En nuestra
entrega de la semana pasada, dijimos que los plurinominales senadores, diputados y
hasta regidores fue una jugada del régimen antidemocrático que por espacio de más
de setenta años sobrevivimos los mexicanos y que el escritor García Márquez calificó
en más de una ocasión como la dictadura perfecta. También el otorgar algunas migajas
como son los "pluris" a la oposición, fue parte de una gran presión que poco a
poco fue levantando en general a la sociedad civil.
Sin embargo, el México actual no es el
mismo de hace 20 o 25 años y, hoy en día, el partido que dio esa prerrogativa a sus
rivales políticos es el principal beneficiado de este sistema de distribución del poder,
nada más que ahora el PRI no sabe hacer buen uso de los "pluris". Por principio
de cuentas, creen que este recurso es para proteger delincuentes de pasadas
administraciones, o bien para refrendar el pago por servicios realizados al PRI. En éste
último caso tenemos a la Sra. Sauri y a Echeverría Ruiz, presidenta y secretario
respectivamente del tricolor, pero la pregunta obligada es: ¿se merecen sus puestos
"pluris", una en el Senado y el otro en el Congreso de la Unión? De la primera
no se ha dicho mucho, pero del segundo, en los últimos tiempos tiene cerca de 10 faltas
consecutivas a sus labores legislativas, por las que cobra con todo cinismo un jugoso
sueldo o dieta o como se le quiera llamar, que porque está dedicado a las tareas del
partido. Si este señor fuera honesto, ya hubiera renunciado a la Cámara y él debería
dedicarle todo su tiempo a su partido, que también suponemos que le paga. Otros
legisladores "pluris" solamente van a dormir a sus curules y en sus tres años
nunca participan en ningún debate, comisión o algo productivo. Eso sí, a la hora de
votar solamente levantan el dedo contra cualquier acto de gobierno, convirtiéndose en
unos más del rebaño que anteriormente, y hasta hoy, se siente sagrado. Volviendo al caso
de los legisladores faltistas, su falta de asistencia a sus labores es una bofetada sobre
todo a la clase trabajadora, que por tres o por cinco faltas consecutivas ya les están
levantando actas de abandono de empleo. En lo que respecta a la milicia y a la policía,
el faltar un día injustamente, significa 24 horas de arresto la primera vez. Así que los
legisladores, sean "pluris" o no, deben dar el ejemplo ante todo...
En el ámbito local, los "pluris"
del PRI, se nota a leguas que no saben jugar a la política. La mayoría de ellos, por no
decir todos, fueron funcionarios de la pasada administración y tanto diputados como
regidores están más preocupados por defender lo indefendible como es el caso de Cervera
Pacheco, quien no necesita que lo defiendan, sobre todo con tan poca materia gris, por lo
que en el mejor de los casos él se defendería mejor solo. Entre tanto, los legisladores
y los regidores meridanos, han metido una demanda de "juicio político" contra
la alcaldesa Ana Rosa Payán, a quien acusan de "violaciones a la ley en perjuicio de
los intereses públicos y ataque a las instituciones democráticas". Suena cómico,
pero estos "bichos" que ahora se las dan de muy guardianes de la ley, cuando
Cervera violó ésta a su antojo, pues fue gobernador por 10 años, (nunca actualizó la
Constitución local con la federal y aquel caso del desacato), nunca escuchamos que se
alzara la voz de los susodichos "bichos" en defensa de la manoseada ley en esa
época. Estimado conciudadano, estos sujetos que viven a nuestras costillas, pues cobran y
muy bien del erario público, solamente están para buscar problemas a la autoridad
constituida, que aunque les duela, fueron electas por el pueblo en su mayoría, y al
tirarle a éstas, tiran también contra el pueblo que las acaba de elegir.
De estos gusanos ya está hastiado el
pueblo, porque si estos "pluris" hoy tienen la oportunidad de hacer algo
positivo por la ciudadanía y de paso rescatar algo para su partido, con estas poses de
vedetismo barato, cada día se alejan más del voto popular, porque cada día habrá menos
ilusos a quien engañar y ahora que ya no tendrán nada qué dar, a menos que sea de su
peculio, se antoja difícil su futuro político.
Por eso el consejo popular es que tomen en
serio su labor y que ésta sea constructiva, propositiva a favor del pueblo que les paga
sus sueldos religiosamente. No sea que por defender lo indefendible, dentro de dos años
tengan que trabajar. ¡QUÉ HORROR! (M.A.G.G. Mérida, Yucatán, Méx., octubre de
2001). |