Una típica historia de los que
ya se fueron: ante la posibilidad de que perdieran sus espacios caciquiles y con un
pretendido sentimiento patrimonial de que la cosa pública y, en general, Yucatán les
pertenece, en el Colegio de Bachilleres intentaron atrincherarse creando un sindicato
espurio de maestros, técnicos y administrativos; al final, la capacidad de movilización
de los auténticos trabajadores impidió la astuta maniobra.

Un nuevo líder sindical:
Milton Palma Esclante
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En la Entidad, el Colegio no es una institución menor;
atiende a doce mil estudiantes y cuenta con una planta laboral de 1,100 personas en 76
planteles distribuidos en toda la geografía. Bachilleres es financiado mediante
aportaciones iguales de los gobiernos estatal y federal, aunque la vanidad del ex
gobernador Cervera lo llevó a tratar de engañar a los yucatecos mediante un crecimiento
basado exclusivamente en la pura cantidad, haciendo caso omiso de la indispensable
calidad, sobre todo si se refiere como en este caso- a la educación, pues mediante
una "política" oportunista se hizo más con menos, ya que la aportación de la
SEP solamente alcanza para la mitad de los planteles.
Así las cosas, se optó en el pasado en congelar las
percepciones de los maestros y demás personal, en demérito de su calidad de vida y
evitando que puedan financiar mayores niveles de conocimiento que repercutan en la
formación de los bachilleres. Yucatán, de esta manera, ocupa el último peldaño en
retribuciones del país.
El nuevo sindicato, encabezado por Milton Palma Escalante,
apenas el pasado día 15 recibió el registro formal de parte de las autoridades
laborales; lo obtuvo sorteando con sus compañeros múltiples obstáculos de la mayoría
de los directores, vinculados desde sus nombramientos con el director general, Miguel Ruiz
Ayuso, quien ya cumplió doce años en esa tarea, al parecer violando algunas formalidades
legales, pero con el apoyo pleno de las autoridades estatales salientes.
El saldo les es positivo a los recién sindicalizados, pues
cuentan con una membresía de 783 de los 1,100 empleados de la institución; en una
entrevista, Palma Escalante indica que los dos sindicatos coexistirán y que la decisión
de sumarse a uno u otro dependerá de cada trabajador, analizando sus orígenes y los
modos de cada organización; "nosotros seremos respetuosos, reconocemos la pluralidad
y los nuevos vientos democráticos que soplan en Yucatán y en la República",
enfatiza.
Respecto a las demandas laborales, expresó que las
determinarán mediante el consenso, pero también valorando que no se puede corregir todo
de la noche a la mañana, mucho menos con los antecedentes que existen. Adelantó que,
entre otras cosas, han surgido inquietudes como la basificación, la cual eliminaría los
nocivos contratos semestrales, el mejoramiento salarial, que haya seguridad social y
apoyos para elevar su calidad magisterial.
Finalmente, entregó varias copias de cartas enviadas por
algunos de los ahora sindicalizados, en las que se ilustran algunas de las múltiples
trabas que tuvieron que vencer para lograr su propósito, pues Ruiz Ayuso había logrado
formalizar un sindicato "blanco" cuando se enteró de que el PRI había perdido
y que también los empleados de la institución ya no podían reprimir durante más tiempo
su derecho a organizarse. |