La juguera de
Akil se inauguró durante el sexenio del Dr. Francisco Luna Kan y en su momento se llegó
a pensar que esa moderna factoría, vendría de una vez por todas, a solucionar los agudos
problemas que año con año pasaban los productores de cítricos del Sur del Estado. Qué
lejos estaba entonces el entonces gobernador de imaginar lo que se viviría en esa planta
extractora de jugos veinte años después: el caos causado por una corrupción galopante y
creciente, que ha dejado la fábrica antes mencionada en el colapso económico, en
bancarrota total con deudas cargadas a los ejidatarios del Sur por más de 30 millones de
pesos y con activos apenas de poco más de 7 millones de pesos. Hay que agregar que la
factoría hoy está cerrada, sin gerente ni secretario y sí con varias toneladas de
productos en las bodegas que tienen que ser refrigeradas permanentemente para evitar su
pérdida. Al producto al parecer no le sale comprador alguno.
Sin embargo, "Dios aprieta pero no
ahoga" dice el viejo refrán y luego de un mal año para los productores, recordemos
que en el pasado vendieron muy barato su producto en los atrios de varias Iglesias
meridanas, además del flagelo del famoso "pulgón café", la propuesta hecha
por Agro Industrial Inc., por medio de su presidente del consejo de Administración, Sr.
Donald Whiteford, quien anunció que esa empresa, filial de la Coca-Cola, planea instalar
una fábrica procesadora de cítricos en la Villa de Maxcanú el año entrante -que ya
está a la vuelta de la esquina- y que en su arranque generaría alrededor de 520 empleos
entre directos e indirectos y dejaría una derrama anual de 25 millones de pesos, que no
le vendrían mal a esa paupérrima zona.
De cristalizarse este proyecto, que ya lo
vemos muy positivo y al alcance de la mano, sería un éxito para la administración de
Patricio Patrón Laviada y para el recién desempacado secretario de Desarrollo Rural,
quien dijo a los medios informativos que el proyecto ya "es un hecho" y
solamente falta definir que maquinaria utilizarían los de la nueva fábrica, si el de la
ex juguera de Akil o se traen el propio equipo. Nosotros nos inclinamos porque se adquiera
el equipo de Akil que ya está en Yucatán desde hace años y que a pesar del tiempo
transcurrido debe estar en buenas condiciones, ya que solamente laboraba unos dos o tres
meses al año y el resto lo pasaba ocioso. Y es que muchos se preguntarán el por qué en
Maxcanú, que no produce más que jícamas y una que otra milpa. Se trata de aprovechar el
gasoducto con que se lleva el combustible hasta unos cuantos metros de esa villa yucateca.
Además, de Muna a Maxcanú, existe una
magnifica carretera que es sub aprovechada y que a la fecha luce desolada. Esta obra fue
una de las rimbombantes del sexenio pasado que se realizaron a tambor batiente bajo el
nombre de "Mundo Maya". Qué mejor que sean los campesinos productores de esa
región que la aprovechen. Por último, expresamos nuestro beneplácito a los de la
Coca-Cola que han decidido poner esa factoría en Yucatán, uno de los mejores lugares
para sembrar cítricos, porque hay que recordar que se ha publicado que nuestro Estado es
uno de los que más consume "per capita" esos refrescos. De esa manera,
"una mano lavaría a la otra". |