No les puedo desear Feliz Navidad ni Año Nuevo
por la sencilla razón que el pueblo de México una vez más fue engañado por el
gobierno, al decirles que la situación económica sería mejorada al grado de que habría
más trabajo, mejores sueldos y resulta que esto es al revés: Ni aumentaron los empleos y
sí en cambio creció el número de desempleados y los salarios apenas alcanzan para mal
comer, lo que arroja una verdad irrefutable: vamos de mal en peor, digan lo que digan, en
vista de que mientras se da empleo a unos miles de ciudadanos, más de un millón de
trabajadores, a lo largo y ancho del país, se quedaron sin ningún ingreso, ya que las
maquiladoras y otros capitales golondrinos desmantelaron los negocios y jalaron para otro
lado a comprar mano de obra barata. Para no ir muy lejos, Yucatán perdió muchos
trabajadores al quedarse sin empleos en las maquiladoras, donde unos vivales se llevaron
todo sin siquiera liquidarlos conforme a la ley.
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, por la sencilla razón que tanto el gobierno federal como el estatal, hasta el
momento están timando al pueblo, porque no obstante que tanto el presidente de México,
Vicente Fox como el gobernador Patricio Patrón Laviada, ambos en campaña juraron y
perjuraron que los delincuentes públicos, ladrones de las arcas públicas, entre estos
pillos lo que salieron del gobierno ilegal de Cerverita, obviamente con él a la cabeza,
así como más de ochenta presidentes municipales que se pasean impunemente y muertos de
risa porque lo robado, robado está y no hay quien se los quite, así como los ladrones y
asesinos del régimen de Zedillo, Salinas, que incluso a la mejor a estos ladrones de los
dineros del pueblo, como van las cosas, sus cómplices emboscados en la Iglesia son
capaces de pedir al Papa Juan Pablo indulgencias o de plano la canonización, porque va a
resultar que son unas blancas palomitas.
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, porque aún existen en México más de setenta millones de miserables, pobres en
extrema situación, así como en condiciones infrahumanas, que al paso de los días se van
acumulando más y además miles de niños o mejor dicho más de dos millones
que no tienen más que glóbulos blancos en la sangre que los va minando poco a poco hasta
que Dios, en su inmensa bondad, para hacerlos dejar de sufrir se los lleva al cielo, eso
sí, con la bendición de algún ministro de las iglesias que hay para ayudar a los más
necesitados o algunas damas caritativas de la sociedad que organizan tés canasta o
bazares de ropa para los pobres, etc.
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, en virtud de que esta ciudad y todas las de México son escenario de una agresión
constante por parte de autoridades y servidores públicos que, disfrazados de impartidores
de justicia, o defensores de la sociedad, no sólo no combaten el delito sino que no pocos
jueces, policías y funcionarios públicos, tanto federales como estatales, se ensañan
con los más desposeídos, por no decirles muertos de hambre, que aun cuando no tienen ni
petate en que caerse muertos son robados, torturados o aterrorizados y de encima llenan
las cárceles de todo este país, en tanto que jueces venales, impartidores de justicia,
pasean su impunidad protegidos por Gobernadores, secretarios de Estado, diputados y
senadores e incluso presidentes municipales, quienes en asociación delictiva venden o
comercian con las injusticias, en tanto que asesinos, ladrones y todas las sabandijas
perniciosas unidas siguen minando a México.
No les puedo desea Feliz Navidad ni Año
Nuevo porque no se vale que el salario mínimo de un obrero con un empleo hasta de diez o
doce horas los patrones y el mismo gobierno les pague cuarenta o cincuenta pesos, mientras
funcionarios inútiles, ineptos, revanchistas o de plano ladrones de la cosa pública, se
asignen sueldos que van desde los más bajos en el grado de insulto a la pobreza de
millones de trabajadores de treinta mil hasta ciento cincuenta mil pesos y además
están preocupados para hacer leyes que les autoricen alzas de un veinte o treinta por
ciento, en tanto que al pueblo sólo le aumentan un dos por ciento en sus ingresos y de
pilón le aumentan el precio a los artículos básicos en esas casas o supers que no
son más que desplumaderos y muchos de ellos ladrones con mostrador.
