Si usted escucha la frase Joyex Noël et
Heureux Nouvel An, seguramente está en Francia o si la frase que escucha es Vrolijk
Kerstfeest en Gelukkig Nieuwjaar usted estará en Rusia o si es Frohliche
Weihnachten und ein Gluckliches Neus Jahr será Alemania o si es God Jul og Gods
Nyttar sería Suecia o si es Buon Natale e Buon Anno es casi seguro usted se
encontrará en la bella Italia o si la frase es Merry Christmas and Happy new Year
usted estará en un país de habla inglesa, pero lo que es indudable es que usted estará
viviendo la noche del 24 y la víspera del 25 de diciembre, fecha en que en casi todas las
naciones del orbe, los hombres se desean todo género de parabienes y por la fuerza de la
costumbre ha acuñado ésta frase, que traducido al castellano es "Feliz Navidad y
próspero año nuevo".
Hoy se podría escribir en forma histórica
y hacer un resumen de los acontecimientos del año que termina, pero concluyo que la frase
Feliz Navidad y Próspero año Nuevo no debe encerrar sólo un deseo, sino la sincera
intención de participar en la realización de éste. Presumo que de lo que menos quiere
usted leer es con relación a los grandes problemas y conflictos del mundo o del País,
por lo que me abstengo de hacerlo. Espero que el sentimiento de humildad y solidaridad que
nos embarga en estos días logre echar raíces y podamos vivir en un mundo mejor.
Desgraciadamente, los grandes problemas del
mundo minimizan los logros del ser humano, por lo que hace difícil escribir sobre éstos
últimos, pero seguro estoy que usted y los suyos, dentro de su hogar y trabajo, están
haciendo todo lo posible para tener ésta y muchas Navidades felices y años de dicha y
prosperidad. ¡Sinceramente espero que lo logren! Asimismo, en estos días no debemos de
olvidar a los enfermos, ancianos y a los niños. Éstos días de fiestas son precisamente
para recordar el nacimiento del niño Jesús y festejar que su natividad trajo al hombre
felicidad y esperanza.
No debemos de olvidar que Dios nos da una
gran lección al hacerse hombre, decide nacer entre los más pobres de los pobres, en la
cuna más humilde en la historia del mundo, haciéndonos ver que lo más importante es lo
espiritual, no lo material. Desgraciadamente nuestro entendimiento no nos permite
comprender y aceptar que su decisión fue la mejor (¡Somos tan tontos que le alegamos al
jefe de umpires!) Nuestras acciones egoístas e intolerantes son más que una
crítica a su decisión. Si bien Dios decidió que los pobres fueran los primeros en verlo
y adorarlo, esto no implica un menospreciar al pudiente, en contrario, nos da un ejemplo
de lo que es el libre albedrío al aceptar la adoración de reyes poderosos, pero sólo
aquellos que decidieron tener espiritualidad, humildad y caridad.
En el acto de adoración de los pastores y
reyes, Dios establece que no distingue entre pobres, ricos y poderosos, todos somos sus
hijos, pero también nos deja un mensaje claro. Si el hombre pobre, pudiente o poderoso no
opta por la humildad y caridad, (¡ser pobre de corazón!) Jamás tendrá la oportunidad
de ser uno de los elegidos (en otras palabras, para Él todos somos iguales, nosotros
hacemos la diferencia). Tenemos un largo camino por recorrer, todavía adolecemos de
vicios y pasiones que no nos permiten caminar sobre la vía de la verdad. La vía de la
verdad es sólo una: ¡Dios! Usted decide cómo llamarlo: Dios, Jehová, Alá, Gran
Arquitecto del Universo, etc., también cuando celebra sus fiestas, pero lo que es
indiscutible es que el mensaje es claro HUMILDAD, SOLIDARIDAD, ¡ AMOR AL PRÓJIMO!
Bueno, todo lo anterior en nada riñe con
tradiciones o costumbres, las cuales son muchas y diversas, sólo hay que ver o disfrutar
de los platillos a degustar, como es el tradicional pavo o la pierna de cerdo, sin olvidar
otros elementos de diversión como la piñata, los dulces y los regalos, los que hacen
más agradable la convivencia entre la familia y amigos. Pero en estos días ¿En cuántas
ocasiones se da uno cuenta de cambio en su actitud? Vea usted en cuántas ocasiones desea
lo mejor a gente que ni conoce: a un taxista, a la cajera de alguna tienda o banco, o
algún menesteroso al que usted le otorga alguna ayuda. Si nos ponemos a analizar nuestra
actitud en estos días, nos daremos cuenta que hemos dejado de lado lo que más daño hace
al ser humano ¡La indiferencia! ¡Sí, esa indiferencia que no nos permite aceptar y
reconocer que vivimos en una sociedad en la que todos necesitamos de todos! Por unos días
deja de ser importante lo que poseemos, sea material, credo o color, y con humildad
aceptamos al prójimo por lo que es, por lo que puede ser o por lo que existe. Si
aplicáramos esta pequeña "fórmula" permanentemente, habría un cambio radical
en el mundo y en nuestra vida diaria "Otro gallo nos cantara".
Y para que doña Leydi disfrute de unas
dignas vacaciones (Se las merece y yo aprovecho) dejo de escribir sobre las grandes
deficiencias de la clase política mexicana (espero hayan leído mi humilde opinión). Y
no me despido sin antes agradecer a Rodrigo la oportunidad que me ha dado para
exteriorizar mis inquietudes y desearle a él, sus colaboradores, a usted, amigo lector de
La Revista; a sus familias y amigos un eterno parabién. Mantengo la esperanza que
todos sus deseos se cristalicen en realidad. (R.C.Z. Mérida, Yucatán, Méx.,
diciembre de 2001). |