12 DE
OCTUBRE. Se dice que un día, desde un lugar llamado Palos, que es un puerto de
mar, salió una excursión para ir a ver unas indias que según los decires de la
época, estaban muy buenas, pero el cuento que echaron era de que iban a comprar
pimienta y canela, aunque los mal pensados aseguran que lo que buscaban era Coca y Pecsi,
aunque al final lo que descubrieron fue la Cannabis (vulgo marihuana) que en honor a ese
viaje le llamaron índica, con sus variantes como la colombiana y la cola de
borrego de Guerrero (Nueva España).
AHORA BIEN, lo interesante del
relato histórico son las peripecias que tuvo que pasar el navegante genovés para
conseguir hacer realidad su proyecto y hasta dicen que tuvo que empeñar su famoso huevo,
pues no eran pocos los políticos de esa época que todavía creían que la tierra era
plana como un plato de botana y por eso por todas las cortes que pasó Colón, el
genovés, le decían "quenovez que estoy ocupao"; así estuvo
peregrinando por toda Europa hasta que se topó con un fraile que le leía las cartas a
doña Chabela la Católica que estaba legalmente matrimoniada por las tres leyes
con Nandón de Aragón y como un día hizo mamá Eva con Adán, doña Chabe le hizo el
cuento al Nando con Colón y lo mandó por lana al famoso Monte de Piedad, casa de empeño
de la cual doña Isa era marchanta, pues cada fin de mes mandaba colgar su soguía
para pagarle a la manicura.
BUENO, pues después de vencer un
chinchin de dificultades y resistencias, don Cristobalito y el Comité del PRI
formado por los hermanos Pinzones se hizo a la mar acompañado de una selecta tripulación
proporcionada por el profesor Chito Brito y otro tanto que mandó don Jorge
González desde San Francisco de Kobén, afamada academia de modales y urbanidad.
PUES BIEN, ya hechos a la mar en las
carabelas La Niña, la Pinta y La Santa María Belem, pronto empezaron los
problemas para el almirante del Mar Océano, pues parece que a don Cristóbal se le
olvidó subir al barco el televisor y entonces los marinos se aburrían, pues no podían
ver a la Intrusa ni las repeticiones del Chavo, pero lo que más les molestaba es que se
perdían el programa de Diez Campechanos Dijeron. Y cada día que pasaba el malestar
aumentaba y los tripulantes no se aplacaban ni con la doble ración de chacpool que
se les proporcionaba y amenazaban con colgar a don Cristóbal del palo mayor del barco
(cuyo nombre técnico aquí no reproducimos, no sea que la Tía Lety mande clausurar La
Revista) y le habían puesto un plazo al almirante para llegar a alguna tierra, caso
contrario le iban a dar chicharrón, o mejor dicho, lo iban a dejar como fabada.
PERO Cris iba muy tranquilo, pues ya
desde hacía varios días que las corrientes marinas acercaban a su barco las bolsas del
super repletas de basura, las latas de cerveza, los envases desechables de plástico y
hasta los Clin bebés usados, ya que al ver tal contaminación Colón decía:
"ya estamos cerca de la civilización"; y así, al amanecer del día de la Raza,
o sea el doce de Octubre de 1492 D.C., el vigía Rodrigo de Triana dio el famoso grito de
"Vamos a coger Gachupines"... ¡NOOO! qué bruto soy, eso lo dijo don Miguel un
mes antes, lo que Rodrigo dijo fue aquello de tieeeeeeeerrrrraaaaa a la viiiistaaaaaaaaa y
enseguida despertó todo el mundo, se amontonaron todos en cubierta y no faltaron dos que
tres que cayeron desmayados...
.¿Y eso?
.Sí, pues como ya llevaban más de 2
meses embarcados y como los españoles son poco afectos al baño, al juntarse todos para
ver el horizonte ¡papas! Los más chaparritos cayeron por el aroma que los sobacos
disparaban.
YA TRANQUILOS Y CONTENTOS todos,
bajaron los botes y todos se apresuraron para bajar a tierra y allí el comité de
recepción, encabezado por Maximino Yam, Gaspar Xiu y el delegado de la provincia de A Kin
Pech, Willo Chi, les dieron cordial bienvenida y les entregaron sus credenciales como
militantes del Institucional; mas atrás, escondidos entre los matorrales, se encontraba
el Marciano junto con las gritonas, los de la FEY y los chavos banda encabezados
por el Chel Huchín, preparados por si los visitantes se portaban groseros o portaban
camisetas del Pato.
DEBIDO AL ÉXITO obtenido, don Cris
realizó otros viajes ya sin tanta presión económica ni política, pero lo malo es que
después de él llegaron más españoles, y entonces esto se volvió un relajo, empezaron
a poner cantinas, con música viva y tuvimos que soportar los berridos de Mocedades, los
lamentos de Camilo Sesto, los vaivenes de Rapael y hasta la Salamandra de
Miguel Bosé, luego llegó Julio Iglesias con su voz de pito rajado cantando aquello que
dice "cuando te sientas muy sola y tengas ganas de... llorar, vente a la orilla
chiquilla, vente a la orilla de Umán..."
JUNTO CON éstos, llegaron los
abarroteros y se implantaron los kilos de 800 gramos, los hoteles de paso de la 58 y otros
males como el sarampión y el cólera, que eran dolencias desconocidas por los habitantes
de estos lares, que no eran precisamente los indios (e indias) que salieron buscando;
tampoco encontraron los plantíos de canela ni de pimienta, pero en su lugar encontraron
el achiote, la vainilla y el rico chile habanero. Bueno, eso dice la historia oficial,
otro día si quieren platicamos lo que sucedió en realidá. (J.S.C. Mérida,
Yucatán, Méx., octubre de 2001). |