La mañana del 17 de diciembre se reunieron los
legisladores federales yucatecos de diferentes fracciones partidarias (PRI, PAN, PRD) con
el gobernador Patrón Laviada para analizar la ya añeja polémica por los límites entre
las tres entidades peninsulares, conflicto que se remonta por lo menos hasta la época del
presidente Benito Juárez, hace más de 144 años.
Abordaron otros asuntos, tales como la
Reforma Fiscal Federal, el presupuesto nacional para el 2002, las participaciones a los
estados y municipios, así como la necesidad de aprovechar sus coincidencias en favor de
Yucatán, dadas sus altas investiduras, pero el tema principal fue el lío limítrofe y
sus implicaciones, en caso de que la Suprema Corte resuelva en las próximas semanas, a
partir de enero, cuando retornen los ministros de sus vacaciones de fin de año.
Cálculos aproximados indican que los
diputados federales y el jefe del Ejecutivo local platicaron durante dos horas y media,
pero el Punto Put y su ubicación, más los "rebotes" que tendría el fallo del
máximo tribunal del país en las tres entidades les consumió casi dos horas de charla.
Al parecer, la junta fue convocada por
Patrón Laviada, quien habría sido alertado por el secretario de Gobernación
Santiago Creel- sobre la inminencia del fallo de la Corte y su eventual
intervención para que lo retrasaran un poco -¿qué es un "poco" luego de
tantísimos años- para que se buscara una salida negociada que no amenazara la
gobernabilidad de esta región del país.
En virtud de que tal es el trabajo de Creel garantizar la paz social y la
gobernabilidad no resulta descabellada nuestra especulación máxime que los
participantes en esa reunión hicieron un pacto de discreción para no intranquilizar a la
población y, eventualmente, remover viejos odios y crear una innecesaria zozobra lo
cierto, está a la vista se juntaron a instancias de alguien, pero el propósito
periodístico no es exhibir las entretelas de la política federal hacia las entidades
peninsulares en este asunto, sino aportar a los lectores los elementos que le pudieran
llevar a formarse un criterio sobre este delicado asunto, que nos es inevitablemente
común a todos quienes vivimos en la península.
Hay versiones encontradas sobre los efectos
de una eventual resolución a favor de algunas de las partes, habría en tal caso costos
sociales y políticos, se duda incluso de la capacidad jurídica de los nuevos ministros
de la Corte, se preguntan que pasaría con el municipio campechano denominado Calakmul que
se dice se asienta sobre 4 mil 800 kilómetros cuadrados del territorio quintanarroense,
que si la resolución le pudiera robar 5 mil 400 kilómetros cuadrados a Yucatán o como
producto de otros análisis jurídicos se indica que en ningún caso Yucatán perdería
territorio. Igualmente, la controversia ante la Corte es presentada hace varios años
1997 por el entonces gobernador Mario Villanueva Madrid ahora recluido en el
severo penal de Almoloya y, en tal virtud, si el fallo fuese favorable a Quintana Roo
sería un triunfo del ahora encarcelado pero, si esa joven entidad pierde la derrota
sería para Joaquín Hendricks; de la misma forma, si Campeche gana el triunfo sería para
Jorge Salomón Azar García y si pierde cargaría con la vergüenza el Ejecutivo vigente,
Antonio González Curi. En este aspecto, debe hacerse resaltar la animadversión abierta
de los actuales gobernadores contra sus predecesores y viceversa. Además, es inaudito que
en Calakmul hay escuelas de Quintana Roo y de Campeche, dos cuerpos policíacos, uno por
entidad, y también sendas lecherías y sistemas de agua potable dándose el hecho de que
los aproximadamente 3 mil vecinos de esa polémica zona cuenten con credenciales para
votar de ambos estados y voten en las elecciones campechanas y en las quintanarroenses.
Otro punto relevante es la existencia de una reserva de la biosfera en esa región dotada
de una rica selva maderable y por su difícil acceso constituye un lugar ideal para rutas
del narcotráfico.
