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Mérida, Yucatán, México

Edición 622 del viernes 21 de septiembre de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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Trece años en la palestra

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Prioridad Olvidada
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Rumbo al 2003 en Campeche
Jorge Iván Gamboa B.
El "cambio" y Layda Sansores
Alejandro López Munguía
Patricio, un gobernador titubeante
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Se apunta Castilla...
Rafael Acosta Solís
Al dia siguiente...
Miguel A. Gamboa García
La violencia solo origina violencia

Félix Rubio Villanueva
¿El principio del fin del orgullo norte amnericano?

Germán Sosa Monsreal
La biblia, el corán y las profesias de Nostradamus
Fernando Gómez Pool
El aspirante a vedette
Roger Aguilar Salazar
La complicidad SEGEY-SNTE

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Mun. Benito Juárez
Mun. de campeche
Gobierno de Quintana Roo

 

 

PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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Rumbo al 2003 en Campeche
Zona imaginaria

Por Manuel Acuña Lopez

     *Un aniversario más de la Revista Peninsular; acto de fe y confianza. Coloso en el mosaico político del Sureste. Ausencia de oficio político. Antonio, pionero del desarrollo contemporáneo de Campeche. Todos para gobernar; candidatos a granel; alianzas inoperantes; predicaciones en el desierto.

Zona Imaginaria ve su primera luz en este día especial, de aniversario, para todos los que aquí ocupan un espacio. Con estas primeras letras iniciamos el tránsito en la vereda difícil y espinosa del comentario político.

Lo usual sería comenzar esta primera entrega con un saludo a mis -espero– futuros lectores. Lo obligado debería ser la explicación plena de lo que aquí seguramente encontrarán mis amigos y los amigos y fieles lectores de LA REVISTA PENINSULAR. Sin embargo, considero que no hay nada más apasionante que descubrir lo inesperado, sobretodo cuando de política se trata.

Este intento de "producción", reflexión y análisis de la política provinciana se da en momentos especiales. Se inicia en una nueva época de LA REVISTA PENINSULAR, precisamente en un aniversario más de este importante documento periodístico que ha hecho historia y vencido obstáculos para mantenerse en la preferencia de sus lectores.

Este acto de fe y confianza hace para mi una doble responsabilidad que buscaré cumplir con eficacia, disciplina hacia el director Rodrigo Menéndez Cámara.

Lo hago consciente de la necesidad de crear más líneas de expresión ciudadana que en muchas ocasiones viven con sus derechos coartados, con una insuficiencia comunicativa que los lleva a aceptar lo que no quieren y permanecer callados lacerando sus propios intereses. Esta es una tarea especial porque igual es la petición. Eso no implica buscar molestar a nadie ni mucho menos incomodar a personajes o "actores" políticos –como ahora les llaman.

Esto no es más que un reconocimiento a los periodistas de la Península que aportan su tiempo y su esfuerzo en este relevante trabajo, sobretodo a aquellos que han tomado la estafeta de sus padres y la han puesto muy en alto en materia de periodismo. En especial para el Profr. Rafael Barrera Ortegón que se nos adelantó en el viaje.

La solicitud de mi aportación es para Campeche, donde mis amigos y paisanos son hoy prósperos comerciantes algunos, otros, generacional y circunstancialmente, se han puesto al frente de los negocios del tronco de sus orígenes y los más han controlado con su dinero la política. Vaya pues por ellos. Empecemos entonces lo que nos ocupará desde hoy - y espero por mucho tiempo - ¡ qué Dios nos bendiga !

Si partimos del hecho de que en la región Sureste predomina un mosaico político integrado por un Yucatán encabezado por el verdugo cerverista, el panista Patricio Patrón Laviada; un Quintana Roo "liderado" por Joaquín Hendricks, un Campeche administrado por Antonio González Curi, un Tabasco en espera de Manuel Andrade y, finalmente, un Chiapas jefaturado por Salazar Mendiguchía, quien diariamente vive con el corazón en la mano con unos zapatistas camuflageados y aparentemente "tranquilos", observaremos que el Sureste vive circunstancias completamente distintas en cada uno de sus gobiernos estatales.

