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Mérida, Yucatán, México

Edición 636 del viernes 28 de Diciembre de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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COLUMNAS

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INFORMACION

La desunión agudiza la crisis del PRI

2001, año de grandes acontecimientos políticos
Habla Medina Cantillo, Mantener la cadena de beneficios para la sociedad, su meta
Derechos y obligaciones, el dia internacional del migrante
IA contraluz, el presidente del colegio de contadores públicos de Yucatán

OPINION

Jorge Iván Gamboa Bustamante
¿Opción viable Beatriz Paredes?
Felix A. Rubio Villanueva
¿Quien nos ha fallado, Fox o los funcionarios?
Rogér Aguilar Salazar
A los ciudadanos consultas e impuestos
Ricardo Carrillo Zapata
Paciencia y confianza, el canto de la oruga
Félix A. Rubio Villanueva
Quinceañera de manteles largos
Alejandro López Munguía
Mi punto de vista

German Sosa Monsreal
El materialismo parece ganar la batalla

Franklin Alonzo Cabrera
Pequeñas lacras creadores de mala imagen
Freddy Heredia Durán
Fallidos ataques a la libertad de expresión
Miguel A. Gamboa García
La inocencia nacional...
Luis Espadas Gómez
Campeche Rumbo 2003
Juanito Guanabacoa
Entre sorbos de café

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juarez

PATRICIO COMO GOBERNADOR

COMO SIENTES QUE VA EL GOBIERNO DE YUCATAN
Muy bien
Bien
Regular
Mal
Muy mal
No lo se


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Un repaso
2001, año de grandes acontecimientos políticos

Especial/ La Revista

                                                                                                                       Cierra 2001 y se constituye como un parteaguas del quehacer político en todos los frentes. A nivel internacional, la estela de terror que agobia a Estados Unidos desde el 11 de septiembre tiene repercusiones infinitas en las relaciones entre los países y en las políticas internas de los socios relevantes de los norteamericanos, como es el caso de México. No podemos negar que, con toda su carga de maldad y a pesar del nacionalismo, los hechos de NY afectan y afectarán al ámbito migratorio, comercial, empresarial, turístico, económico y aun la proporcionalidad de la distribución de recursos federales a los estados de la República, al retornar miles de migrantes, algunos por carecer de empleo y otros atemorizados, sobretodo en entidades expulsoras de manos de obra, como Yucatán.

Pero haciendo un aparte de esta situación coyuntural, los sucesos políticos que afectan de manera directa a los yucatecos tuvieron en el año que concluye un escenario singular. En primera instancia, el arranque del gobierno del cambio, del gobierno de Fox, tuvo una inconsistencia de inicio porque muchos de sus funcionarios de primer nivel no dieron el ancho para las tareas que les fueron encomendadas y se enfrascaron, desde antes del abordaje, de las problemáticas más apremiantes en especulaciones superfluas y en una competencia de protagonismos, únicamente opacados por los yerros del propio primer mandatario.

Las expectativas generadas en campaña han sido desde entonces para el presidente Fox una pesada losa que a la fecha no se ha podido sacudir. Desde el desempleo galopante hasta el enfrentamiento con medio mundo civilizado por parte del canciller Castañeda; desde la caída de la popularidad hasta la boda presidencial como medio de publicidad a la figura de mando (¿Martita?), todo ha sido una novela que tiene su segundo episodio a partir del próximo año.

En Yucatán, el tema obligado es el desacato en que incurrió Víctor Cervera Pacheco con su obcecamiento de no obedecer el mandato de la ley, de nueva cuenta. Esto merced a una pésima negociación en la integración del Consejo Estatal Electoral que pretendió enmugrecer de entrada el proceso y marcó un hito en la lucha por la consolidación de la democracia en el Estado.

