En estos
tiempos tan globalizados en todos sentidos, llámense economía, cultura, información
general, las comunicaciones, etc., se hace necesario a cualquier gobernante, empresario o
quien sea líder de un grupo regular de personas, el recurrir casi por obligación a los
"asesores". Es justo decirlo, en nuestras épocas ya nadie puede ser todólogo.
Nadie puede decir: "Mi cultura es tan vasta, que no necesito a nadie para tomar mis
decisiones
" Quien hablara así estaría pecando de "yoísmo", que a
la larga tanto daño ha causado a quienes rodean a quien lo padece.
Los yoístas, recordemos el pasado
inmediato eran agricultores, mejores empresarios, líderes natos, deportistas
(basquetbolistas), legisladores, jueces y, para ser más amenos, cuando se pudo, fueron
policías y hasta apagafuegos
Estos tipos de personajes que nos recuerdan aquella
película del inolvidable charro cantor Pedro Infante, cuando en una escena entraba el
marido de la portera de su guardia de policía y se lanzaba de inmediato a la de bombero
previo cambio de uniformes todo esto diciendo: "Ya vine vieja; ya me voy
vieja
"
Por todo lo anterior, es necesario que
Patricio Patrón cuente con un buen equipo de asesores, principalmente en los ramos
económico, agrícola, de comunicaciones y de atención ciudadana, entre otros. Ojalá que
no le gane el orgullo de considerarse con egolatría de autosuficiencia y evada los
consejos de quienes se los podrían dar. No faltará quien diga que los principales
asesores de todo gobernante deberían ser sus mismos secretarios de las diferentes
dependencias, y se está en lo cierto, pero no estarían de más algunos expertos que
asesoren proponiendo e investigando qué ha sido lo mejor para cada área, pero también
lo peor y las causas de los tantos fracasos en tantas cosas que se han emprendido en
Yucatán, como aquel famoso criadero de tilapias en Buctzotz que tanto costó, el fracaso
de aquel programa porcícola, la caña de azúcar y el trapiche, el gran programa
agrícola de Santa Rosa, todos en el agro, y otros como fábricas de partes de
helicópteros, Cordemex, los ferrocarriles, etc., etc.
Por todos esos problemas y tantas cosas que
les dejaron "en cero", los secretarios no podrán tener la suficiente visión
para, además, ser asesores del gobernador, donde amén de conocimientos se necesitarán
muchas otras virtudes, como la rectitud, la entereza del juicio y moral a toda prueba.
¿Será difícil encontrarlos? Claro que sí, pero por ahí deben de haber. No voy a dar
nombres, pero parece que en varios grupos civiles siempre han militado y de seguro
realizarían esta loable labor con honestidad y eficiencia.
Esta figura del asesor o asesores, no sé
si exista oficialmente, pero todo el mundo sabe que existen. En no pocos casos su
inclusión en las nóminas es un misterio y en no pocos casos se trata de aviadores
simples, que no dan golpe alguno, aunque sí existen otros que desquitan la paga
Los
ejemplos más visibles de los asesores, son los que laboran en la presidencia de la
República, lo mismo los que lo hacen en derredor de cada secretario de Estado. Aquí en
Yucatán, en otras épocas existieron asesores, pero esos puestos fueron dados a
políticos alborotadores, con tal de tenerlos "controlados".
Así que en este naciente régimen, bueno
sería que Patricio integrara un buen grupo de asesores, que libres de cualquier
prejuicio, mantengan al gobernador informado de la variada gama de renglones que abarcan
todo el aparato de gobierno, y así pueda tomar decisiones justas y a tiempo. Mucho de los
éxitos o fracasos que se den en los tiempos venideros, tendrá que ver con un buen cuerpo
de asesores o uno malo, también la falta de esos se pondrá pronto de manifiesto, por lo
que hay que poner manos a la obra en este importante departamento, y que de paso ya deje
de ser un secreto a voces, haciéndola una oficina oficial, pero sobre todo de respeto.
Todo lo anterior me ha venido a la mente
porque en estas primeras tres semanas de gobierno ha campeado la incertidumbre en algunos
rubros. Se entiende que Patricio no puede ser sota, caballo y rey, aunado al
desconocimiento y desorden de los diferentes programas, así como el borrón intrínseco
de todos los planes y programas del gobierno anterior, sería este el momento crucial para
los asesores, pues mientras el gobernador y su gabinete tratan de descifrar lo poco que
les dejaron y que se compara con los jeroglíficos mayas, los asesores estarían generando
planes, investigando otros, apoyando en sus áreas a los secretarios y en especial al
gobernador. Se me ocurre pensar que aquel equipo de transición que encabezó Luis Correa
se hubiera integrado en un grupo de asesores, ¿verdad Fernando Medina?, y hoy, salvo tú
y Blanquita Estrada, ¿qué pasó con los demás? En fin, lo que haya pasado es una pena,
pero dicen que es de sabios rectificar. Ahí tiene Patricio una oportunidad para
reivindicarse y de paso integrar un equipo de asesores que le ayuden en esta ingrata y
dura tarea que se ha echado a cuestas, con el apoyo de las mayorías. (M.A.G.G.
Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001). |