Se dice que un
gobierno es bueno cuando ve por el bien común, actuando con integridad, honradez,
imparcialidad, justicia, transparencia, eficacia, cuidando y acrecentando el entorno
cultural y ecológico, siendo generoso, equitativo, respetuoso y manteniendo un liderazgo.
¿Usted piensa que los actuales gobiernos, federal y estatal tienen éstas
características?
Respetando la opinión del amable lector,
debo decir:
Hasta hoy las actuaciones y las actitudes
de los gobiernos nos permiten presumir que carecen de ellas e indiscutiblemente ello
refleja una corrupción.
La corrupción no se debe entender sólo en
la acción de la recepción y entrega de una dádiva o soborno, ¡No! Un gobierno es
corrupto cuando existe indolencia en la búsqueda y conquista del bien común, dejando de
observar los valores referidos con anterioridad.
Los gobierno federal y estatal no actúan
con un desinterés particular, en contrario, con un egoísmo e interés personal. Su
conducta es deshonesta (actúa contrario a la razón y las ideas concebidas como buenas).
¿Dónde está la imparcialidad con la que
deben de abordar los asuntos públicos en forma equitativa y justa? Su partidismo, (no se
infiera sólo como la preferencia a su partido) los hace actuar con celo excesivo hacia la
tendencia u opinión propia, sin ser incluyentes, sin consenso, sin tolerancia o en su
caso sólo atendiendo la opinión del ejecutivo federal. ¡Aun en contra de los intereses
del pueblo!
¿Justicia? ¿Por qué no se aplica la ley
a quienes conculcaron los derechos del pueblo? ¿Cuál es la razón? ¿Espera a que con el
transcurso del tiempo se configure la prescripción de la acción persecutoria? ¿Dónde
ésta la transparencia de las acciones del gobierno? Sabemos que el gobierno no
responderá al pueblo, pero la respuesta es simple, mientras que el federal atiende los
asuntos sin el interés del aspecto social (interés público), el estatal actúa de
acuerdo a las indicaciones del gobierno federal.
No se avizora que el gobierno cuidará y
acrecentará el nivel de vida del pueblo, carecen de la generosidad, igualdad, respeto y
liderazgo, lo que motiva una falta de identificación entre él y el pueblo y lógicamente
con los que menos tienen. ¡Dejen de lado a la prepotencia e intolerancia! ¡El
límite para las acciones de un gobierno es y debe ser siempre el interés público!
SI DE LA CORRUPCIÓN DE LOS GOBIERNOS EMANA
LA IMPUNIDAD, ¡CON QUÉ AUTORIDAD MORAL PIDEN AL PUEBLO APOYO O SACRIFICIOS!
La sociedad mantiene la esperanza de que el
actual gobierno le dé al menos una expectativa para mejorar su nivel de vida (económica,
política y social), pero esa esperanza se va desvaneciendo en la inmoralidad y desorden
que generan los gobiernos federal y estatal. Carecen de confianza y credibilidad.
Las caras de la corrupción son muchas,
ineficacia, deshonestidad, marginación, parcialidad, apatía, etnocentrismo, inmoralidad,
mal ejemplo etc. Algunos dirán que es un problema cultural del pueblo mexicano o que los
bajos ingresos son las causas de los anterior antivalores e inclusive que es debido al
desempleo. ¡No lo creo así! Usted puede ver que la gente del campo (los más pobres de
entre los pobres) mantiene sus valores ¡aun en su paupérrima forma de subsistir! La
corrupción es un conflicto de quienes gobiernan, es su problema personal, su deseo de
ser, su realidad y su irresponsabilidad.
¡La necesidad jamás podrá justificar
la pérdida de valores!
El partido en el poder vive la
imperiosa necesidad de consolidarse en éste, pero contrario a actuar a favor del pueblo,
lo hace en contra de él, deja de lado los valores fundamentales e insiste en llevar el
modelo o la forma de gobierno de quienes durante mucho tiempo atropellaron los derechos
del pueblo. ¡Recapaciten, ese no es el camino!
