El Partido Revolucionario
Institucional se encuentra en una verdadera encrucijada : cambia o desaparece.
Cada día que pasa escuchamos mayores deserciones y derrotas
acumuladas, esto genera desconsuelo y un panorama sombrío que presagia el aniquilamiento
de este Instituto Político; los partidos carroñeros afilan sus garras y ofrecen
prebendas dadivosas para conquistar a los que abandonan el barco dejando memoria y
convicción.
Pero la causa aun no esta perdida, todavía existimos militantes de
idea y concepto, dispuestos a encabezar las nuevas luchas y a librar obstáculos como el
oportunismo de algunos que se decían militantes, la negociación oscura que únicamente
fortalece al enemigo ideológico y la división interna que se genera por la traición o
la cerrazón.
Para lograr estos objetivos debemos regresar a nuestros orígenes,
tomar las calles, buscar la movilización social, retomar las luchas sindicales, reconocer
la militancia y la lealtad, reconciliar a las diversas corrientes de pensamiento, abrir la
selección de nuestros dirigentes a verdaderos procesos democráticos y plurales,
reconocer los liderazgos y hacer equipo como un bloque de granito impenetrable.
Debemos iniciar un nuevo adoctrinamiento, un adoctrinamiento libre y
sin consignas, que parta de la memoria revolucionaria, pero que se actualice con las
nuevas luchas sociales, hay que reagruparnos en células de trabajo, en cada lugar desde
nuestro centro de trabajo hasta nuestro hogar.
La batalla no será fácil, quienes hoy ostentan la dirigencia, ya sea
nacional, estatal o municipal deben renunciar a ella y ceder espacios a nuestras bases,
que ellas decidan nuestro destino, no los grupos enquistados de poder, que no entienden
que su intransigencia solo nos lleva al aniquilamiento total.
No se pretende generar anarquía con esta opinión, si no abrir los
ojos, despertarnos del letargo en que estamos sumidos los priistas, recuperar los espacios
perdidos, cada día vemos como los grupos de ultraderecha, fascistas y autoritarios toman
el poder, su lenguaje contrasta con el que utilizaron en las campañas políticas, hoy,
ellos son los intolerantes, son los que imponen su criterio sin tomar en cuenta a las
otras fuerzas ideológicas con las que coexisten, ejemplo de esto el actual Congreso del
Estado y el propio Ayuntamiento de Mérida.
Tenemos una gran ventaja los oportunistas y las rémoras que nos
sangraban, ya se fueron o sean quitado su disfraz engañoso; ahora quedamos pocos, pero
leales; debemos ser como las cenizas, buscar el impulso del viento y convertirnos en el
leño que prenda la fogata, si no el único, si el mas importante, por que la historia y
el trabajo la razón nos dan.
Es hora de ejercer la Doctrina de la Revolución....
*Regidor del Ayuntamiento de Mérida, por el Partido Revolucionario
Institucional.