Si nos percatamos, en este grupo, solamente Patrón Laviada proviene de un azul "fundamentalista", los demás son priístas que viven los vaivenes de un sistema que cambió en el pasado año 2000.

Eso, aunque nos ocupa, difícilmente nos preocupe porque son hechos consumados. Lo que seguramente quita el sueño a muchos, principalmente a mis paisanos es el qué va a ocurrir en el 2003. ¿Campeche también decidirá por el cambio de colores en su gobierno? ¿Predominará la hegemonía del PRI?, ¿Layda Sansores completará su objetivo?, ¿Alvaro Arceo Corcuera entrará al relevo?, ¿Edilberto Buenfil Montalvo logrará su sueño?, ¿Gabriel Escalante siempre sí será postulado por el blanquiazul?, ¿Jorge Nordhausen completará la hazaña?, ¿Eraclio Soberanis Sosa repetirá en su aspiración?, ¿Enrique Ku Herrera cuenta con apoyos reales para la grande?, ¿José del Carmen Soberanis consolidará su proyecto?, ¿Araceli Escalante Jasso brincará los obstáculos internos de su partido?, ¿Víctor Méndez Lanz recuperará la confianza del hermano?, ¿Jorge Hurtado será o no el delfín del que tanto se ha hablado?, ¿Hay otros tapados?.

Lo cierto es que son muchos los pretendientes e inagotables las aspiraciones. Son proyectos personales y algunos muy válidos, derechos ciudadanos que afortunadamente para unos y desgraciadamente para otros se les presentan en circunstancias del poder y difíciles de asimilar, pues hoy día quien manda es mandarina y su origen es completamente distinto a los que gobernaron por décadas este país.

Esto, aunado a que todos, absolutamente todos parten de cero por la incertidumbre ciudadana que hoy día vive con sentimientos encontrados y que no sabe si continuar con su proceso de cambio o devolverle la confianza al PRI. La moneda está en el aire. Desde luego que aquí ya no se trata de qué partido los haga candidatos. Aquí, estoy cierto, va a predominar la persona, el aspirante, el trabajo realizado en favor del pueblo campechano.

Veamos: Vicente Fox llegó al poder con el consentimiento y aval de los mexicanos, Acción Nacional fue el medio para lograr el fin, pero el arribo su trabajo le costó. Allí se conjugó sobremanera el esfuerzo de muchos mexicanos foxistas no panistas.

A Patricio Patrón lo eligió el pueblo yucateco que lo cobijó en sus momentos de víctima y lo convirtió en victimario; Manuel Andrade, en Tabasco, caminó en circunstancias diferentes y luego de su "derrota" de escritorio remontó el vuelo acantonado en la dirigencia de su partido. Manuel lo único que hizo fue contar las canicas que le hacían falta y salir en su búsqueda. Así triunfó. En el caso de Campeche las circunstancias son otras. Aquí se encuentra gobernando Antonio González Curi que quiérase o no ha iniciado el repunte del Estado.

No se puede negar que Campeche ha avanzado, aunque hay que subrayar que la ciudad en su interior y los alrededores, en esos suburbios que hoy los denominan colonias todavía se refleja mucha pobreza. Pero bueno, esa es bronca del Alcalde. Sin embargo, Antonio allí deja los cimientos y eso será carga para quien aspire a sucederlo, porque tendrá que superar ese trabajo al que ya se acostumbró el campechano que aspira seguir los pasos de Yucatán, el hoy coloso del Sureste.

Si esto lo sumamos a la debacle generalizada en todos los partidos políticos y el escarnio, la intriga y el celo de los eruditos que celosamente cuidan sus diputaciones plurinominales en torno a los que aspiran y evitan el acercamiento de los campechanos a los aspirantes, entonces la situación se observa peor.

La tarea no es fácil. Quien diga en estos momentos que está listo para la contienda del 2003 está equivocado. No sabe lo que dice. Demuestra que no ha trabajado en el campo, que no sabe lo que es predicar en el desierto.

