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numerosas escuelas y centros de trabajo de educación básica de nuestro estado crecen la
inquietud y el descontento motivados por las revelaciones de nombramientos hechos al vapor
durante los últimos dos meses de la administración cerverista. Al parecer, la larga
etapa de conformismo y de terror a la represión que logró paralizar las protestas de los
trabajadores de la educación de, al menos, el sistema federal transferido, pueden estar
tocando a su fin. Durante el más
largo y último de los cuatro períodos de gobierno de Cervera Pacheco, las movilizaciones
estuvieron a cargo de grupos importantes de trabajadores de la mayoría de los 95
municipios discriminados con el 60% de sobresueldo mientras que, por otra parte, entre los
que laboraban en el tabulador III la represión selectiva y los instrumentos de política
salarial carrera magisterial, dobles plazas, ascensos selectivos, etc.,
destinados a estimular la competencia y el antagonismo hacían presa de los trabajadores
de la educación, aislando a unos de otros y haciéndolos presas más débiles de la
depredación antilaboral y antieducativa del cerverismo.
Los trabajadores docentes y de apoyo de
enseñanza básica y de media superior bajo el control administrativo de la SEGEY y que
todavía están en el tabulador II, pese a la desventaja de no ser la mayoría y a no
tener el apoyo del restante 70% del magisterio que ya estaba en el tabulador III, lograron
con sus acciones que el gobierno del estado, por temor al electorado más que por
convicción propia, les pagara ingresos adicionales que sólo en parte compensaron la
diferencia de ingresos que los separa de sus demás compañeros de trabajo y de sindicato.
Hoy, las arbitrariedades e injusticias que afectan por igual a los trabajadores de la
SEGEY de todo el estado pueden lograr la unidad de acción de quienes siguen demandando el
tabulador III con quienes exigen la reinstalación de los trabajadores cesados, la
corrección de todos los atentados contra los derechos laborales y escalafonarios de todos
y el castigo de los que así agraviaron al magisterio y lesionaron hondamente a la
educación pública del estado. Un grupo de dirigentes seccionales, delegaciones, de
centros de trabajo y miembros de base del SNTE preparan la movilización de los más
activos partidarios de la democracia sindical para exigir cumplimiento a esas demandas que
si son de interés magisterial también tendría honda repercusión social, lo que es de
particular trascendencia política para nuestro estado.
Los trabajadores de la educación que
sabemos que Víctor Cervera, Leticia Mendoza y sus incondicionales y bien pagados
funcionarios pudieron cesar a unos, suspender a otros, despojar de sus ingresos a muchos
y, de pilón, otorgar ascensos y nombramientos para premiarse o premiar a sus operadores
pisoteando reglamentos y derechos de todos, lo pudieron hacer gracias a que contaron con
la complicidad activa de los secretarios generales de las dos secciones del SNTE.
En el caso de la sección 33, René Aldana,
primero, y su íntimo compañero de correrías, Freddy Santos, después, fueron cómplices
de los ceses arbitrarios, de las suspensiones de sueldos y cargos, de los cambios
arbitrarios de adscripción y de los ascensos irregulares que convalidaron con sus firmas
o las de sus achichincles sindicales. La última fechoría de Santos Morales fue validar
con Leticia Mendoza licencias por comisión sindical que se otorgaron en junio y julio
pero con retroactividad a partir del 8 de enero, a un grupo de personas que habían estado
cobrando sin trabajar pero dedicados a apoyar el desacato, primero, y después la campaña
de Paredes Lara.
De ahí que incluyamos tres demandas que le
darán a esta nueva etapa de participación activa del magisterio un rasgo que todas la
movilizaciones anteriores nunca habían tenido: Que se reanude la realización de las
asambleas ordinarias en todas las delegaciones y centros de trabajo arbitrariamente
suspendidas por Santos Morales, para que los sindicalizados puedan exigir cuentas a sus
dirigentes y abordar los problemas sin solución que se han ido acumulando; que se
invaliden las irregulares comisiones sindicales que Freddy Santos Morales negoció con la
Mendoza, y que se garantice a los secretarios del comité seccional, a los que Santos
Morales ha substituido con incondicionales a su servicio, el ejercicio irrestricto de sus
funciones reglamentarias.
El viernes 21 de septiembre, cuando La
Revista Peninsular salga a la calle cumpliendo 13 años de ininterrumpida
participación en la lucha civilizada de las ideas políticas y de aportaciones
invaluables al cambio democrático de nuestro estado, decenas de trabajadores de la
educación iniciaremos una nueva etapa de la lucha magisterial en las nuevas condiciones
políticas que esa lucha contribuyó a crear. Haremos un plantón a las 10 horas frente a
las oficinas del comité seccional del SNTE, en donde daremos a conocer las demandas de
carácter sindical que apoyan cientos de maestros y luego nos trasladaremos frente al
Palacio de Gobierno para, en otro acto público, dar a conocer las demandas que
corresponde atender al gobierno del Estado y a la SEGEY para borrar, de una vez por todas,
los efectos más nocivos de la perversa administración anterior y reparar los
incalculables daños materiales y, sobre todo, morales que causaron a los trabajadores y a
la educación pública de nuestro estado.
Este viernes, con la primera movilización,
se inicia un movimiento que precisa de la más amplia solidaridad de parte de la sociedad
interesada en mejorar la enseñanza pública y de la mayor participación posible del
magisterio para democratizar la vida interna de la Sección 33. Como se puede ver, son
tareas nada sencillas, pero de capital importancia para el desarrollo cívico de nuestro
estado. (R.A.S. Mérida, Yucatán, Méx., septiembre de 2001) |