Casa
seis
La disposición de esta finca nos permite apreciar una de las tipologías de las
grandes viviendas del siglo XVII, incluso su fachada conserva la limpieza del lenguaje
arquitectónico de aquella época, destacando las gráciles líneas curvas de las peanas y
los guardapolvos de las ventanas, así como del frontispicio del zaguán. La terraza
central que alberga el aljibe, rodeada de arcadas mixtilíneas de sabor levantino, nos
confirma la herencia andaluza en la arquitectura civil del puerto en la era virreinal. En
la actualidad funciona como Centro de Información Turística y Cultural. Algunas de sus
piezas reproducen las comodidades de un hogar pudiente a fines del siglo XIX.
Barrio Guadalupe
En 1575, un acaudalado vecino, D. Pedro
Martín de Bonilla, patrocinó la construcción de una ermita para la Virgen extremeña.
Una inscripción en el templo dice que se concluyó y se consagró en 1660, aunque la
veneración a la Guadalupe del Tepeyac, como patrona de México, se arraiga hasta el siglo
XVIII. Cuando una parte de la villa se recintó, se hizo necesaria la demolición de gran
cantidad de edificaciones para dejar libre el campo de tiro de la muralla. Por fortuna, la
iglesia sobrevivió, y, es hasta el siglo XIX cuando este sector de la ciudad se va
consolidando como zona residencial. Para 1916, al cumplirse el tercer aniversario de la
muerte del presidente Madero y del vicepresidente Pino Suárez, el H. Ayuntamiento
decidió nombrar a la antigua Calle Real (calle 10) como "Avenida Francisco I.
Madero" y al jardín como "Parque José María Pino Suárez". Este último
espacio, presenta en la actualidad una imagen similar a la que tuvo desde la dictadura.
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