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Mérida, Yucatán, México

Edición 618 del viernes 24 de agosto de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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¿Yucatán armado?

Franklin Alonzo Cabrera
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PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

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Muy mal
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Resultados

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Crónicas de mi Ciudad

Fernando Lizama Vado

Desde los antiquísimos tiempos la magia, la hechicería, el echar la suerte a las cartas, así como el predecir males, ser artífices del bien fue y sigue siendo parte de la cosmogonía entre los campesinos y la gente humilde, siempre el misterio de las ciencias ocultas y como dijera Emilio Faguet, "el hombre caerá siempre en la hechiceromanía, porque tiene necesidad de creer, pero creyendo sin embargo en algo increíble".

En la historia de la masonería podemos encontrar en los principios eternos de la moral universal, la ciencia y la filosofía sin inclinarse en ningún dogma religioso, permanecieron fieles a la disciplina inmortal y se trasluce esa simbología mágica, misteriosa de la antigua India y Egipto, parecidos que se conjugaron con la idiosincrasia regional, transformando con el velo de una alta sabiduría.

Aquellos aspirantes al sacerdocio, única manera de llegar a los Augustos Misterios de la orden —sin llegar a confundirse con la degeneración de las enseñanzas— que se accedía por medio de ciertas pruebas para conocer su capacidad, moralidad y valor. Finalmente, serían purificados por los elementos de la vida.

Bajo la consideración de ser capaces de invocar genios maléficos y emplearlos para dañar en prácticas perversas, como cuando en la Edad Media se creía en los hechiceros, se les temía y se llegaba a quemarlos por las autoridades laicas y religiosas que multiplicaron los procesos a quienes resultaban sospechosos, en tanto las bulas lanzadas por los papas estimulaban tan sangrientas carnicerías.

Se decía curar al enfermo emitiendo palabras como abracadabrantes, pronunciadas de cierta manera, trazadas en letras barrocas sobre los libros mágicos, las cuales podían ser bienhechoras o perniciosas; los rituales se hacían en sábado en casas o bosques abandonados, para entregar el cuerpo y alma a Luzbel.

Los ingredientes y brebajes se preparaban para utilidad de los hechiceros y se comerciaban manejando mezclas repugnantes, haciendo conjuros con ellas, sucedían las danzas con abominables desarreglos y desatinos; la orgía no cesaba, en el sábado trimestral era una asamblea de brujas y hechiceros de varias regiones, en donde se multiplicaban los desenfrenos, la gran fiesta anual se realizaba del 30 de abril al primero de mayo.

El hechicero, así como es admirado y reconocido por lo que se realiza en beneficio, también puede hacer maleficios, discordias; tan detestable como temido por el mal que puede causar, utiliza las hierbas, conoce las substancias, recomienda polvos para que surtan buenos efectos, utiliza los espejos o bien un cubo lleno de agua, vende ungüentos para todos los usos, ceras y aceites.

Tanto con los filtros como con los perfumes se tiende a mantener muy diversos sentimientos y se puede animar a un corazón tierno o cruel; en cuanto a los perfumes, se clasifican de acuerdo con el signo zodiacal en donde a cada cual le corresponde un extracto determinado, otros manejan objetos, fetiches, o pronuncian fórmulas de las que poco o nada se comprende.

Con respecto a los pactos, los convenios o contratos demoníacos, quienes firman creen firmemente de su validez con el Tenebroso —como se le llama al Diablo—; se redactan los tratados en una obra llamada El Gran Clavero de Salomón, los nombres como Lucifer, Astaroth, Báel, Agares y numerosos más que son nombrados.

En cuanto a la veracidad terapéutica, a los taumaturgos su falaz arte triunfa cuando la duda científica ocupa su lugar, pero queda una duda respecto al adecuado uso de la medicina ortodoxa del curandero, el misterio sobre la naturaleza de las posibilidades de lo imposible y permitirle una parte del poder que reclama con el derecho de hacer milagros; lo que ignoramos cabe considerar de la parte del "yo no lo sé todo" sea la capacidad curativa que obtienen por medio de una acción terapéutica sugestiva y una ciencia metapsíquica. (F.L.V. Umán, Yucatán, Méx., agosto de 2001)

 

 

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