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Mérida, Yucatán, México

Edición 618 del viernes 24 de agosto de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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Los nuevos "oficialistas" y sus mejores especímenes
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El engaño de la deuda que dejó Cervera
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El muro de Berlín y la división ideológica
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¿Yucatán armado?

Franklin Alonzo Cabrera
En la economía, volver a empezar

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A quien corresponda
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Una oficina federal y una colonia sureña

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Mun. Campeche
Campeche
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PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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Los nuevos "oficialistas"
y sus mejores especímenes

Rafael Acosta Solís*

Recuerdo las grandes polémicas que armaban los regidores y diputados del Partido Acción Nacional, sus reclamos constantes, sus mantas en medio de actos públicos, sus interrupciones en actos solemnes, sus reclamos sin límites.... eran los tiempos de ser oposición, el discurso: "ir siempre en contra de todo", justificado o no.

Hoy los tiempos han cambiado, ya son partido "oficial" en el gobierno, hoy miran con recelo y molestia cuando otros reclaman, les llaman intolerantes, insidiosos; de hecho la información no existe para el opositor, hay que confiar en sus palabras; total, han adquirido el don de la "infalibilidad", los nuevos "oficialistas" no se equivocan, la que se equivoca es la ley o la lógica normal, si alguien osó exhibirlos, entonces se la tratan de revirar argumentando que otros lo hicieron, inclusive muchos militantes de su partido han sido desplazados por corrientes de "neos" o "apolíticos". En fin, en poco tiempo han adquirido el ropaje de autoritarios y en algunos casos de déspotas.

Los mejores ejemplares de este nuevo partido "oficial"se encuentran en el ayuntamiento de Mérida, las últimas sesiones de cabildo son un legado al autoritarismo, en la correspondiente a la aprobación del informe económico, la información no sólo fue escueta, sino además se modificó dos veces, sin que se diera razón de los cambios, la primera fue en el Cabildo y la segunda al publicarse en la prensa escrita, los balances y estados de resultados no cumplían ni los más mínimos estándares de contabilidad, cuando se le preguntaba a la alcaldesa sobre ciertos rubros, afirmaba que no los tenía, o que no venía preparada para contestarlos, pero que "luego" nos los daría; entonces, ¿cómo aprobar algo que carece de soporte?

Todos los cuestionamientos de los regidores de oposición y muy especialmente los que realizó el suscrito, molestaron sobremanera a la alcaldesa, que no buscaba cómo desacreditarnos u ofendernos para evitar nuestras andanadas de reclamos; peor aun, sólo dos de los regidores "oficialistas" se atrevieron a hablar y se empeoró la cosa, porque evidentemente carecían de argumentos para defender lo indefendible, los otros prefirieron callar, unos por la cerrazón de su "líder" que un día antes les "movió" el tapete con sus sueldos, otros porque no saben o no les interesa saber lo que se discute y los demás porque el "mutismo" es el símbolo del "oficialismo"; en asuntos generales, cuando hice eco al reclamo de un ciudadano que pedía que la policía meridana no se forme con militares, inmediatamente la alcaldesa agredió, diciendo que era extraño que me sumara al reclamo de un opositor a mi partido. ¿Dónde quedó el reglamento interior, que impide la recriminación y permite la libertad de expresión? En la siguiente sesión impuso la alcaldesa a gente afín a ella o a sus colaboradoras para que integren el comité de priorización de obras del ramo 33, el reclamo de búsqueda de procesos democráticos fue rechazado, total, la democracia que pregonaba el nuevo partido "oficialista" sólo era en campaña, como el caso de los "enguayaberados" que otro día comentaremos. En la sesión correspondiente a la aprobación de las obras a realizar por el ayuntamiento, nos dimos cuenta que las cosas estaban empeorando, al inicio, el acta de la sesión anterior para aprobar fue vilmente mutilada, es decir, toda nuestra argumentación fue eliminada o maquillada, se molestó la alcaldesa ante el reclamo y cuando se me ocurrió cuestionarle por qué se aprobaban cinco obras que ya estaban hechas cuando lo que nos habían dicho era aprobar "obras por realizar", las agresiones no se hicieron esperar, primero mandó a un "oficialista" a responderme —y si alguien tiene duda vean el video donde le gira instrucciones—, posteriormente, buscó por todas las formas, mediante comentarios en la mesa (pero en plena sesión) cómo desacreditarme. Es evidente que el discurso de campaña está muy lejos de la realidad, el problema es que no sólo los regidores estamos sufriendo el desplante autoritario de quien dirige los destinos de esta ciudad, sino el propio ciudadano común, las calles de las colonias están sucias ¿Hace cuánto que no pasa un barrendero en la puerta de su casa? Las colonias más humildes se ahogan en maleza, nadie acude a limpiarlas, la atención al público directamente por la alcaldesa es casi nula, con excepción de los miércoles "ciudadanos" cada quince días por tres horas, esta desatención va a tener su respuesta, la gente empieza a despertar de su marasmo, los reclamos se incrementarán, ojalá y la "nueva policía meridana" no se vuelva el instrumento de la represión, aunque lo dudo, y la muestra se da en el propio ayuntamiento donde un "huerito" de comunicación social no deja de espiarnos a los opositores (y ya hasta se lo reclamamos).

El nuevo "oficialismo" —por lo pronto en el ayuntamiento de Mérida— se ha vuelto una enfermedad de poder, algunos ya comentan que estamos en vía de convertirnos en una monarquía, por aquella frase del "rey soy yo..." que parece encajar perfectamente en la personalidad de nuestra alcaldesa, pues hace y deshace, consultado limitadamente a su órgano de gobierno, el cual a pesar de eso, solapa sus actitudes con el voto mayoritario, irracional de los "oficialistas". Ojalá no cunda este mal en el gobierno del Estado, hasta ahorita leves brotes controlables se han visto, pero ninguno grave, los pocos que existen esperamos que se eliminen, yo entendí que el voto de la gente fue para exigir un cambio, no para otorgar "patentes de corso" o cheques en blanco, como ocurre en el Ayuntamiento, donde el despotismo y el autoritarismo aflora como maleza incontrolable. Por lo menos existimos gente de la oposición y de la sociedad civil que pugnaremos por la rectificación del camino, esperemos que los nuevos "oficialistas" escuchen. (R.A.S. Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001)

*Regidor priísta del ayuntamiento de Mérida

 

 

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