Esta no es una Noche de Paz ni de amor para el
grupo Cerverista y queremos aclarar términos, pues Cerverista no es lo mismo que
priísta, ya que los primeros solamente usaron al PRI como estandarte para saquear al
Estado. Ahora, esta Nochebuena, por primera vez en cinco meses tendrán la ausencia del
poder, la cual será su única tristeza -ya que podrán disfrutar plenamente y sin el
compromiso de algún cargo oficial- de todo el dinero que le robaron al pueblo yucateco
durante los últimos años.
Este año no habrá reparto de terrenos,
cuantiosos aguinaldos ni suntuosos regalos, pero les importará poco porque tienen ahora
sí- el dinero suficiente para derrocharlo en lo que quieran.
No habrá hipócritas felicitaciones de sus
subordinados, ya que estos los soportaban por ser solamente sus jefes y depender de ellos
económicamente, es decir, serán los ricos más solos del estado, porque la amistad y el
prestigio no se compra con el dinero, sino se gana diariamente con la actitud honesta y
trabajadora, no con la prepotencia ruin y perversa con la que actuaron. Fueron políticos
espirituales, porque en lo material no lograron nada más que manchar su nombre con la
podredumbre de la deshonestidad.
Seguramente si tienen un poco de
vergüenza- no se les verá por la calle por miedo a ser señalados con el índice de
fuego que confirmaría su calidad de ciudadanos nocivos, integrantes de una fauna
política enferma de poder y de odio. Aún no se les ha podido meter a la cárcel; se les
acusa de corruptos no de tontos, ahí están los fraudes del Icemarey, del Isstey, Cousey,
así como los desvíos de los recursos federales que fueron usadas para campañas, así
llegarán varios lotes de denuncias para que el latrocinio no quede impune y la justicia
retorne al estado de Yucatán.
¿Dónde están Ricardo Dájer, Rafael
Casellas, José Luis Achach, Jorge Omar Fajardo, Leticia Mendoza, José Manuel
Echeverría, Ingrid Priego, Enrique Franco, Freddy Monforte, Míriam Fáller? Todos ellos,
junto con el jefe de la "Familia" Víctor Cervera, deben dar la cara y responder
por sus acciones de pasado reciente.
A las autoridades actuales -encabezadas por
Patricio Patrón Laviada- les demandamos que no tengan miedo y se pongan los pantalones
para ejercer acción penal en contra de aquellos que atentaron contra los intereses de
Yucatán. Demandamos su rápida intervención para que no sean cómplices del latrocinio
sufrido por los habitantes del Estado.
Posdata. El clan ha muerto. Ha
llegado la hora de la verdad... |