"El
hombre es un petit Dieu", según la teoría de Leibniz, coincidentemente la de
Antonio de Lemariage sobre la definición del hombre "Bebe sin sed y hace el amor en
todo el tiempo", es lo único que distingue al hombre de todos los animales; esto
representa el límite de la frivolidad y el límite del optimismo.
La historia entera de la humanidad como el
conjunto de luchas, de éxitos y desastres por a través del cual ha tenido que pasar para
encontrarse a sí mismo, guerras, revoluciones, movimientos sociales hasta la
proclamación de los derechos del hombre, lo cierto que la verdad esta en la ciencia para
que el animal sabihondo sea responsable de su origen.
Goethe decía que la vida de cada cual es
lo único serio que hay; todos sin excepción tenemos que justificar el empleo que de la
vida hacemos, es decir toda vida humana no puede existir sin justificación, la
justificación es un componente esencial, imprescindible de toda vida, es la clave para
los muchos secretos de nuestra existencia.
La ciudad de Umán apaciguada y frenética
por las fiestas decembrinas, a intentado olvidar sus carencias y necesidades que de
ramplón no pueden quedar borradas por arte de magia, todo exceso es malo y en el área
social y equitativa es esencial recordar el discurso con motivo de la Navidad de Juan
Pablo II, la diferencia que existe entre los que tienen todo y los que no tienen nada.
El ideal Foxista de un estado moderno que
responsa a la vida y seguridad de sus habitantes que confían en un poder soberano,
representativo, democrático y popular, la tesis económica que a base de más impuestos
que se carguen a los ciudadanos se podrá gobernar más y mejor, no se debe olvidar que
los cuatro últimos sexenios fueron fundamentales para el triunfo del partido opositor y
eso fue gracias a los ciudadanos descontentos por el régimen imperante.
Sin embargo el hombre accede a la
conciencia social el poder personal al poder, el derecho, la obediencia que impone el
individuo a la sociedad, para algunos este proceso se le nombra democracia primitiva por
los filósofos del siglo XVIII.
En sentido estricto, el derecho impuesto al
poder precede al estado, supone un grado superior de sumisión de poder al derecho, antes
de que pueda hablarse de estado, la sumisión existe en ciertas reglas, ciertos derechos
al estado, generalizando así tal sumisión.
Se debe la obediencia al poder, que es lo
que justifica el poder, el sentido que tiene este, el hombre libre que no se vaya en la
justificación, sino en una fuerza más poderosa que los ciudadanos para salvaguardar sus
intereses ante fuerzas externas, el poder es natural y pareciera que existiera un divorcio
entre el poder y los ciudadanos, pasa el poder a convertirse en el guardián del bien
común y gracias al freno que le impone a los ciudadanos consciente de su libertad.
Ser libre es someterse a una norma que no
traiciona al hombre pero si considera al ciudadano maltrecho en sus derechos tiene la
capacidad por medio del voto secreto optar por una mejor forma de gobierno, de partido, de
hombre en el poder.
El poder se legitima en función de su
efectividad, su exterioridad del poder, la tiranía generalizada, del desprecio de todo
derecho, pero al poder constituido no le importa consagrarse pero de alguna manera su
poder ejercido corresponderá en carácter de su exterioridad positiva. (F.L.V. Umán,
Yucatán, diciembre de 2001). |