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Mérida, Yucatán, México

Edición 622 del viernes 21 de septiembre de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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¡Basta de lamentos!

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OPINION

Ricardo Carillo Zapata
Trece años en la palestra

Germán Martínez Cázares
Identidades Asesinas

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Prioridad Olvidada
Franklin Alonso Cabrera
Entrañas Nacionales
Manuel Acuña López
Rumbo al 2003 en Campeche
Jorge Iván Gamboa B.
El "cambio" y Layda Sansores
Alejandro López Munguía
Patricio, un gobernador titubeante
Freddy Heredia Durán
Se apunta Castilla...
Rafael Acosta Solís
Al dia siguiente...
Miguel A. Gamboa García
La violencia solo origina violencia

Félix Rubio Villanueva
¿El principio del fin del orgullo norte amnericano?

Germán Sosa Monsreal
La biblia, el corán y las profesias de Nostradamus
Fernando Gómez Pool
El aspirante a vedette
Roger Aguilar Salazar
La complicidad SEGEY-SNTE

PENINSULA

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Mun. Benito Juárez
Mun. de campeche
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PATRICIO COMO GOBERNADOR

¿CÓMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATÁN?

Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


Resultados

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AL DÍA SIGUIENTE.....

Lic. Rafael Acosta Solís.

Al iniciar labores el lunes 11 de septiembre, todo el mundo vio con horror y consternación cómo aviones comerciales se estrellaban en las torres gemelas de Nueva York, parecíamos estar en una clásica película hollywoodense donde faltaban Harrison Ford, Arnold Schwartzeneger, Clint Eastwood, Bruce Willys o de perdis Jackie Chan, para que impidiesen la infamia. La cadena Televisiva CNN americana mostraba imágenes que serán recuerdos perpetuos, los mismos reporteros perdían la noción del momento, la gente —por lo menos en esta ciudad de Mérida— quedó perpleja, hubo un sentimiento de solidaridad por todas esas personas víctimas del fanatismo, también hubo temor por la reacción de la nación atacada; fue como un vacío, por supuesto las teorías y los "expertos" aparecieron, con toda clase de ideas y comentarios; desde ese momento sentí que el mundo cambió, ni siquiera el inicio del nuevo siglo me había proporcionado ese sentir, fue tan espantoso y terrible como fascinante y misterioso, creo que el mundo despertó de un letargo rutinario, simplemente nos sentimos más humanos, la realidad eliminaba el sueño y la fantasía, fue un recordatorio de que existimos.

¿Qué pensamientos habrán cruzado en esas miles de personas al momento de fallecer? Estoy seguro que algunos disfrutaban de un café o de un refresco, o leían el Wall Street Journal, o jugaban con su computadora, o simplemente conversaban de la última francachela; en fin, todas las historias que puedan imaginarse, y cómo no, si habían más de cincuenta mil personas, sin que hasta la presente fecha se haya calculado el número exacto de muertos; nunca sabrán por qué se fueron, habrán dejado pendientes que jamás realizarán, la imaginación nos llena de ideas: bodas, juegos de las grandes ligas, viajes, negocios, o simplemente decirle a su familia que la amaba....

¿Y los suicidas, habrán imaginado el dolor que infligirían? ¿Será que el fanatismo es tan terrible que hace que el ser humano pierda sus sentimientos? Yo lo considero un absurdo; Dios, con el nombre que le quieran poner, nos dio un plazo de vida, que apenas rebasa los 100 años; nos dio el grato gusto de sentir, de pensar, amar, comer, ¿por qué desperdiciar ese don en absurdas acciones? ¿Acaso creen que hacen el bien? Lo más terrible es que los autores intelectuales gozan del daño causado; total, ellos no ofrendaron su vida, ellos se escudaron en absurdas excusas para defender su derecho de vida, sus familias no sufren la pérdida del ser querido; qué injusto es el mundo...

Pero, ¿quién cometió esta infamia? Materialmente gente manipulada, ellos son los sacrificados inútilmente, son los mensajeros anónimos del dolor, para ellos una oración y un pensamiento de incomprensión; pero los intelectuales, ésos, son los que han sacado provecho de este asunto, yo tengo todavía dudas de los árabes, comúnmente cuando atacan, se jactan de haberlo hecho; además, existen demasiados indicios que parecen sembrados para que creamos lo que nos hacen creer; la otra posibilidad es que se trate de un autogol o del extremismo norteamericano. La industria de la guerra anda feliz. ¿Imagínense veinte mil millones de dólares para empezar? Por esa cantidad cualquier cosa puede ocurrir, el dinero siempre será el aliado del mal y del terror, toda la infamia mundana tiene su origen en él. Ojalá la justicia de ese país los encuentre y reciban el justo castigo y no se culpe a un inocente para satisfacer el revanchismo y el dolor.

Este inolvidable y consternante suceso invita a una constante reflexión, a valorar lo que tenemos, que la vida la tenemos prestada y algún día será reclamada, que debemos mejorar, hacer cada día una acción buena, ayudar al necesitado, amar al prójimo y buscar la reconciliación.

Recuerde, el mundo es un punto insignificante del universo, imagínese en la escala que estamos, no desperdiciemos nuestra vida en situaciones inútiles, seamos cada día mejores, recordemos lo agradable que es sentir el cálido sol o la alegría de nuestros hijos y pensemos en gozar de este don llamado vida en paz y armonía. Una oración para los que se fueron sin saber por qué... (R.A.S. Mérida, Yucatán, Méx., septiembre de 2001)

 

 

 

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