Hemos consultado a varios analistas para
tratar de establecer las proyecciones de este complejo lío limítrofe que abarca
consideraciones históricas, jurídicas, políticas y sociales. Parece ser que el camino
más conveniente y legal es "dejar las cosas como están", pues de esa forma no
se vería afectada ninguna entidad ya que cada una mantendría sus territorios actuales,
pese a que cada una de las tres constituciones establece diferentes medidas para sus
ámbitos. La segunda vía de resolución, consistente en darle la razón a Quintana Roo,
trae consigo el agrandamiento del lío al generarse pérdidas de territorio para Yucatán
y Campeche el articulista Rafael Acosta Solís sostiene en esta propia edición que
no pasaría nada por lo que será necesario ahondar en esta polémica. La tercera
opción es política, generaría "correr" la línea limítrofe llamada Dupreé
hacia Campeche.
Debe mencionarse que la zona en conflicto
abarca una franja de 20 kilómetros de ancho por 120 kilómetros de largo.
Actuando de inmediato los diputados
federales yucatecos ya se reunieron con el presidente de la Suprema Corte para analizar
los efectos de una resolución en un sentido o en otro, pero como era de esperarse el
resultado de sus gestiones fue en primera instancia nulo. "No nos dijo muchas
cosas" expresó desencantado el diputado tricolor José Ignacio Mendicuti Pavón.
(¿Esperaba otra cosa?).
Conviene recordar que Yucatán
originalmente, cuando era Capitanía en la Colonia abarcaba la península y parte de
Centroamérica. Hace 150 años Yucatán, ya sólo era la península y hubo una guerra
separatista de Campeche; hubo una sola batalla en Blanca Flor y perdieron los yucatecos,
siendo ahorcados en Poc Boc los generales yucatecos. Al retomar el presidente Juárez el
control del país emite el decreto para crear Campeche con las medidas y colindancias que
tenía, pero al no precisarlas comete el primer error histórico de los varios que hoy nos
tienen pendientes de este asunto; la frontera marítima que da hacia el Golfo eran las
localidades salineras de Real de Salinas y Celestún y luego se trazaba una línea
inclinada hacia el Punto Put hoy conocido como viejo Punto Put. Años después a
principios del siglo pasado el presidente Porfirio Díaz crea el territorio de Quintana
Roo y comete el segundo error histórico pues su decreto hacía referencia a las medidas
de esa época que tenía Yucatán. En los 30s es desaparecido el territorio y se
divide a la mitad entre Campeche y Yucatán, correspondiendo el Sur a los primeros y el
Norte incluyendo Cozumel a Yucatán.
El presidente Cárdenas reinstala el
territorio pocos años después y en Mérida se reúnen los gobernadores de Campeche y
Yucatán con el Secretario de Gobernación para reestablecer los linderos entre las 3
entidades. Desafortunadamente no son ratificadas las líneas divisorias internacionales
oficiales, conocidas técnicamente como "puntos trinos", que sirven para la
línea divisoria entre México, Guatemala y Belice y esta anomalía persiste hasta la
fecha.
Yucatán establece como punto de referencia
"un lugar cerca del Punto Put" y Campeche reestablece en su Constitución el
llamado "Rancho Put" y se son sembradas jurídicamente las bases de este
conflicto, por su lado el gobierno federal ordena el trazado físico de la denominada
línea Dupreé en medio de una espesa selva alta. En esos tiempos también, como
pretendiendo ahondar las diferencias, es construida una mojonera que luego se ordena
demoler. Ya desde tiempo atrás los talamontes hacen de las suyas hasta que los retira el
gobierno federal y aquellos inventan ejidos con migrantes de otras entidades para explotar
la madera simulando desmontes.
Así pues, este breve esbozo nos indica la
complejidad de este lío limítrofe sobre el que ahondaremos en próximas entregas |