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Mérida, Yucatán, México

Edición 618 del viernes 24 de agosto de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

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Bien
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Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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DIFICULTADES INESPERADAS

Róger Aguilar Salazar

La coalición de fuerzas que encabezó Patricio Patrón se preparó para derrotar al caciquismo de Cervera, pero no para sustituirlo. Su campaña descansó casi únicamente en la persona del político panista, en su carisma e imagen, y dejó en segundo plano las propuestas de gobierno y la preparación del relevo de la burocracia al servicio del cacique y de su grupo, debido a que la mayor urgencia era sacar a éstos del gobierno.

El programa pudo haber servido de guía para la integración del gabinete del gobernador y la incorporación de los demás empleados de confianza en concordancia con sus objetivos, así como pudo destacar las cualidades mínimas indispensables a exigir de quienes tendrían la responsabilidad de poner en práctica planes y medidas para lograrlo.

Hoy, la lentísima sustitución de la burocracia estatal, constituida por personas cuyos nombres los ciudadanos sólo conocerán cuando tengan la suerte —o la desgracia, no se sabe— de topar con ellos en algún momento de su existencia, evidencia serias dificultades para integrar el equipo gobernante, por lo que algunas designaciones provocan desencanto si no es que franco rechazo, como en el caso del director del centro de atención a menores infractores. Estas inesperadas dificultades ponen de manifiesto por lo menos dos cosas: las fuerzas políticas que se aliaron para sacar a Cervera del poder público estatal carecen de cuadros políticos y, por otra parte, la falta de previsión en los relevos necesarios y el desconocimiento de la cantidad de puestos burocráticos susceptibles de cambio, de las funciones y tareas inherentes a esos cargos y de la necesidad de jerarquizar la importancia estratégica de cada uno de ellos.

Todo relevo del Poder Ejecutivo implica algún grado de imprevisión, inevitable incluso en sistemas políticos razonablemente democráticos. En el caso de Yucatán la imprevisión y la improvisación sobreviniente causan mayores tropiezos por la decisión de Cervera Pacheco de ocultar cuanta información que hubiera podido facilitar su relevo. Su perversa actitud, lógica en quien abusó de la discrecionalidad y el secreto como instrumentos de su hegemonía y para perpetuarse en el poder, ahora estuvo acicateada por la necesidad de encubrir las tracaladas de su gobierno, dificultando la puesta en marcha del nuevo gobierno.

Pero las dificultades del gobierno de Patrón Laviada no tienen un único origen. Si hasta el día de hoy, tres semanas después de su toma de posesión, todavía se mantienen en puestos de importancia funcionarios del régimen anterior y si algunos nuevos funcionarios son puestos en tela de juicio por su pasado, eso es debido también a que el gobernador, su partido y los grupos que contribuyeron a llevarlo al poder no cuentan con las personas suficientes e idóneas para cubrir todos los puestos ( o no lo saben, dirían algunos frustrados aspirantes al "cielo" público).

La carencia de cuadros técnicos y políticos es una de las causas de la estampida de numerosos funcionarios medios y menores del ayuntamiento, llevados a distintas oficinas del gobierno del Estado y, aunque todavía muchos se sienten injustamente excluidos o ignorados, probablemente se trata, en su mayoría, de personas que poseen más ganas que capacidades y conocimientos necesarios para desempeñar esos puestos. De otra manera no se entiende por qué hasta esta semana permanecen en puestos de confianza de casi todas las dependencias estatales, personas fieles a quien se asumió como un amo.

Al gobierno de Patrón Laviada le faltarían más cuadros para cubrir los puestos ocupados por emisarios del pasado cerverista si el cacique —él sí, previsor y con la ayuda de sus funcionarios— no hubiese otorgado nombramientos de urgencia a mucho de sus sirvientes, apostando a que sus mal intencionadas designaciones pasasen desapercibidas o, apoyándose en normas de dudosa legalidad, no hubiese colocado a otros en el Poder Judicial y en otras dependencias, como el consejero espurio, Héctor Herrera Heredia, quien es presidente del Tribunal de Conciliación y Arbitraje para los Trabajadores al Servicio del Estado.

Al tamaño de los obstáculos deliberadamente sembrados en las filas de la burocracia estatal debe corresponder la respuesta del gobierno de Patricio Patrón Laviada, respuesta que, por cierto, no debería dilatarse. Hay muchos pendientes por resolver en materia de justicia electoral, violaciones a los derechos de los trabajadores al servicio del estado, malos manejos financieros, etc., etc. Si no se desactivan con prontitud y sagacidad política las minas políticas sembradas por Cervera, a las inesperadas dificultades surgidas de la sustitución de funcionarios se podrían agregar las provenientes de la decepción y el desánimo de la sociedad.

El gobierno de Patrón Laviada no debería imitar el mal ejemplo de su copartidario, el presidente de la República, que está matando las altas expectativas que despertó en millones de mexicanos. Hay que tener mucho cuidado y actuar con el corazón caliente y la cabeza fría, porque el régimen antidemocrático todavía respira. (R.A.S. Mérida, Yucatán, Méx., agosto de 2001) 

 

 

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