidad Víctor Cervera, como estudiante fósil que fue de ella. O quizás
al elevado número de estudiantes universitarios que mandó golpear; el
"universitario" Cervera apenas pudo terminar el bachillerato, y eso que el que
estudió era el del antiguo plan de dos años. Es ridículo llamar universitario a quien
ni siquiera inició una carrera en la Universidad. Cervera es, si acaso, bachiller y nada
más.
En esta hora de la desesperación que hace
caer en el ridículo a quienes se sienten pedidos no faltan las promesas irresponsables de
aquéllos que ven cómo se les escapa la posibilidad de ver cumplidos sus sueños. Tal es
el caso de Orlando que ha hecho tal cantidad de promesas que ya ni cuenta se da de lo que
promete con tal de ganar votos. En ocasiones ha prometido lo que ya existe. Por ejemplo,
en Dzilam González ofreció que de llegar a gobernador dotará de libros de texto
gratuito a las escuelas secundarias del Estado. Ignora que desde hace algunos años, los
estudiantes disponen de esos libros en las escuelas secundarias del país. A los maestros
les ha ofrecido la jubilación "móvil" que es otra cosa que también existe ya,
pues tanto las jubilaciones de los maestros del Estado como de los transferidos aumentan,
por ley, automáticamente cada cierto tiempo, aun cuando lo hagan en una proporción
insignificante. Así es que no se sabe a que se refiere el delfín de Cervera con esta
promesa. A lo mejor, lo que está proponiendo es que todos se jubilen con una pensión
como la de él de 19 mil pesos y con 20 años de servicios; pero, entonces, no habría
dinero para jubilaciones como esas, tempraneras y voluminosas.
La compra de votos comienza ya a agarrar su
ritmo frenético. En el Oriente del Estado es donde más intensidad ha adquirido esta
vieja práctica en la que se invierten millonarias sumas salidas, presumiblemente, del
erario y del bolsillo de candidatos, de amigos y patrocinadores de aquéllos, dispuestos
todos a invertir para después recuperar y con abundantes ganancias lo expuesto, una vez
conquistada la posición buscada. Camiones cargados con láminas de cartón y cajas de
leche fueron vistos rumbo a comisarías de varios municipios de aquella región donde
serían distribuidos esos productos, en los días previos a las elecciones. Los vehículos
parten del rancho del candidato priísta a diputado del Distrito en que están enclavados
aquellos municipios. Además, varias veces se han descubierto vehículos del ayuntamiento
de Tizimín cargados de comestibles y propaganda de Orlando Paredes. En unos días más,
con toda seguridad, la compra del voto se intensificará aún más y se generalizará a
todo el Estado.
Es la única salida que le queda a Cervera.
Comprar votos para ver si así puede ganar. Pero si ve que ni así lo va a conseguir, con
toda seguridad, intentará reventar la elección, para que sea impugnable y se pueda
posponer, unos meses más, la victoria de quien se ha convertido en su enemigo más
grande: el candidato del PAN, Patricio Patrón Laviada. El antídoto contra el fraude no
es otro más que el voto masivo de los ciudadanos y el cuidado de ese voto. Si es así, el
cacique estará perdido. (F.P.s. Mérida, Yucatán, mayo de 2001) |