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, ya que por ejemplo en esta capital el servicio del transporte es un insulto y una
vergüenza que las autoridades tanto del Ayuntamiento como del Gobierno Estatal y por
supuesto el gobierno federal les autoricen cada tres o cuatro meses alzas en sus tarifas,
cuando que en la mayoría de las veces los autobuses que son de una mafia de pillos, las
combis, o los que van a otros Estados estén como ataúdes rodantes, donde incluso hay
camiones urbanos que le pueden ocasionar tétanos o enfermedades de los nervios a quienes
por pura maldita necesidad tienen que subirse a ellos para llevar a sus hijos a las
escuelas o bien para ir al trabajo y muchas veces no regresan, porque estas bestias del
volante corren a grandes velocidades y por eso tanto en carreteras como en las ciudades
provocan muertos y heridos, y no son castigados porque las policías, tanto las federales
como las de tránsito, extorsionan a medio mundo con las vulgares mordidas para que sigan
sembrando la muerte...
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, porque las Comisiones de Derechos Humanos que funcionan en el país, están
envueltos en defensa de ciudadanos que son agredidos físicamente por autoridades o
encarcelados injustamente, en tanto que millones de trabajadores que reciben un sueldo de
hambre, es más criminal que o peor que la agresión porque con eso no sólo llevan un
castigo con crueldad más refinada de parte del sistema, sino que es por esta y otras
muchas razones que existen millones de desarrapados, millones de ignorantes, millones de
seres humanos que no tienen ni aspirinas para curarse ni mucho menos Seguridad Social o
médico y medicinas y esto sí es una vergüenza, que México siendo un país inmensamente
rico, sea explotado en sus recursos que van a parar a manos de transnacionales que van
descapitalizando a este país y que en los próximos años nos va a ir peor, porque en
Estados Unidos nuestro vecino sufre y está maniobrando para que la desaceleración en su
economía nos afecte también, como nos está afectando la globalización mundial de la
economía de siete y ocho países que son los dueños del mundo...
No les puedo desear Feliz Navidad ni Año
Nuevo, porque los Estados Unidos, haciendo uso de la Ley del Talión o sea el ojo
por ojo y el diente por diente, han arrasado con todo vestigio de vida en grandes
zonas de Asia y además en los países árabes donde tienen enfiladas sus baterías para
adueñarse de todos esos territorios como si fueran los modernos Gengis Khan, ya
prepararon más agresiones bélicas contra pueblos y seres humanos que no tienen la culpa
de los enfrentamientos entre fanáticos de la muerte y los fanáticos del poder y el
dinero, que quieren arrodillar a todo mundo para cubrir sus necesidades expansionistas y
de dominación, para que así den rienda suelta a su economía de guerra que hoy por hoy
mantiene en zozobra a millones de seres humanos.
No les puedo decir Feliz Navidad ni Año
Nuevo, por la sencilla razón de que en Yucatán, en Chiapas, en Guerrero, en Sinaloa, en
Sonora, en Chihuahua y en el propio Distrito Federal, se han cometido más de dos mil
crímenes que están impunes, como por ejemplo las más de trescientas mujeres asesinadas
en Ciudad Juárez, o las más de ciento veinte en el D.F., o bien ajusticiamientos entre
narcotraficantes que arrojan cientos y cientos y las autoridades no hacen nada para
evitarlo; y por si fuera poco, hay involucrados en estos crímenes policías,
secuestradores, soldados o militares y funcionarios del gobierno, o bien los crímenes que
hoy califican de Estado como los de Colosio, Digna Ochoa y todos los que se conocen. Sin
embargo, lo único que les puedo desear esta Navidad es que no bajen la guardia y salgan a
clamar justicia, porque a la mejor la violencia les llega a todos por su desidia y
conformismo y por darle rienda suelta a las bestias que llevan dentro quienes
inconscientes se olvidan que hasta que no se demuestre lo contrario seguimos con más de
lo mismo. (F.A.C. Mérida, Yucatán, Méx., diciembre de 2001). |