El pueblo fue convencido por la palabra de
nuestros ahora gobernantes para que los encumbraran en el poder, ahora les corresponde
actuar, cumplir con su palabra. No hacerlo dará la oportunidad de que se fortalezcan
aquellos que detentaron el poder, además de que el actual gobierno también será
repudiado por el pueblo.
La sociedad no tiene la obligación de
vivir en un eterno certamen de resistencia, eso es denigrante, tal parece que el actual
gobierno piensa que se repetirá el hecho de que alguien pueda detentar el poder más de
70 años, está en un error, el pueblo no soportará que los gobiernos panistas incurran
en las prácticas de corrupción que caracterizaron a los gobiernos priístas.
Algunos concurso de resistencia por su
naturaleza son denigrantes, pero es mucho más denigrante que los gobiernos, manipulando
la esperanza del pueblo, intenten engañarlo. El desafío no es para el pueblo, es para
los gobiernos. El pueblo es y será quien decida sobre los triunfos o fracasos de
aquellos. ¡No cambien el rol de los protagonistas!
La palabra vence, ¡el ejemplo arrasa!
Los actos de gobierno deben ser un
ejemplo del trabajo digno, sólo limitado por el interés del pueblo y enmarcado por los
valores fundamentales de la convivencia social.
Si algunos de sus colaboradores son ineptos
¡despídanlos!, Si a otros les falta capacitación, ¡mándenlos a obtenerla! (No
estaría de más que hiciera un convenio con alguna universidad para que se integren a un
plan de estudios en administración pública. Existe un curso muy bueno que imparte la
Dirección de Recursos Humanos de la SECODAM para el desarrollo personal de los
funcionarios públicos).
El único compromiso que un gobierno
tiene es con el pueblo.
Sr. Fox, Sr. Patrón, pueden y deben
aplicar el poder y la fuerza (legales) que el pueblo les confirió para generar el valor
supremo del orden moral. EL BIEN.
Recuerden que el no ser eficaz también es
una forma de corrupción. ¡Arrasen con el ejemplo!
¿De que sirve un acuerdo político
nacional entre el gobierno federal y los partidos políticos, si existe una ausencia de
valores en quienes gobiernan y los que integran los partidos políticos? ¿Cuál será el
costo de ese acuerdo? No lo sé, pero de algo sí estoy seguro, ¡le van a pasar la
factura al pueblo!
¿No lo cree? Pregunte a la manager del
PRI, quien declaró "esto no se acaba hasta que se acaba", con lo que infiero
que aún cuando juega la novena entrada con su estropeado equipo "Partido
Revolucionario" y teniendo una cuenta de tres balls, dos straikes, y dos outs, el
timonel del equipo "Gobierno Federal" ha ordenado completarle la cuenta y darle
la base disfrazada para que siga en el juego. Si lo duda, espere su regreso a la tierra
del faisán y el venado y en poco tiempo verá la recompensa que recibirá. (Sólo espero
que no sea para que la contraten los Leones, es muy mala para dirigir, los números no
mienten, tiene un récord perdedor).
¿O usted piensa que los políticos no le
pedirán algo a Fox, a cambio de darle el sí y firmar el acuerdo político?
Más que acuerdo, será un arreglo donde
todos recibirán "su" parte del pastel.
Sólo recuerde "que el que parte y
reparte le toca la mayor parte" y aquí es Fox. (Lo que no sé, le dará más a
"los amigos" o a los panistas).
¡Y el cándido pueblo con la esperanza de
un cambio! (Como no sé si llorar o reír, hoy, hoy, hoy, maldigo a todos los impostores
que se dicen políticos y todo mal gobierno que se atribuya falsamente el avance(¿?) de
la democracia en México. ¡CHARLATANES!
Espero sinceramente estar en un error, pero
para mí es imposible asimilar cómo los políticos (que son los mismos desde hace muchos
años) y el gobierno, de la noche a la mañana hayan adquirido los principios y valores
morales que les permitan cumplir con su obligación de velar por el bien común, regidos
por el interés público y la legalidad. ¿Será por arte de magia? Lo dudo. (Le invito a
leer el artículo México Independiente, publicado en un número anterior de ésta su
Revista y usted también dudará). (R.C.Z. Mérida, Yucatán, Méx., octubre de 2001). |