| Si algo
caracterizó al siglo pasado en nuestro país, fue el poder absoluto de un partido
político que durante 70 años lo conservó ante una aparente "dictadura
perfecta" como lo señaló Mario Vargas Llosa, pero en los años medios de los 80's,
ante la presencia de presidentes que se preocuparon más por sus intereses particulares
que por trabajar para el pueblo que los eligió, nuestra nación "cambió", y el
significado de esa palabra motiva a dar un giro a la política nacional, haciéndola más
democrática, libre y casual. Ante
este panorama han surgido en el Sureste nuevos rostros de poder, percibidos por la
sociedad civil como parte del nuevo México; así, vimos estas fiestas patrias al
gobernador yucateco Patricio Patrón Laviada, radiante de juventud, tenacidad y con una
mirada de reflexión que iba entre el orgullo por ocupar su cargo y la enorme
preocupación por mejorar los hechos que en el pasado le dieron seguridad y certeza al
trabajo de los yucatecos.
Por lo mismo, ahora otra personalidad
resurge en la península, la de Layda Sansores Sanromán, quien fuera diputada, senadora y
ex candidata al gobierno de Campeche e hija de uno de los políticos más queridos en esa
entidad, don Carlos Sansores Pérez; esta figura, en consecuencia, es considerada por los
campechanos como quien puede convertirse, en la próxima elección, en esa imagen que
buscan de la entidad de sus sueños, donde el empuje hacia delante sea signo de la
prosperidad y el mejoramiento social, económico y educativo de un pueblo que en los
últimos años ha sido perjudicado por la soberbia, el autoritarismo y la vanidad de sus
gobernantes.
Ante lo mismo, hoy en día, la candidata
del partido "Convergencia por la Democracia" al gobierno del Estado para la
elección todavía lejana del próximo julio del 2003, está en plena dedicación a luchar
por los intereses de sus simpatizantes, por lo que anunció que próximamente entregará a
la procuraduría general de la república (P.G.R.) nuevas pruebas sobre casos de espionaje
político.
Por lo anterior, señaló que no cejará en
su empeño por conocer la verdad sobre el descubrimiento de ese centro de espionaje, que
dijo "nos atañe a todos, porque aquí se metieron con la vida íntima de
periodistas, amas de casas y políticos", y todo está grabado en unos disquetes
donde es posible dañar la imagen de innumerables ciudadanos campechanos.
Entre las pruebas que dará a conocer a la
P.G.R. están también videos grabados donde se encontró un lugar clandestino de
vigilancia, de los cuales dos están en manos de T.V. Azteca y uno de Televisa, que se
sumarían a las más de siete mil pruebas entregadas al Congreso local y a las evidencias
hechas llegar a la Procuraduría general, en la administración pasada, y que el gobierno
de Ernesto Zedillo ocultó, nunca investigó y menos castigó a los culpables, entre
quienes podrían estar altos funcionarios de la actual administración estatal.
Así, ante los embates del añejo régimen,
antiguos rostros, y viejos principios de gobernabilidad y autoritarismo, la hoy ex
senadora campechana reacciona nuevamente ante su vulnerabilidad, por no ser ella parte del
equipo de trabajo de quien fuera su contrincante a la gubernatura hace más de 4 años y
de quien es ahora su más acérrima crítica en asuntos de gobierno, política y
administración pública, como cuando exige en nombre de la ciudadanía porque sólo
ella puede hacerlo, por su valor y calidad moral, que se conozcan los salarios de
los funcionarios de todos los niveles, que se señalen cómo se licitan las concesiones y
también cómo se otorgan los contratos de obra pública, entre otros asuntos de interés
general.
Por último, una reflexión sobre estos
nuevos y mejores tiempos de acciones de poder y política, donde la figura de Layda
Sansores Sanromán crece, porque ella entiende que este siglo requiere de decisiones
concretas y tajantes que apunten hacia la inversión, la seguridad y la confianza, que
hagan posible el desarrollo digno de las familias campechanas, pero también queremos que
esas reacciones y respuestas de justicia realizadas con nobleza y legalidad erradiquen
esos vicios de las administraciones anteriores, en las cuales se cometían delitos que se
dejaban impunes por complicidades con el poder político y con las administraciones
"tecnócratas", y eso no debe permitirse en estos tiempos de "cambio",
cuando todos deseamos sean propositivos, y a favor de los gobernados y no de los
gobernantes; éste es el trabajo de hoy, que esperamos dé frutos en un futuro próximo. (J.I.G.B.
Mérida, Yucatán, Méx., septiembre de 2001) |