Peligroso se torna esa inquietud, sobretodo porque los campechanos ya saben luchar, distinguir, limitar, ya no se avientan a la primera, mucho menos si sienten que los equipos no son liderados con consistencia.

Los obstáculos son muchos, desde un gobernador del Estado que su habilidad administrativa le ha permitido iniciar la transformación que urgía al estado, hasta la imagen negativa que permea entre los campechanos por aquellos funcionarios que ante su falta de oficio muestran su imposición con sillas que les quedan grandes y minimizan la credibilidad de Juan Pueblo en sus autoridades.

Las cifras que revelan los resultados del proceso federal y estatal del año 2000 nos muestran dos aspectos que, aunque diferentes, son importantes de tomarse en cuenta para eventos posteriores, ya que significan de manera relevante un antes y un después en lo que a acción electoral se refiere.

Si observamos los resultados del proceso federal encontramos un compuesto de decisiones e inducciones ciudadanas que funcionaron unas y fracasaron otras, es decir, aquellos que se cuidaron a la antigua y que fueron dirigidos al posicionamiento de aspirantes al gobierno del Estado para el 2003, olvidándose de la elección presidencial, funcionaron y dejaron a algunos interesados en una posición envidiable.

En el ámbito estatal, los posicionamientos de aspirantes y el acomodamiento de "votos de escritorio" reflejan a simple vista una aparente inoperatividad de alianzas partidistas para el 2003, ya que las cifras muestran que "en conjunto" la oposición, aun cuando creció en votos no superan los resultados obtenidos por el PRI, lo cual permitiría ratificar la hegemonía del Revolucionario Institucional en el proceso venidero.

Sin embargo, el descuido del proceso presidencial por parte del PRI estatal, el resquebrajamiento interno del mismo partido y la decisión ciudadana "pegó a la pared" al Revolucionario Institucional al perderse la presidencia de la República y con esto dejaron sin fuerza los márgenes de operación política sucia encubierta por el poder mismo.

El fatídico proceso del año 2000 soltó cabos que hasta antes de la elección eran importantes, ya que sus influyentes decisiones y recomendaciones maniataron a los campechanos durante décadas. Estos elementos, sin embargo, no dejan de ser peligrosos por el poder económico que lograron durante su larga travesía en el barco del poder.

Los números, aunque fríos, revelan el trabajo sucio realizado en el campo a favor de los mismos de siempre y el involucramiento de nuevas fuerzas que se corrompieron en apenas tres años (1997-2000) y que hoy encaramados intentan mantenerse "aliados" sin aportar nada nuevo en beneficio de los campechanos.

Las estadísticas nos muestran claramente un adelgazamiento del PRI y un crecimiento de la oposición en su conjunto. Hay que aclarar que, sin embargo, también nos reflejan el aparente debilitamiento inducido de figuras políticas importantes como Layda Sansores Sanromán y su "nula" posibilidad de éxito con alianzas de partidos, ya que ninguna fuerza política de oposición resulta atractiva en números para vencer al PRI. Al menos así se intentó al "acomodar" el resultado del proceso electoral del 2000 aunque en el ánimo de los ciudadanos tal vez se sienta lo contrario.

No hay que perder de vista que el PAN, PRD, PARM, VERDE ECOLOGISTA, DEMOCRACIA SOCIAL, CENTRO DEMOCRATICO, PAS, PT Y CONVERGENCIA POR LA DEMOCRACIA, de nueva creación no cuentan con la estructura, capital político ni dirigencia para haber logrado ese cambio en el proceso federal, lo cual nos lleva a pensar en el efecto Fox como principal detonante.

El asunto por sí solo es interesante, bastante atractivo. No se soluciona con tacos de lengua. Hay que trabajar y mucho. Debo subrayar que Campeche está a punto de entrar a su proceso electoral y cambio de poderes y su temperatura se mide en este momento por las convulsiones políticas que mantiene desparramados a los "principales" actores juntando sus canicas a lo largo y ancho de la geografía estatal. Nos vemos en la próxima.

 

 

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