La explosión visceral de los hijos de Alá en
forma violenta, en las torres gemelas de Nueva York y en el Pentágono, con las
consecuencias que ya son del conocimiento de todo el mundo, tanto en los cálculos de los
que perecieron, que fueron miles, y los heridos que suman centenares, nos llevan a pensar
que nos encontramos muy cerca de los vaticinios que se encuentran en los libros que tratan
de normar la espiritualidad de la gente creyente, mucha de ella que se desplaza
vertiginosa hacia el fanatismo, y refuerza sus dogmas apoyándose en el desprestigio que
hace de las organizaciones de la competencia. A pesar de los impulsos de la Santa Sede
para que el ecumenismo permita que todos los cristianos beban agua del mismo pozo de la fe
en Jesucristo, es muy poco lo que se ha logrado, y ya son con más encono los
enfrentamientos entre católicos y evangélicos en diferentes partes del mundo.El "ojo por ojo y diente por diente"
del Antiguo Testamento que en alguna forma se expresa en El Talmud y en El Corán, riñen
con el mensaje del Nuevo Testamento de Jesucristo que a cambio de la violencia del Ojo por
Ojo y Diente por Diente, proclama el amor y el perdón, la exposición de la otra mejilla.
Así se marcha en busca de los ofrecimientos de las diferentes religiones y sectas sobre
la salvación de las almas, con unas divisiones entre los más altos dignatarios de las
Iglesias por aspectos eminentemente terrenales, dejando a un lado la santidad con que debe
corolarse el paso por esta vida mundana.
Todo esto ha traído confusión y
desconfianza así como la pérdida de la fe; por temor más que por fe, la mayor parte de
los feligreses asiste a los templos, participa y esto le trae cierta tranquilidad, pero la
falta de entrega de los pastores a su grey, cambiando esa unidad por asuntos políticos,
dejando en órdenes menores el apacentamiento de las ovejas, adelgaza los dones del
Espíritu Santo.
Poco afecto a la lectura de los
"best-seller" como "Las profecías de Nostradamus" de A. Galloti, heme
sorprendido por ciertas coincidencias al comprobar que en varias citas proféticas de
Nostradamus hacen referencia a lo sucedido el martes negro en Nueva York; por ejemplo dice
en su cita (VI.97): Cinco y cuarenta grados el cielo arderá./Fuego se aproxima a la
ciudad nueva (N.Y.) al instante gran llama esparcida saltará cuando se quiera probar a
los Normandos./De la latitud 45 grados del cielo llegará la amenaza a la gran ciudad
nueva (evidentemente Nueva York). Irá acercándose paulatinamente ("fuego se
aproxima") y acaso en forma de bombas nucleares incendiarias o alguna otra forma de
ataque desconocido hasta el presente. Tan pronto como se ponga en contacto con la ciudad
se desatará un incendio de gigantescas proporciones ("al instante la gran llama
esparcida saltará"). El momento en que esto ocurra constituye un enigma, pues la
última línea de la cuarteta no ha podido ser descifrada. Al parecer, tal cosa sucederá
simultáneamente con un ataque o alguna otra forma de dura prueba a la región de
Normandía, en Francia. La definitiva confirmación de que el profeta habla de Nueva York
radica en que esta ciudad se halla entre los paralelos 40 y 45, tal como los describe la
primera línea.
Como quiera que sea se ha trastocado la
hegemonía universal de los Estados Unidos, y puesto en entredicho todos sus sistemas de
seguridad. Es ahora, "después del niño ahogado, como siempre, se tapará el
pozo"; que la opinión universal tan diversa se exprese en dos vertientes: 1) Es
probable que se repita esta obra de fanáticos, y tal vez con cabezas nucleares, b) Esto
no volverá a suceder por el repudio de los aliados y las providencias que ya se han
tomado, y sin llegar a la guerra habrá entendimientos con los fundamentalistas islámicos
para bien de la humanidad.
La espiritualidad de los pueblos en el
marco de sus respectivos libros sagrados, bien interpretados y mejor entendidos, es
fundamental para la convivencia humana, siempre y cuando sean respetados todos los tratos
interreligiosos que se tengan, y la lealtad, la sinceridad enmarquen las relaciones
confidenciales. Los fundamentalismos a ultranza se rechazarán, por estar comprobado que
nunca han sido factores de unidad. La ley del Talión debe seguir su marcha cansina asida
de la mano de los derechos humanos, de la probidad de los solones y de la buena fe de los
gobernantes. Y como dijera el Conde de Cavour, político italiano en su lecho de muerte:
"Libera chiesa in libero Stato" Una Iglesia libre en un Estado libre. (G.S.M.
Mérida, Yucatán, Méx., septiembre de 2001) |