P. ¿Qué
panorama se espera para el 2002?
DAC. Poca ayuda por parte de la Federación; un aparato productivo que está
muy lento o a punto de detenerse; un pronóstico de menores ventas, menores ingresos y
mayor desempleo. Los pocos recursos que nos lleguen hay que invertirlos inteligentemente y
deben ir directamente a dos aspectos: obra pública y fomento a la actividad productiva.
Hay quien está apostándole a que la economía de Estados Unidos se recupera alrededor
del segundo trimestre o en el tercer trimestre del próximo año, pero Yucatán no es
realmente dependiente de la economía de Estados Unidos, somos un estado más dependiente
de la economía de la federación, porque no vivimos directamente del turismo.
La gran ventaja de Yucatán es la gran
diversidad de nuestras actividades: tenemos ganadería, pesca, agricultura, hay turismo,
industria y hay un comercio muy fuerte, para lo cual tenemos una posición muy
privilegiada porque estamos cerca de la costa este de Estados Unidos; además
tenemos o teníamos esta mina de oro que es Cancún, aunque ahora un poco afectada;
obviamente, si el turismo se recupera en Quintana Roo eso nos debe dar un respiro; pero no
es la solución una sola actividad la que nos puede sacar a flote sino la suma de todas
esas actividades que se vayan recuperando. Cada una nos puede dar una oportunidad. Otros
lugares donde se depende de una sola actividad y ésta se desploma, como el caso de
Quintana Roo u otros lugares donde predomina por decir la industria actividad.
En Yucatán afortunadamente en las familias
hay uno que está en comercio, otro en industria, otro en turismo, entonces de una u otra
forma el ingreso no se cierra y eso es lo que nos da nuestra mejor oportunidad.
P. ¿Entonces ante este panorama, se
puede decir que hay un llamado urgente a la obra pública y a los créditos bancarios?
DAC. El problema es que los bancos no
están en condiciones y el crédito difícilmente pueda venir de los bancos. Tiene que ser
el gobierno con sus propios recursos, el gobierno estatal o federal, a través de la Banca
de Desarrollo o de algunos programas, que puedan hacer llegar el crédito con dos
vertientes: con una tasa de interés que sea razonablemente pagable y con montos que no
requieran demasiada garantía o demasiado papeleo. Hay muchas empresas que dicen que con
20 o 30 mil pesos salen adelante porque cuando el recurso es escaso lo lógico es gastar
con inteligencia y no gastar en cualquier cosa.
Entonces, está difícil la cosa, el
crucigrama es de sexto año. No es una situación solamente de decirlo. ¿Qué podemos
ver? Un 2002 más difícil, probablemente más difícil que el 2001, como todos los años
con muchas esperanzas, pero con pocas realidades y finalmente creo que tendremos que
acudir a todo lo bueno que hemos pregonado en otras épocas, como solidaridad,
asociativismo, cooperativismo; todos estos términos tenemos que ponerlos en práctica, en
acción.
P. ¿Cuál sería un balance del sector,
qué se ha logrado y qué es lo que falta por hacer?
DAC. Nuestro sector -creo- que fue uno de los más golpeados en el año porque
los dos eventos más relevantes nos pegaron uno tras otro. El primer evento es la
recesión en Estados Unidos; eso le pega primero a las pocas empresas de nuestra localidad
que exportan, pero también le pega a un sector que, si bien no es asociado nuestro, ocupa
muchos servicios de nuestros asociados, que es el sector maquilador. El problema de la
recesión en Estados Unidos nos pega a algunos de forma directa, como son los exportadores
y a otros en forma indirecta por la cuestión de que son proveedores. Los eventos de
septiembre nos pegan todavía más duro porque le pegan directamente al turismo en la zona
costera de Quintana Roo donde nuestras empresas locales son proveedores naturales de ese
sector a diferentes niveles; por ejemplo, en la industria de la construcción, entonces de
nuestros asociados que son los que producen los insumos para la industria de la
construcción como pétreos naturales o prefabricados, bloques bovedillas, vigas, etc.;
también proveemos a esa zona muchos productos de consumo alimentario, como son las
botanas, las bebidas no gasificadas, concentrados de frutas; entonces este evento de
septiembre nuevamente nos pega de forma indirecta, pero nos pega bastante duro porque al
bajar el turismo baja la actividad constructora en Quintana Roo y a su vez disminuye el
número de trabajadores de la industria de la construcción, muchos de los cuales son
consumidores de nuestros productos alimenticios de bajo costo como botanas, pan
industrializado, bebidas concentradas, horchata, que son parte de su dieta.
Vale la pena mencionar que en la Canacintra
Yucatán tenemos alrededor de 500 empresas registradas, socios, pero quitando a unos 5 o
10 cuando mucho que son empresas relativamente grandes, y a unas 30 o 40 que pueden
calificar como medianas, tenemos 450 empresas pequeñas, muchas incluso que caen en el
rango de micro pequeñas que son de 5 empleados o menos; entonces son muchos talleres como
de herrería, electricidad, etc., que proveen muchos servicios a la industria de la
construcción. Además, el Estado, que por sí en un año electoral en los últimos meses
del año anterior empezó a registrar una desaceleración de la actividad económica,
principalmente en la industria de la construcción de la que somos proveedores de primera
línea. (E.M. Mérida, Yucatán, Méx., diciembre de 2001). |