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Mérida, Yucatán, México

Edición 622 del viernes 21 de septiembre de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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Trece años en la palestra

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Rumbo al 2003 en Campeche
Jorge Iván Gamboa B.
El "cambio" y Layda Sansores
Alejandro López Munguía
Patricio, un gobernador titubeante
Freddy Heredia Durán
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Rafael Acosta Solís
Al dia siguiente...
Miguel A. Gamboa García
La violencia solo origina violencia

Félix Rubio Villanueva
¿El principio del fin del orgullo norte amnericano?

Germán Sosa Monsreal
La biblia, el corán y las profesias de Nostradamus
Fernando Gómez Pool
El aspirante a vedette
Roger Aguilar Salazar
La complicidad SEGEY-SNTE

PENINSULA

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Gobierno de Campeche
Mun. Benito Juárez
Mun. de campeche
Gobierno de Quintana Roo

 

 

PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
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Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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El fundamentalismo musulmán
¿El principio del fin del orgullo norteamericano?

Félix A. Rubio Villanueva

     ¿Dónde ha quedado el orgullo norteamericano? Después de los lamentables hechos que presenciamos el pasado martes en la T.V., ¿qué más puede pasar? Solamente que un fanático religioso del Islam haga explotar en el corazón de Disney World una ojiva nuclear y barra con todo Orlando, Florida, Cabo Cañaveral y nos llegue a nosotros por el viento prevaleciente.

No, no es ciencia-ficción ni ninguna elucubración que salga del más enfermo de los cerebros de los escritores de largometrajes que Hollywood nos ha proyectado en las pantallas grandes, ¡es la verdad! Más allá de la desolación, el dolor, los miles de muertos y otro tanto de heridos que en unos días sabremos, los fundamentalistas le rompieron el corazón al "American Pride", orgullo norteamericano.

Ese sólo hecho cambió la historia de la humanidad en todos los sentidos, 2000 años después de Cristo, comenzaremos una nueva era con la cuenta: Antes de las T.T. (Twin Towers) o después de las T.T. Hemos platicado con varios amigos norteamericanos que nos comentan que todo el pueblo quiere que su gobierno tome las medidas necesarias para castigar a los culpables del perverso atentado que cercenó las vidas de miles de civiles, dejó heridos y acabó con familias.

El dolor que siente hoy el pueblo estadounidense va a tardar muchos días, probablemente meses antes de mitigarse, de que sus vidas se normalicen y todo dependerá de la reacción militar que su gobierno tome y sientan en sus adentros que ese hecho los reconforta lo suficiente como para recobrar la confianza o les caiga la lengua de fuego del Espíritu Santo, con el misericordioso amor de Dios para perdonar a sus enemigos, que les perpetraron tan devastador suplicio. Dos de los símbolos más importantes fueron "tocados". Humillaron al poderío económico en el corazón financiero del mundo judío y el Pentágono, centro del vigor militar, científico y de inteligencia del país más poderoso del orbe, lo cual tiene a su pueblo deprimido.

Sí, aunque parezca insólito, la economía mundial se verá afectada hasta que la confianza sea recuperada en su totalidad.

La Industria del turismo, de la diversión, las inversiones en el extranjero y otras industrias sufrirán las consecuencias, al igual que sus socios comerciales, pues los EE. UU. gastan en el mundo más de 100 mil millones de dólares que giran en todos los países para generar una derrama mundial de más de 500 mil millones de dólares en el 2000, según cifras de la Organización Mundial de Turismo, quienes dicen que mueve 63 rubros de la economía, imagínense el impacto negativo que este atentado generará.

El gobierno de México deberá ser muy cauto sobre cómo analizar este evento, para no llevarnos a otra crisis que empeoró hace 25 años cuando el ex presidente Luis Echeverría devaluó la moneda después de excesos en el gasto público.

Demandamos que el gobierno federal haga todas las prevenciones necesarias, comenzando con una austeridad vigilada para optimizar los recursos, lance una ofensiva promocional, conducida por el Banco de Comercio Exterior, de nuestros productos al resto del mundo para agarrar una migaja del pastel en la aldea global en la que todos somos parte de ella. Es momento de austeridad familiar, cuidemos lo que tenemos.

Hemos escuchado con tristeza a varios yucatanenses, regocijarse de la insana acción terrorista, tal vez por el ánimo antiamericanista de envidia por todo lo logrado por esa gran nación, que tendrá defectos pero es el lugar donde se respira un aire de libertad total en todos. Esa misma libertad expresada en su Constitución, permitió que el enemigo se metiese en su propia casa y desde allí acabara con el orgullo norteamericano.

Los que hemos vivido en los EE. UU. y la hemos visitado en incontables ocasiones sabemos de lo que hablamos. Muchos podrán estar en desacuerdo y respeto su opinión pero nunca podremos estar de acuerdo en un acto criminal dirigido por terroristas de "la guerra santa" dónde hay cincuenta mil civiles trabajando. "Esto es un acto de guerra" como bien dijo el presidente de los EE. UU., George Bush.

Recién retornamos de un viaje de vacaciones por el sureste norteamericano mi esposa y mi nieto Alejandro; me llamó la atención y fue incluso motivo de enojo de mi parte pero que hoy, después de los atentados terroristas, entiendo. Al entregar nuestros boletos y pasaportes, la empleada de Aeroméxico-Delta, me preguntó: ¿dónde están Dulce y Alejandro? —Están devolviendo el auto en la rentadora. —Lo siento, pero no puedo checar sus boletos, necesito que estén ellos presentes para identificarlos y hacerles unas preguntas. —Señorita, insistí, siempre hemos entregado los boletos y pasaporte y nunca ha habido ningún problema. —Lo siento, ella tiene que venir a identificar su maleta.

Las preguntas fueron ¿ha estado usted todo el tiempo con su equipaje? Sí, respondí. ¿Alguna persona se ha acercado a usted para pedirle que lleve algún objeto o bulto para alguien? No. En eso llegaron Dulce y Alejandro corriendo, aceptaron sus boletos, les hicieron las preguntas individualmente y para nuestra mala fortuna no aceptaron documentar la maleta de mi esposa, que registramos en la sala de última espera después de pasar por dos arcos de detección de metales.

¿Será este el principio del fin, el anuncio del apocalipsis? ¿Usted qué cree?

Nuestras condolencias y solidaridad a esa gran nación, a su gente y a los familiares de las personas de todas las nacionalidades que perdieron a sus seres queridos, y a nuestros amigos americanos de aquí y allende los mares. (F.A.R.V. Mérida, Yucatán, Méx., septiembre de 2001). Comentarios: felix_rv13@hotmail.com o telefax (9) 984 0143

 

 

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