El gran potencial de producción citrícola de Yucatán fue motivo de
especial atención durante la gira de trabajo que realizó anteayer el secretario de
Agricultura, Javier Usabiaga Arroyo, ya que el cultivo de esa fruta tiene amplias
perspectivas comerciales que impactarán la calidad de vida de los agricultores y, por
consiguiente, dinamizarán la economía estatal.Naranjas,
mandarinas, toronjas, limones italianos y persas, centros de acopio, máquinas lavadoras,
nueva y moderna planta procesadora, jugos, concentrados, el propósito de acabar con las
plagas y, eventualmente, hasta la ilusión de exportar al mercado estadounidense, y
"ventanas" para aprovechar los tiempos de cosecha de otras regiones, son algunos
de los tópicos relacionados que se pusieron de manifiesto durante la intensa jornada que
encabezaron el guanajuatense secretario del ramo -conocido en su tierra como "El rey
del ajo" por los volúmenes que exporta-, el gobernador Patrón Laviada, el delegado
estatal de Sagarpa, Julio de la Mora Razura y el secretario estatal del ramo, Roger
González Herrera, quien durante esos eventos debutó ante sus compañeros de oficio y las
atentas miradas de los productores. Todos ellos renovaron la esperanza de miles de
campesinos citricultores que en años pasados fueron víctimas o testigos mudos e
impotentes de un esquema corrupto.
En su momento, el jefe del Ejecutivo expresó: "Si ya
de por sí, la corrupción es de suyo reprobable en la administración pública, lo es
mucho más, incluso es criminal, cuando ésta se da en el campo mexicano. No es posible
permitir que por impunidad las acciones de corrupción perviertan las acciones que se
llevan a cabo para el desarrollo del campo y de su gente, utilizando muchas veces la
pobreza, la necesidad o la ignorancia de nuestros hombres y mujeres de las zonas
rurales...".
Inicialmente, en la reunión específica del cítrico se le
consideró como "cultivo estratégico" para el proyecto del gobierno federal que
alienta la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
(Sagarpa); esa calificación surge la vocación natural de la tierra yucateca para la
producción de esas frutas, la que se demuestra con las 25 mil hectáreas sembradas, en
las que se cosechan unas 267 mil toneladas por año; su valor asciende a 166 millones de
pesos y ocupa el quinto lugar en las actividades agropecuarias por su aportación al
Producto Interno Bruto de la entidad.
Además, de los cítricos dependen más de doce mil
familias campesinas, las que generan otros dos mil 600 empleos indirectos cuando las
frutas con cosechadas, transportadas y comercializadas. Igualmente, en la gira de Usabiaga
Arroyo quedó de manifiesto -a las cosas por su nombre- que las grandes superficies
plantadas no lo fueron junto con un programa de apoyo a la comercialización y ello ha
ocasionado la falta de mercado de noviembre a enero. En este tema, Sagarpa se comprometió
a definir sus "líneas de acción" sin imposiciones a los productores,
escuchándolos y validando en común los caminos a seguir.
A la villa de
Maxcanú, por su lado, le correspondería albergar una nueva planta extractora de jugos,
dado que podría aprovechar como combustible el transportado en el gasoducto que atraviesa
la superficie de ese municipio; se generarían el próximo año 520 empleos y se
repartirían 25 millones de pesos anuales por el pago de salarios. Esta planta -cuya
instalación se considera "segura"- estaría a cargo de la gigantesca empresa
Coca Cola, la que ya desde hace tiempo promueve el cultivo de limón en tierras yucatecas.
(Se ha indicado que el "aceite aromático" de ese fruto es uno de los
ingredientes secretos de esa popular bebida).
Los endeudados citricultores sureños que son
"dueños" de una deuda de treinta millones en la juguera de Akil, cuando sus
activos sólo ascienden a menos de la cuarta parte de esa cantidad, valorarán en su
momento si le rematan sus equipos a la transnacional refresquera o se la rentan a otra
empresa alemana; tal fue el saldo de la aventura en que los embarcaron los ex directivos
de la CNC. (La Revista abunda en este punto en la columna Tunkul Político de esta
misma edición).
En paralelo, durante las reuniones quedó de manifiesto la
voluntad de los gobiernos federal y estatal y de los productores mismos para luchar contra
las enfermedades que atacan ese cultivo, tales como el "pulgón café" y el
Virus de la Tristeza, no solamente combatiéndolos sino impidiendo que se propague a otras
entidades; en este campo patológico, Yucatán se convierte en un laboratorio para
preservar a otras regiones citrícolas, para orgullo de las autoridades.
De acuerdo con lo demandado por esas enfermedades, se
implementaron centros de acopio ajustados a las nuevas normas sanitarias en Dzan,
Oxkutzcab, Yotholín, Ticul, Mama, Akil y Samahil, los que solamente concentraron frutas
provenientes de huertos certificados, pudiendo venderse más de 16 mil toneladas de
naranja, así como 3,600 de limón y 600 de toronja. Sagarpa anunció que este año se
destinará un total de 4 millones 260 mil pesos de Alianza para el Campo para apoyar a los
productores en la compra de plantas, financiar la poda y de equipos para esos trabajos.
Seis millones de injertos resistentes a las nuevas
enfermedades serán producidos durante los próximos cinco años para sustituir unas
veinte mil hectáreas. El propósito es de llegar a producir cuarenta toneladas de fruta
por hectárea.
En su oportunidad, los empresarios expresaron que
encontraron la manera de exportar toronja roja -cinco mil toneladas en este año-, al
juntar la cosecha con la "oportunidad" de mercado, es decir, con clientes que
reclaman la fruta, pues Yucatán la produce cuando en el país y el mundo ese cultivo
está a la baja, dadas sus condiciones climáticas y geográficas. A ello, los
especialistas le llaman "ventana de mercado", aspectos ya abordados por el
titular de la delegación de Sagarpa en la entidad, De la Mora Razura, en el número 623
de La Revista.
Se aclaró que lo anterior no sólo es válido para la
toronja sino también para diversos tipos de limón, mandarinas y naranja, planteando dos
ejes: la reconversión obligada de los campos citrícolas y las referidas
"ventanas", para poder clasificar profesionalmente las frutas para estar de
manera permanente en los mercados y no de forma ocasional. También se puso énfasis en la
necesidad del manejo adecuado del corte de la fruta y su adecuada conservación y empaque.
En fin, un esquema profesionalizado, acorde con las exigencias de los mercados
globalizados.
El máximo reto es homologar los cítricos yucatecos con
los de Estados Unidos para exportarles a ellos y otros países con capacidad de compra,
pero que tienen muchos requisitos. |