Intentos
de desestabilización con cargo a los alcaldes priístas
Necesidad de liquidez vs. existencia de activos: la batalla de los dineros
Recontrataciones en la fracción priísta
Prosiguen los conciliábulos, nos refieren, de los estrategas cerveristas, aunque
los escenarios difieren del pasado inmediato y entre los de más reciente data, de acuerdo
con una versión, destacan dos -uno subordinado al otro- situados en la capital del país
y en el rancho donde, según el vulgo y algunas investigaciones, es famoso por la
relación que se le atribuyó con un sonado caso.
La primera reunión se habría celebrado
hace algunos días en la capital del país, presidida por el ex gobernador sexenal y ante
diputados yucatecos locales y federales del PRI. No hay una fuente confiable sobre lo
tratado, pero en la segunda junta, celebrada esta vez en la hacienda referida ante un
público conformado por unos 40 alcaldes priístas congregados por dos de dichos
legisladores de la Cámara Baja, al menos el tema habría sido uno de los puntos
analizados días antes por los convocados en la metrópoli.
La versión refiere que los diputados
Feliciano Moo y Can y Carlos Berlín Montero habrían invitado a los 75 alcaldes priístas
yucatecos para recomendarles y aconsejarles qué hacer ante los recortes en las
participaciones estatales que corresponden a los ayuntamientos que presiden.
La situación de los ayuntamientos no es
fácil, como se reconoció en la junta invocada, pues muchas administraciones resienten
los ajustes en los presupuestos como consecuencia de las deudas que muchos saldan,
provenientes de compromisos adquiridos por las administraciones que les antecedieron.
Dichos fondos fueron otorgados en un generoso reparto dispuesto por el gobierno cerverista
para un ejercicio eminentemente político y electoral, especialmente durante las campañas
políticas.
La recomendación dictada en la reunión
exhortaba a los alcaldes a reclamar al gobierno estatal la entrega completa de los fondos
recortados, sin considerar que el ajuste obligado deriva de los adeudos contraídos en las
postrimerías del sexenio anterior. Incluso se habló de organizar movilizaciones en los
municipios y protestas de diversa índole para presionar a la administración a, dizque
"liberar" los fondos en cuestión.
Pero la reunión tuvo dos lunares para los
convocantes y organizadores. En primer término, que no acudieron todos los alcaldes
priístas, y los que lo hicieron no salieron del todo satisfechos ante las sugerencias.
El argumento principal es que varios de
ellos experimentaron angustias y protagonizaron genuinas piruetas para, en muchos casos,
sacar adelante sus elecciones sin la ayuda de su partido y menos del gobierno estatal
cerverista, de forma que un sentimiento generalizado fue el de que se pretendía usarlos
en una cruzada de la que no sienten la necesidad de participar y menos para emprender
batallas frontales con el gobierno estatal manejados a la distancia.
Además, arguyeron, muchos son conscientes
de que el origen de sus penas no está en el uso partidarista y político de los fondos
estatales, como se les quiere hacer creer, sino en la consecuencia lógica de compromisos
adquiridos por sus antecesores.
Muchos salieron echando pestes. Expresaron
que el motivo de la reunión deja en claro que su partido en Yucatán no cambia y sigue
secuestrado por quienes ahora pretenden generar puntos de conflicto para motivar las
inevitables y odiosas comparaciones.
No fueron pocos quienes no consideraron
inadvertido el perfil del sitio elegido para la reunión y los más felices resultaron ser
los ausentes, los que entre sonrisas y carcajadas escucharon las lamentaciones de los que
acudieron.
El episodio es creíble cuando incluye a
uno de los protagonistas, Jorge Carlos Berlín Montero, una pieza incondicional en el
tablero cerverista. Lo que no encaja es cuando el otro convocante es identificado como
Feliciano Moo y Can.
No creemos esto último porque consideramos
que Moo y Can sería un político con el cálculo errado al aceptar encargos de esa
índole. No olvidamos que él representa una de las carteras estratégicas del Comité
Ejecutivo Nacional del PRI, la de Asuntos Indígenas. Es lógico que involucrarlo en
hechos de esa índole despertaría suspicacias porque uno no puede aceptar que en estos
Tiempos un integrante del CEN ande haciéndola de agitador desde la clandestinidad.
