Recuerdo las
grandes polémicas que armaban los regidores y diputados del Partido Acción Nacional, sus
reclamos constantes, sus mantas en medio de actos públicos, sus interrupciones en actos
solemnes, sus reclamos sin límites.... eran los tiempos de ser oposición, el discurso:
"ir siempre en contra de todo", justificado o no.
Hoy los tiempos han cambiado, ya son
partido "oficial" en el gobierno, hoy miran con recelo y molestia cuando otros
reclaman, les llaman intolerantes, insidiosos; de hecho la información no existe para el
opositor, hay que confiar en sus palabras; total, han adquirido el don de la
"infalibilidad", los nuevos "oficialistas" no se equivocan, la que se
equivoca es la ley o la lógica normal, si alguien osó exhibirlos, entonces se la tratan
de revirar argumentando que otros lo hicieron, inclusive muchos militantes de su partido
han sido desplazados por corrientes de "neos" o "apolíticos". En fin,
en poco tiempo han adquirido el ropaje de autoritarios y en algunos casos de déspotas.
Los mejores ejemplares de este nuevo
partido "oficial"se encuentran en el ayuntamiento de Mérida, las últimas
sesiones de cabildo son un legado al autoritarismo, en la correspondiente a la aprobación
del informe económico, la información no sólo fue escueta, sino además se modificó
dos veces, sin que se diera razón de los cambios, la primera fue en el Cabildo y la
segunda al publicarse en la prensa escrita, los balances y estados de resultados no
cumplían ni los más mínimos estándares de contabilidad, cuando se le preguntaba a la
alcaldesa sobre ciertos rubros, afirmaba que no los tenía, o que no venía preparada para
contestarlos, pero que "luego" nos los daría; entonces, ¿cómo aprobar algo
que carece de soporte?
Todos los cuestionamientos de los regidores
de oposición y muy especialmente los que realizó el suscrito, molestaron sobremanera a
la alcaldesa, que no buscaba cómo desacreditarnos u ofendernos para evitar nuestras
andanadas de reclamos; peor aun, sólo dos de los regidores "oficialistas" se
atrevieron a hablar y se empeoró la cosa, porque evidentemente carecían de argumentos
para defender lo indefendible, los otros prefirieron callar, unos por la cerrazón de su
"líder" que un día antes les "movió" el tapete con sus sueldos,
otros porque no saben o no les interesa saber lo que se discute y los demás porque el
"mutismo" es el símbolo del "oficialismo"; en asuntos generales,
cuando hice eco al reclamo de un ciudadano que pedía que la policía meridana no se forme
con militares, inmediatamente la alcaldesa agredió, diciendo que era extraño que me
sumara al reclamo de un opositor a mi partido. ¿Dónde quedó el reglamento interior, que
impide la recriminación y permite la libertad de expresión? En la siguiente sesión
impuso la alcaldesa a gente afín a ella o a sus colaboradoras para que integren el
comité de priorización de obras del ramo 33, el reclamo de búsqueda de procesos
democráticos fue rechazado, total, la democracia que pregonaba el nuevo partido
"oficialista" sólo era en campaña, como el caso de los
"enguayaberados" que otro día comentaremos. En la sesión correspondiente a la
aprobación de las obras a realizar por el ayuntamiento, nos dimos cuenta que las cosas
estaban empeorando, al inicio, el acta de la sesión anterior para aprobar fue vilmente
mutilada, es decir, toda nuestra argumentación fue eliminada o maquillada, se molestó la
alcaldesa ante el reclamo y cuando se me ocurrió cuestionarle por qué se aprobaban cinco
obras que ya estaban hechas cuando lo que nos habían dicho era aprobar "obras por
realizar", las agresiones no se hicieron esperar, primero mandó a un
"oficialista" a responderme y si alguien tiene duda vean el video donde le
gira instrucciones, posteriormente, buscó por todas las formas, mediante
comentarios en la mesa (pero en plena sesión) cómo desacreditarme. Es evidente que el
discurso de campaña está muy lejos de la realidad, el problema es que no sólo los
regidores estamos sufriendo el desplante autoritario de quien dirige los destinos de esta
ciudad, sino el propio ciudadano común, las calles de las colonias están sucias ¿Hace
cuánto que no pasa un barrendero en la puerta de su casa? Las colonias más humildes se
ahogan en maleza, nadie acude a limpiarlas, la atención al público directamente por la
alcaldesa es casi nula, con excepción de los miércoles "ciudadanos" cada
quince días por tres horas, esta desatención va a tener su respuesta, la gente empieza a
despertar de su marasmo, los reclamos se incrementarán, ojalá y la "nueva policía
meridana" no se vuelva el instrumento de la represión, aunque lo dudo, y la muestra
se da en el propio ayuntamiento donde un "huerito" de comunicación social no
deja de espiarnos a los opositores (y ya hasta se lo reclamamos).
El nuevo "oficialismo" por
lo pronto en el ayuntamiento de Mérida se ha vuelto una enfermedad de poder,
algunos ya comentan que estamos en vía de convertirnos en una monarquía, por aquella
frase del "rey soy yo..." que parece encajar perfectamente en la personalidad de
nuestra alcaldesa, pues hace y deshace, consultado limitadamente a su órgano de gobierno,
el cual a pesar de eso, solapa sus actitudes con el voto mayoritario, irracional de los
"oficialistas". Ojalá no cunda este mal en el gobierno del Estado, hasta
ahorita leves brotes controlables se han visto, pero ninguno grave, los pocos que existen
esperamos que se eliminen, yo entendí que el voto de la gente fue para exigir un cambio,
no para otorgar "patentes de corso" o cheques en blanco, como ocurre en el
Ayuntamiento, donde el despotismo y el autoritarismo aflora como maleza incontrolable. Por
lo menos existimos gente de la oposición y de la sociedad civil que pugnaremos por la
rectificación del camino, esperemos que los nuevos "oficialistas" escuchen. (R.A.S.
Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001)
*Regidor priísta del ayuntamiento de
Mérida |