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Mérida, Yucatán, México

Edición 618 del viernes 24 de agosto de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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En la economía, volver a empezar

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Mun. Campeche
Campeche
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PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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Cosas de la Ciudad

Jorge Sabido Castillo

PRESIDIARIOS Y REDENTORES.— Las personas son de usos, costumbres y modas, por eso me cae tan bien el señor Chucho Solís, que es una persona muy versátil, que le da por encabezar la defensa de los más variados seres, si por allí en algún lugar del mundo a alguien se le ocurre emprender una cruzada a favor del ratón loco del Himalaya, tenga usted la seguridad de que prontito en nuestro medio aparecerá un comité por dicha causa en la que invariablemente participará el buen Jesús; si el día de mañana llegase el momento de pugnar por la canonización de la Gorda Menchuca o de la Gorda Estrada o cualquier otra gorda, seguramente habrá por acá un comité que apoye dicha causa; si sólo se tratase de evitar la extinción del cangrejo pinto de Tixkokob o de la jaiba loca de Umán, no faltará gente altruista y generosa que se preste (o que se alquile) para encabezar dicha causa.

POR ESTO, no hay que extrañar que de cuándo en cuándo a mí se me acuerde que alguna vez fui bendito y me porté bien e hice muchas cosas así de buenas y que todavía nadie me las había festejado y por esto, hoy vamos a recordar a aquellos presos políticos del primer interinato:

NO SON ciertamente José Domingo y Enrique los primeros ni los últimos, ni siquiera los únicos panistas y no panistas que sufrieron persecución y cárcel durante el primer interinato o antes (o después). Hay que recordar en primer lugar los disturbios que una vez se vivieron en Tekax, por la lucha interna del PRI por las posiciones en el Ayuntamiento; era la época gloriosa del Partido Revolucionario, cuando contaba con hombres y mujeres en verdad bravos; en ese entonces, sólo sonaban los nombres de Rach Loco, el Suso Buenfil y los osos (Nando Oso y Cía.); por las damas, pasaba lista de presencia doña Tinita Cabañas; fue cuando las cosas venían a arreglarse a la Casa del Pueblo, y se arreglaban de la única manera que sabían hacerlo los priístas: a puro tabasqueñazo.

Fue entonces que una mala decisión de la manager del equipo, tomada desde las oficinas de la calle 65 de Mérida, desencadenó una serie de disturbios en la ciudad de Tekax, donde no sólo no respetaron los bienes públicos y privados, sino que ni siquiera respetaron a los cuicos del lugar, a quienes encerraron en la cárcel con uniforme, pito y tolete y los daños ascendieron a muchos pesos porque se tomó por asalto la tienda del ISSSTE de esa ciudad.

Este hecho de armas, emprendido por los priístas, tuvo una buena cosecha de presos y, claro, no todos fueron priístas; es más, la gran mayoría no lo era.

NO SE HABÍAN apagado las brasas de Tekax, cuando llegaron las elecciones, esas que llaman constitucionales y se había apuntado por el partido acción nacional un honesto comerciante para contender por el municipio de Peto; este señor —sirio libanés para más señas—, don Salim Mémeri Abud, tiene un encanto personal y despierta gran simpatía y, en esas elecciones, el PAN dio el campañazo y tuvo mayoría en la simpatía de los ciudadanos, pero como era costumbre en esos tiempos, vinieron las trampas y aparejadas con éstas las protestas del pueblo y, claro, esto produjo otra cosecha de presos panistas, como Ildefonso Rodríguez Aké y el gran Efraín Martínez Tuz, el popular "Poderoso" de Peto; con ellos había una buena camada de muchachones que vivieron sus buenos días con sus buenas noches en el CERESO de Mérida. El común denominador en estos casos, es que no abundan los abogados que se presten a la defensa de éstos y, entonces, el partido hacía todo lo posible por darles alguna defensa.

PERO como asentamos líneas arriba, no fueron José Domingo y Enrique los únicos ni tampoco los únicos que pasaron bastante tiempo injustamente privados de su libertad, siempre del Sur, de allí de Peto, tuvimos a don Juan Crisóstomo Yerves Canul y Wilbert Pacheco Campos, estos dos, acusados de haber emboscado a un convoy de antimotines a la salida de Peto (o a la entrada según usted vaya o venga para Chetumal); estos dos humildes ciudadanos tuvieron que pasar bastante tiempo sujetos a un proceso ante un juez cuya justicia dejaba mucho que desear, pero que era ideal para los deseos y las formas de gobernar de los gobiernos priístas.

PERO, como éstos no eran muy famosos y la sociedad —y los medios de difusión— se ocuparon poco de ellos, a veces se me olvida "que yo tuve el honor de sacarlos personalmente de la cárcel", incluso me olvido que junto con José Domingo, detuvieron a otro compañero y lo sometieron —como a él— a tormento, pues los acostaban en el piso mojado de las mazmorras de la policía judicial y les conectaban con terminales eléctricas en las extremidades inferiores. Este compañero, otro joven panista, también pasó una buena temporada en la peni, su nombre casi se ha borrado de la historia, Cosme Damián Balam Góngora.

ESTOS fueron los presos, ¿quiénes fueron los redentores? La verdad, las únicas personas que con constancia y perseverancia se ocuparon de ellos y de sus familias fueron tres: Ana Rosa Payán Cervera, Leticia Domínguez Escalante y el que fue su ángel protector (sobre todo de José Domingo) Don José Saad Hadad Interián, quien hoy está gozando de la gloria de Dios Padre, porque supo imitar a Dios Hijo inspirado por Dios Espíritu Santo, él me recordaba siempre: "Jorge Isaac, nunca te olvides que quien se ensalza será humillado y el que se humilla…". (J.S.C. Mérida, Yucatán, Méx., Agosto de 2001)

 

 

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