Dad al
Individuo, lo que es del hombre
y al Gobierno, lo que es del Poder
¿Qué queremos y qué debemos esperar las yucatecas y los
yucatecos del nuevo gobierno que tomará posesión el miércoles primero de agosto?
En opinión de en la Mira los ciudadanos, la opinión publica espera
mucho del nuevo gobierno, esperamos sobre todo que sea el gobierno del verdadero
cambio, ya que nuestro voto lo emitimos con la esperanza y con la convicción de que
de esa manera estábamos construyendo el cambio democrático, estábamos haciendo posible
la alternancia y la transición política del viejo régimen del PRI-Gobierno a uno nuevo
en el que sea posible el florecimiento de la justicia, la igualdad y sobre todo de la
libertad.
En la Mira piensa que los votos de las yucatecas y los yucatecos
merecen respeto, porque fueron votos libres, emitidos con una enorme confianza en el
futuro y en la honorabilidad y capacidad plural, democrática e incluyente de quien
gobernará Yucatán a partir del primero de agosto, me refiero al gobernador electo de
todas y de todos los yucatecos Patricio Patrón Laviada.
En la Mira también cree que la libertad individual de todas y de
todos, es uno de los más nobles derechos humanos, y que es necesaria en esta hora de
cambio, una apasionada defensa de la libertad de pensamiento, de la necesaria existencia
en una democracia de las opiniones diversas, divergentes, de las opiniones críticas
frente al poder, sus órganos y sus instituciones.
Probablemente a estas alturas, el lector se pregunte ¿ porque hablar
de este tema hoy y ahora?, pues bien, quienes sobrevivimos a setenta y dos años de
gobiernos del PRI, a quienes nos enfrentamos desde la década de los años setenta a los
abusos de los gobiernos priístas, nos interesa dejar en claro que luchamos para que
algún día triunfara la verdad, una verdad que desde luego no excluye la memoria del
pasado, en su total integridad, no nos olvidamos de los excesos, menos de quienes con
nombre y apellido cometieron esos excesos.
La libertad de pensamiento y discusión, es la verdad principal de la
democracia política, a la que los cambios que se suceden progresivamente en la sociedad
moderna tienden a dar relieve más vigoroso: la importancia para el hombre y la sociedad,
de la existencia, de una gran variedad de caracteres y de dar plena libertad a la
naturaleza humana para expansionarse en direcciones innumerables y confluyentes.
La intención de en la Mira, es hacer el análisis desde la coyuntura
por la que atravesamos en México y Yucatán, que recordemos la importancia de la libertad
individual, de la libertad de pensamiento y discusión, de la libertad de crítica, de la
libertad de prensa, con la finalidad de poner de manifiesto los límites del poder, que
legítimamente, la sociedad puede ejercer sobre el individuo, pero ese poder deja de ser
legitimo cuando pretende imponerse por encima de la libertad de expresión y de opinión
que se ejerce con responsabilidad y criterio.
Recordemos que el individuo es libre por naturaleza y que los derechos
sólo existen para asegurar esa libertad. Recordemos que el hombre es un ser libre, es un
ser capaz de elegir, que se caracteriza por buscar fines, y no únicamente medios, fines
que cada hombre persigue de diferente manera. Aunque algunos en el pasado y en el presente
dicen que el fin justifica los medios. Es necesario defender la construcción de una
sociedad abierta y tolerante, esto responde a la convicción de que mientras más ricas
sean las vidas de los hombres y cuanto más amplio sea su campo de acción, mayores serán
las oportunidades y posibilidades que el hombre tenga de proyectar su propio carácter
hacia cosas nuevas.
En la mira sostiene de manera clara y cabal que los poderosos de
antaño y de hogaño, deben recordar: que La naturaleza humana no es una máquina que se
construye según un modelo y dispuesta a hacer exactamente el trabajo que le sea
prescrito, sino un árbol que necesita crecer y desarrollarse por todos lados, según las
tendencias de sus fuerzas interiores que hacen de él una cosa viva. La libertad consiste
básicamente en una rigurosa limitación del derecho a coaccionar. El hombre no puede
desarrollarse, si no se encuentra libre de interferencias por parte de otros hombres, al
menos, en un área mínima de su vida. A menos que se deje a los hombres vivir como lo
deseen, de manera que su vida sólo concierna a ellos mismos, no habrá un verdadero
progreso de la civilización en nuestra sociedad. La verdad no podrá brotar por falta de
una comunicación libre de ideas, así como tampoco habrá oportunidad para la
espontaneidad y la originalidad, ni podrá fluir el genio, la energía mental y el valor
moral de los individuos.