El ejercicio de un cargo de esa índole en
el PRI requiere de una visión distinta, ajena por completo a la de un simple azuzador de
poca monta. Por eso cuestionamos la versión cuando se identifica a Moo como uno de
quienes la presidieron.
¿O acaso Dulce María Sauri también está
involucrada? Además ¿en alguna entidad los priístas se han metido a boicotear a los
gobernantes panistas?
Además, aceptar un suceso similar equivale
a dar por un hecho que los cerveristas hacen una vez más uso de un recurso que les
distinguió: motivar un escenario a su adecuada conveniencia.
O ¿no proporcionó su gobierno en exceso
los fondos que ahora faltan a los alcaldes entrantes y que éstos deben pagar?
El tema financiero no se agota porque
parece conformar el primer campo de batalla formal entre los panistas y los cerveristas
que hasta ahora se ha mantenido en escaramuzas de dimes y diretes entre el gobernador
Patrón y el diputado Casellas.
Cuando el gobernante contabiliza la deuda
es obvio que incluye a los activos del gobierno estatal en un rubro: falta de liquidez, la
carencia de fondos frescos y accesibles que termine con el problema que paraliza a la
administración pública local.
En contraste, el diputado Casellas pide que
a la hora de cuantificar la deuda se descuente el importe de los activos, al cabo que,
según dice, hay muchos, y es cierto, pero el problema es hacerlos dinero líquido
mediante la venta o la enajenación.
Como si ahora cualquiera pudiera concretar
en un santiamén una complicada compra-venta de los terrenos de la ex estación
radiomonitora de la SCT o tuviera la facultad de comercializar al contado los onerosos
espacios del Centro Joyero de Yucatán.
O acaso mediante esos activos se pudiera
satisfacer una necesidad de pago inmediata, como entregar equis número de metros
cuadrados o lotes a un alcalde que requiere con urgencia fondos para cubrir necesidades
elementales de su municipio, verbigracia el pago del consumo público de energía
eléctrica.
Son, indudablemente dos visiones de un solo
problema.
La diferencia es que una de las partes
también la quiere utilizar como carne de cañón de sus ofensivas políticas.
Y hablando de políticos, nos presentan un
retrato de la fracción priísta en el Congreso con el caso de su coordinador, el diputado
Cleominio Zoreda Novelo. Sucede, nos relatan, que él ejerce discrecionalmente los poco
más de 90 mil pesos que recibe al mes del Congreso dicho grupo parlamentario.
¿Recuerdan al ex oficial mayor del
Congreso en la era Hoyos? Nos dicen que Ismael Magaña Mata, quien hace poco fue relevado
de sus funciones, fue "recontratado" por Zoreda para laborar, ahora sí
formalmente, al servicio pleno de la fracción con un salario mensual de 12 mil pesos.
También fueron contratados
"abogados" separados de sus cargos en el Congreso por la actual Legislatura a
iniciativa del ex secretario de Gobierno, quien se distingue por sus prolongadas ausencias
del edificio legislativo.
No son pocos los diputados de la fracción
que observan las atribuciones que se ha tomado Zoreda. Él es quien tiene en su despacho
la única computadora asignada a la fracción (por supuesto, con acceso a Internet) y su
respectiva secretaria, mientras que los otros diputados andan por los corredores viendo
quiénes les escriban en "chan" máquina de escribir los documentos inherentes a
sus funciones legislativas.
Lo más preocupante es que Zoreda anda
tirando líneas para atacar desde la tribuna legislativa a personal del Congreso, un
recurso inédito, de efectos sumamente limitados y de nulos beneficios a quienes los
promueven.
Que al Issstey llegan inusuales documentos
para cobro. Son contrarrecibos que amparan promesas de pago a proveedores de materiales
inusuales para los trabajos de la dependencia, como camisetas y gorras, confeccionadas
sobre pedido para la campaña de Orlando Paredes Lara como candidato del PRI a la
gubernatura.
En casos como los referidos, los
entusiastas activistas de la campaña no cuidaron ni las formas ni se preocuparon por
encubrir lo obvio. |