Dicen que los
científicos franceses son los más fríos respecto a sus diagnósticos sobre la vida y la
muerte. Por ejemplo, un doctor amigo mío, me decía que muchas veces hay personas
técnicamente vivas, porque todavía les late el corazón y hay quienes técnicamente
están muertas, porque el corazón se les ha paralizado. Sin embargo, a éstas se les
puede revivir, o lo que es lo mismo, los médicos forenses determinan cuándo el ser
humano es objeto de muerte clínica o muerte biológica, o bien muerte reversible o muerte
irreversible. Sin embargo, esto se comprueba luego de 48 horas de realizar un
electroencefalograma, que aquí se determina la muerte ya que en el funcionamiento del
cerebro está la vida. Pues bien, la vida política de Yucatán necesita un diagnóstico
urgente, porque día con día surgen más canalladas cometidas por el régimen que dejó a
Yucatán en estado de indefensión, dejó a la economía del Estado en la más espantosa
quiebra, no sólo técnica, sino política y social, porque arrasaron con todo y hoy, a
unas tres semanas de que el gobierno de Patricio Patrón Laviada tiene las riendas del
Estado, no hay nada que el régimen ilegal haya hecho con tan siquiera un poco de ética.
Todo lo destruyó, todo lo reventó con la seguridad de que pasarían muchas lunas para
que se clarificara, el porqué de la ruina de la economía del Estado, cuyo diagnóstico
es muy grave. Gravedad que, a ciencia cierta, empezó hace muchas décadas y que en forma
malsana este desgobierno, que extinguió el uno de agosto, remató, al grado de que acabó
con todo: con la pequeña ganadería, la apicultura, los programas hortícolas y
principalmente con la que fuera la riqueza de Yucatán, denominado "oro verde",
conocido en el mundo como agave o fibra natural HENEQUEN, nació en la tierra del Mayab y
que gracias a los gobiernos asesinos de la economía que nacieron en la revolución
mexicana, o la clase política de la revolución, se encargó de llevarla fuera de México
y hoy, gracias a los simuladores y traidores, se tiene que comprar en Brasil.
Fue de hecho cuando los gobiernos de estos
últimos gobernadores, empezaron a fijarse por los presidentes de México, Adolfo López
Mateos quien en su régimen fue cuando empezó a descubrirse la más grande corrupción,
ya que sus secretarios de agricultura, hacienda, comercio y todos estaban inmersos en los
primeros grandes fraudes del gran ejido, pero no sólo aquí, sino en todo el país,
principalmente en la Laguna, donde en cualquier dependencia se descubrían fraudes y más
fraudes y el presidente los protegía. Luego pasó el régimen de otro asesino, Díaz
Ordaz, quien también trajo a nuevas camadas de millonarios que seguían echándole leña
al fuego, hasta que paulatinamente fueron diezmando la industria henequenera, con grandes
pillos que pasaron como gerentes del "Bandidal"; así se le conocía en lugar de
las siglas de Banjidal donde luego se formó lo de BANRURAL que también trajo más
ladrones del agro yucateco, pero ya con los gobiernos de Luis Echeverría Alvarez, José
López Portillo y los más canallas que le dieron el tiro de gracia a la industria del
henequén: Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y este último el que le dio la
puntilla, Ernesto Zedillo Ponce de León, quien en complicidad con los dos últimos
gobernadores, Dulce Sauri Riancho y Cervera Pacheco, vendieron y arrasaron con todo.
Las nuevas generaciones de jóvenes quizá
no conocieron lo que era el campo yucateco que estaba sembrado de miles de hectáreas de
henequén a lo largo y ancho del Estado. Hoy sólo quedan, como recuerdo, para que lo vean
quienes gusten, a la entrada del Aeropuerto, algunas matitas del oro verde, si es que no
las vendió Cervera antes de salir, ya que con el objeto de que se acabe el henequén
comenzaron a vender las "piñas" a destilerías tequileras en donde se hace el
alcohol que luego se comercializa como tequila, que se vende en todo el mundo, en tanto
que a los campesinos yucatecos que fueron expulsados de sus ejidos, para que esta camada
de ladrones del gobierno ilegal de Cervera vendiera a otros no menos corruptos que
especulan con tierras, en los alrededores de la capital, como las familias de comerciantes
Abraham o un especulador y prestanombres, Alfonso Pereira alias "el Mosco" y sus
secuaces, seudo líderes y también corruptos, que le operan sus ventas, los engañaran
diciéndoles que se convertirían en pescadores o que trabajarían en el tiradero de
piedras más grande del mundo llamado Terminal Remota, que no es más que un barril sin
fondo.
