Ahora que la
Alcaldesa Ana Rosa Payán Cervera acertadamente ha manifestado su interés en que
el Ayuntamiento de la ciudad de Mérida cuente con su propia fuerza pública a partir de
esta administración municipal, es el momento de comentar algunos aspectos de ella que nos
atañen a todos los yucatecos.
Como todos sabemos, el municipio de la ciudad de Mérida perdió su
fuerza pública durante la administración municipal del abogado Víctor Manuel Correa
Rachó (primer alcalde panista de la ciudad de Mérida en los años sesenta del
siglo próximo pasado) siendo Gobernador de Yucatán el señor Luis Torres Mesías
quien, a través del artículo 115 fracción VII de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos, consumó un ardid político que le quitó al municipio de la
ciudad de Mérida su policía y con ello le restó fuerza y eficacia a la autoridad
municipal de la capital yucateca.
Desde entonces, los políticos del PAN y
sus alcaldes (Ana Rosa Payán, Luis Correa, Patricio Patrón y Xavier
Abreu) han solicitado se devuelva la fuerza pública al municipio de la ciudad de
Mérida sin éxito. Es de suponerse que este reclamo largamente anhelado por los panistas
se haga realidad ahora que la administración estatal emanó del partido político que ha
hecho de la policía de Mérida una de sus banderas en la entidad.
Pero independientemente de la política,
pienso que dentro de las funciones lógicas de un Ayuntamiento están las de la seguridad
y la vialidad de la ciudad que gobierna, tanto como el manejo de la basura, la
realización de la obra pública, el control de los asentamientos humanos y las demás
cosas que le son propias a la administración municipal. Es claro que para que la
autoridad municipal pueda proveer a los habitantes de su municipio de seguridad y vialidad
adecuadas, debe contar con el auxilio de una fuerza pública que le sea propia y que no
dependa de una autoridad distinta a la suya.
Así las cosas, no obstante los
razonamientos anteriormente expuestos en esta nota, sin duda una de las cosas positivas
que vivimos durante el gobierno de Víctor Cervera Pacheco (que fueron varias,
si somos justos) tiene que ver con la seguridad pública en la ciudad de Mérida y el
Estado de Yucatán. La intensa vigilancia que a lo largo de seis años ejerció la
Secretaría de Protección y Vialidad (SPV) en el Estado de Yucatán reflejó un
importante descenso en los índices de criminalidad, a pesar de que la población del
Estado ha crecido, enriquecida por la llegada de gente de otras latitudes y por su
tendencia natural de crecimiento.
Lamentablemente, sabemos que don Víctor
gobernó Yucatán con mano dura y sin miramientos para quienes pensaban diferente a él.
Ese "estilo" de gobierno se reflejó en la propia SPV que en muchas ocasiones
manifestó durante el gobierno de Cervera Pacheco una actitud prepotente hacia los
ciudadanos y despectiva hacia la ley, como si sus integrantes fueran gente intocable que
podían hacer lo que quisieran con la seguridad de que para ellos la ley y la justicia no
existían. Fueron fiel reflejo de don Víctor durante seis años.
Recuerdo que cuando leí "El
Padrino" de Mario Puzo (magistralmente llevada a la pantalla grande por Francis
Ford Coppola) este brillante escritor explicaba que una de las razones que
llevaron a las mafias italianas a combatir al Duce y a sus camisas negras fue precisamente
que el Duce era un "padrino" que no permitía la coexistencia con otras
organizaciones distintas a la suya, es decir, los fascistas eran otra "mafia",
sólo que más poderosa. Algo así pienso que sucedió en Yucatán con Víctor Cervera
Pacheco durante su gobierno. El fue todopoderoso y suprimió, controló o anuló en
Yucatán cualquier otro poder que le pudiera hacer sombra, incluso el poder de la
presidencia imperial ya en decadencia con Ernesto Zedillo. Esperemos que no se
repita la historia.
COMENTARIOS APARTE.
Perdimos la oportunidad de llegar a las
semifinales en el actual campeonato de béisbol de la liga mexicana. Ni modo. Esperemos
que para la próxima temporada contemos con un equipo que no sólo tenga un buen pitcheo (ojalá
y Ravelo Manzanilla no se vaya a no ser que sea para las grandes ligas, en cuyo
caso le deseo lo mejor) sino que además haga del bateo una virtud, algo que le falta
a los Leones de Yucatán. (F.G.M. Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001). |