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Mérida, Yucatán, México

Edición 618 del viernes 24 de agosto de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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COLUMNAS

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Quiebra técnica en la tesorería

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La Caminera gráfica

OPINION

Franklin Alonzo Cabrera
Nace un sindicato

Fernando Guasch Madáhuar
Hablando de seguridad pública
Freddy A. Heredia Durán
Acechando por las Rendijas
Rafael Acosta Solís
Los nuevos "oficialistas" y sus mejores especímenes
Alejandro López Mungía
Mi punto de vista

Alejandro Huerta Pereira
De empresario a funcionario público

Filiberto Pinelo Sansores
El engaño de la deuda que dejó Cervera
Roger Aguilar Salazar
Dificultades Inesperadas
Carlos Castillo López
El muro de Berlín y la división ideológica
Ricardo Carrillo Zapata
¿Yucatán armado?

Franklin Alonzo Cabrera
En la economía, volver a empezar

Miguel A. Gamboa García
A quien corresponda
German Sosa Monsreal
Una oficina federal y una colonia sureña

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez

 

 

PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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De empresario a funcionario público

Alejandro Huerta Pereira

Muchos nos preguntamos si en realidad sabemos cuál es la diferencia entre un empresario y un funcionario público, pero en realidad lo sabemos o solamente suponemos que la diferencia de uno del otro es sencillamente el objetivo final, mientras la meta del empresario es el enriquecimiento particular ya sea monetario, cultural o social, el objetivo del funcionario público es el enriquecimiento general, pero no de la forma como un empresario lo diría, de lo particular a lo general sino al revés, de lo general a lo particular; es ahí entonces cuando hay que tener cuidado de quién o quiénes son los más adecuados para ostentar un cargo público. Todo empresario —o casi todos, así lo quiero pensar— es capaz de desarrollar cualquier actividad enfocada a la generación de riqueza; pero, ¿están preparados y con la voluntad para generar esa riqueza en forma general y no en lo particular? Yo aún no lo creo.

Desafortunadamente, en el México que vivimos y en especial en el estado de Yucatán, existen personas para las cuales su único objetivo en este mundo es la generación de la riqueza personal, sea cual fuere y caiga quien caiga, ya que teniendo riqueza y poder, aparentemente todo se olvida, se perdona o se calla, además de que falsamente se le crea al empresario o persona que hace esto una imagen de intelectual capaz e inteligente para lograr los objetivos trazados en el camino hacia la cúspide de su realización. Pero, ¿nos preguntamos cómo llegó o qué hizo para lograr llegar a ello? A quién o a quiénes tuvo que pasarle encima? Estas preguntas se hacen cuando el dinero y el poder no llegan aún, pero ¿se preguntan cuando ya están ahí? ¡Claro que no! Porque o no nos conviene preguntar por interés personal o por la sencilla razón de que no nos importa, ya que no nos afectó a nosotros, pero para la persona o personas que ostentan la difícil labor de seleccionar a quienes servirán al pueblo como funcionarios públicos en cualquier secretaría y a cualquier nivel, es de suma importancia hacerse esas preguntas, ya que, en últimas instancias, el responsable por los actos de estos nuevos funcionarios público, recae en él o ellos y de una forma de complicidad, lo cual lo o los llevaría a la deshonra pública en el peor de los casos, pero posiblemente pensarán que con poder, dinero y tiempo todo se olvida. En esta vida, señores, nada se olvida y todo se guarda en el cajón de los recuerdos y algún día, cercano o lejano, tal vez esos cajones se puedan abrir y ese será el día en que ni el dinero ni el poder que se tuvo serán suficientes para que el cajón de los recuerdos se vuelva a cerrar.

El nuevo gabinete del señor Gobernador sin lugar a dudas tiene magníficos elementos, capaces y comprometidos con y para su Estado, pero también existen de los otros, cuyo único objetivo es enriquecerse y/o hacerse de poder para lograr sus objetivos personales; lo mismo podríamos decir de los elementos en la jerarquía descendente de cada secretaría, y es ahí en donde hay que tener un estricto control de vigilancia, ya que el responsable, como habíamos mencionado anteriormente, y con toda la buena voluntad que se tenga para ser un servidor público honesto, no le servirá para nada gracias a su falta de visión al escoger a sus colaboradores. Les recordamos que los amigos no siempre son los mejores, hay que tener una mejor visión para poder apreciar por fuera del grupo social quiénes son los que realmente son, no solamente capaces, sino comprometidos con la misma causa, que a fin de cuentas para este gobierno, quiero pensar y como así lo ha dicho, lograr el bienestar y la paz social para cada uno de los yucatecos. Por eso yo les digo ojo, mucho ojo en quién depositamos nuestra confianza para representarlos en la gran labor que se les encomendó y que tienen la obligación de cumplir, que es la de servir al yucateco y no —como en el pasado— la de servirse de él. (A.H.P. Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001). 

 

 

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