En definitiva, fueron estos últimos tres
presidentes de los llamados tecnócratas, o mejor dicho los pillos más grandes de las
últimas tres administraciones federales, los que en contubernio con el primer traidor de
la clase campesina, Cervera Pacheco y en segundo lugar, la interina, Dulce Sauri Riancho,
los que le dieron el golpe de muerte a la industria henequenera, ya que no sólo dejaron a
más de cincuenta mil familias del agro muertas de hambre, sino que vendieron toda la
industria cordelera, que en la década de los sesenta, para cubrir los grandes fraudes,
hizo el gobierno de López Mateos, y quien decretó que la industria sería para los
campesinos. No en vano estos dos mercenarios de la política, Cervera y Dulce, se metieron
a "defender" campesinos, pero únicamente para terminar la obra de exterminio
que el gobierno federal de esos pillos había determinado, para proteger a los grandes
compradores de henequén del mundo.
Y esto lo decimos, porque es lo que se
comenta en todas partes, en todos los cafés, restaurantes, centros de reunión e incluso
en las oficinas de los palacios municipales y de gobierno, así como en las propias
organizaciones sociales y católicas o donde usted quiera. En todos lados dicen que esto
del "quiebre técnico" no es más que robo y robo grande, porque se llevaron
todo estos grandes pillos. No en vano dicen que no se vale que no reciban castigo si
durante toda la campaña de candidatos a diputados, presidentes municipales y a la
gubernatura, todos hablaron de que los que resultaran responsables de fraudes, desvíos de
fondos públicos y abusos de autoridad, principalmente en las policías, no serían
tolerados y que recibirían su castigo luego de comprobárseles. Hoy se ha puesto de
manifiesto que el régimen de terror que se fue, que dejó con su falacia una terrible
pesadilla en el pueblo, porque como todo buen impostor, cínico y farsante, Cervera
Pacheco, hundió al Estado en la ruina. Y este nuevo gobierno no se vale que no investigue
a quienes se lo llevaron todo. Entre éstos, con más de ochenta alcaldes, cuando menos
cinco diputados, quienes fueron cómplices de Cervera, entre éstos los que encabezaba
Mirna Esther Hoyos, los pillos de Motul, de Progreso y de otros lugares, que también
defendieron los latrocinios del régimen terrorista del impostor, quien usó a los
campesinos como trampolín para acabarlos y acabar con la industria del henequén y todos
los bienes.
El gobernador Patricio Patrón Laviada, de
quien dicen sus amigos y muchos colaboradores, que "es un hombre bien intencionado y
de que lo que quiere es sacar adelante a Yucatán de la crisis" en que la dejó el
régimen de cerverracos y, además, de que se ha dicho que no va a haber "cacería de
brujas" ni mucho menos se va a perseguir a nadie por cerverista o por ser disidente
de la forma de gobernar, dice mucho, o mejor dicho, habla bien de su conducta como
gobernador, quien debe gobernar para todos. Sin embargo, una cosa es lo que dicen y otra
cosa es lo que hizo la pandilla de hampones del régimen anterior y a esos todo lo que
cabe es si, como dice todo mundo, que no dejaron nada que se lo llevaron todo, pues que
los culpables del saqueo respondan ante la ley.
Por cierto, algo que debe iniciar el
gobierno es apoyar a los pequeños agricultores que tienen problemas con plagas, a los
ganaderos que tienen su pequeño patrimonio, y que les fue peor que en la "quiebra
técnica" durante el régimen ilegal que se fue, porque éste sólo ayudó a los
grandes latifundistas. Los apicultores, los fruticultores y quienes se dedican a producir
comida que la clase parasitaria, como tiene dinero, compra sin que aporte nada para los
proyectos productivos, que podrían generar comida y trabajo a miles de ciudadanos, que
quedaron arruinados por el gobierno de ignominia que se fue y que dejó en el desempleo a
miles de yucatecos. A los pescadores ribereños que son víctimas de los pulpos de la
industria pesquera, y que por cierto, estos son los que han recibido todos los apoyos de
los últimos gobiernos hasta hacerlos socios, o hacerse socios, del gobernador. Así como
también apoyar a quienes aún no tienen un techo digno dónde vivir, y que fueron dueños
de las tierras o de los ejidos y que siguen de mal en peor.
No tiene vuelta de hoja. A Patricio Patrón
Laviada no le debiera temblar la mano para enderezar este barco que hundió el más
farsante de los gobernantes que ha pasado por Yucatán. Y además, el más ladrón y
opresor que conoce la historia y que dejó como niños de mamila a los regímenes de los
últimos años de vida del tricolor, que hoy no busca ni su esquina por culpa de
políticos atrabiliarios émulos de Hitler o Pinochet, que quieren seguir en su borrachera
de poder a costa del hambre del pueblo y la tolerancia de quienes están obligados a hacer
cumplir la ley y ver que lo que se pueda recuperar se le devuelva al pueblo, porque lo que
se robaron es dinero del pueblo y no botín de guerra. Ojo, Patricio, no te dejes. (F.A.C.
Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001) |