Es en virtud de la libertad individual del hombre, por la que podemos
hacer la defensa de las libertades civiles, de los derechos individuales y la
reivindicación del individuo frente al Estado, y el peso de la autoridad.
A en la Mira le interesa dar cuenta del problema relativo a la
na-turaleza y los límites del poder que ejerce legítimamente la sociedad sobre el
individuo, pensamos que, este problema tan importante, ha sido relegado y poco examinado.
Consideramos que el límite entre la intervención social y la independencia individual es
un asunto en el que nada está terminado, sino al contrario todo está por realizarse. Sin
embargo, a pesar de los intentos por separar el dominio público del privado, los límites
entre ambos parecen difíciles de delimitar, sobre todo cuando pretende imponerse el
pensamiento neoliberal que tiene como dogma de fe que todo lo público es ineficiente y
que todo lo privado es eficiente (el funcionamiento de los teléfonos celulares constituye
ejemplo de la falsedad de tal aseveración) En nuestra opinión, existe, una pugna entre
los gobernantes y gobernados que siempre se ha mantenido.
En la mira, afirma, que cuando se llega a una alternancia en el poder
con posibilidades de transición política, los problemas aparentemente se resuelven
porque se supone que el Nuevo Gobierno Democrático ya no irá contra los intereses de los
individuos, sino que los encarnará, pero creer esto, sin embargo, puede conducirnos a un
error, porque voluntad del pueblo sólo significa voluntad de la porción más numerosa o
más activa, y ésta puede llegar a ser opresiva y, aún así, falta ver si es que esa
voluntad popular de cambio va a ser encarnada por el nuevo gobierno y si no triunfaran en
él, los intereses de grupos o sectores que se sobrepongan a la energía social de
verdadero cambio.
Por esta razón, debemos prevenirnos contra el riesgo de pensar que un
Nuevo Gobierno Democrático, ya no necesita restricciones, ya no necesita de opiniones
diferentes, divergentes, críticas y analíticas desde la diversidad, ya que su campo, la
representación de la mayoría es el aplastante campo de la opinión correcta. (Recordemos
los bárbaros discursos de Cervera en los que afirmaba de manera categórica que él
representaba a la mayoria y que en una democracia las mayorías mandan y la minorías
obedecen... o sea "el Estado soy yo"). Debemos separar la esfera del individuo
de la del Gobierno. El Gobierno, cualquier gobierno, no puede interferir legítimamente en
la esfera individual con la intención de limitar los derechos humanos, porque éstos le
pertenecen sólo al individuo.
Recordemos que la libertad humana comprende: en primer lugar, el
dominio entero de la conciencia, que exige la libertad de pensamiento, de sentimiento, de
expresión y de publicación; en segundo lugar, exige libertad de nuestros gustos y
libertad para trazar nuestros propios fines, esto es, la libertad de acción, y en tercer
lugar, exige la libertad de asociacion y de reunión. No es libre ninguna sociedad,
cualquiera que sea su forma de gobierno, en la cual estas libertades no estén respetadas
en su totalidad; y ninguna es libre por completo si no están en ella absoluta y
plenamente garantizadas. La única libertad que merece este nombre es la de buscar nuestro
propio bien, por nuestro propio camino, en tanto no privemos a los demás del suyo o les
impidamos esforzarse por conseguirlo.
La coexistencia de diversidad de opiniones, es la que abre paso a la
verdad. Cuando esto no sucede, la historia nos muestra hechos que han retardado la
libertad de conciencia y de expresión.
En las sociedades democráticas la cuestión social y política de
primer orden es la de conciliar y combinar opiniones contrarias. La oposición de
opiniones es la que mantiene a cada individuo entre los límites de la razón y la
prudencia, y en ese sentido, se levantan los supuestos para una nueva moralidad pública
del gobierno, en donde las reglas y las leyes deben ser fruto de concertar diversas
opiniones e intereses. La defensa del individuo frente a las presiones sociales, pues
considera que las costumbres políticas del pasado usurpan la verdadera naturaleza del
cambio político.
Es imperativo rechazar la unanimidad de opiniones, debemos construir la
más completa y libre comparación de opiniones opuestas. Es urgente defender en la
civilidad, en el respeto, en la actitud propositiva, la existencia de "diferentes
opiniones", distintas maneras de vivir, y que se deje el campo libre a los diferentes
caracteres, con tal de que no se perjudique a los demás. La individualidad es uno de los
principios esenciales del bienestar, y como un elemento que facilita el ajuste entre los
límites de la individualidad y de la intervención social. (Mérida, Yucatán, julio de
2001)
Comentarios: osauri@sureste.com