Llegó a haber tres consejos al mismo tiempo, enfrentamientos y manifestaciones hechizas financiadas por el régimen cerverista para presionar por la permanencia de sus consejeros. Pero la justicia prevaleció, y Yucatán se anotó otra victoria cívica gracias a la integridad de miles de ciudadanos que también salieran a las calles –libremente- para evitar la asonada electoral. A la postre, este conflicto, del cual Myrna Hoyos salió una vez más a la fama, hundió al PRI y entronizó a Cervera como el sepulturero mayor de un sistema anacrónico.

Después vendría la selección de candidatos por los principales partidos políticos, que enfrentó los grupos internos del PRI y el PAN, y adelantó el surgimiento de una nueva clase política advenediza y falta de identidad en los llamados "partiditos". En el PRI, después de una faramalla que en un alarde de imaginación se nombró Consejo Político Estatal, Cervera impuso a su delfín, Orlando Paredes Lara (R.I.P.), que tuvo el gran mérito de unir a todos los priístas…pero en su contra. El desenlace se vislumbró desde el mismo día de la designación de Orlando, cuando las cabezas de importantes grupos priístas manifestaron públicamente su rechazo hacia el elegido y anunciaron su desbandada del tricolor.

En el PAN, el gran perdedor fue Luis Correa Mena: primero, no pudo entrar –por haber renunciado al blanquiazul- en la contienda interna por la candidatura grande, y después, en un suceso inédito, fue precandidato único a la alcaldía de Mérida, y perdió por aclamación. Patricio Patrón Laviada surgió como el candidato del PAN, al que se unieron formalmente el PRD, el PT y el PVEM para apoyar en una candidatura común que eventualmente destronó a Cervera; los ismos priístas anti orlandistas también pusieron de su parte…de esta ensalada partidista, Ana Rosa salió ganando, al repetir como candidata a la alcaldía de Mérida, haciendo valer sus influencias en el CEN del PAN y pactando con los grupos internos locales.

El 27 de mayo es una fecha de muchos significados. Por una parte, el derrumbe del PRI en Yucatán, el ocaso de la hegemonía del grupo cerverista, y por otra el nacimiento de un nuevo estilo de gobierno, la consumación del poder ciudadano a través del voto, que a nivel nacional había ya dado el campanazo del 2 de julio. Al triunfo de Patricio Patrón Laviada se sucederían acontecimientos nunca vistos, como la integración de un gabinete estatal medianamente plural y el llamado a todas las fuerzas políticas a colaborar para llevar adelante al estado.

Sin embargo, no todo fue miel sobre hojuelas. Al igual que con Fox, el grupo que subió al poder con Patricio fue severamente cuestionado por las reminiscencias priístas de algunos de sus integrantes (Roger Torres, el Profr. Brito, Jorge Carlos Escalante, y anexas), por el desequilibrio de poderes en las dependencias (Benito Rosel vs. Pedro Rivas y Tacho Manzanilla), o bien por la ineptitud de alguno (Róger González). Lo cierto es que no fue una selección de lo mejor, que podría deparar al gobierno panista de Yucatán serios descalabros, sin contar con las divisiones dentro del gabinete por las "bajadas del caballo" que le dieron al grupo de Xavier Abreu, enviado al gulag de la Secretaría de Desarrollo Social.

En el Poder Legislativo, un Congreso dividido es sinónimo de diferencias acres en las decisiones colegiadas: 12 diputados del PAN, otros tantos del PRI, y el fiel de la balanza sobre los hombros de Jorge Vallejo Buenfil, que a fin de cuentas resulta el más favorecido por esta fragmentación del voto popular. La pachanga armada por priístas que culminó con el robo de una curul por parte de Freddy Monforte fue únicamente el adelanto de una lucha encarnizada en la LVI Legislatura.

Este ha sido el 2001 de Yucatán, sucesos más, sucesos menos. Lo cierto que es que en el contexto nacional parece ser que hemos caído de la gracia de Fox, pues aunque es sabido que desde el lanzamiento de la impopular propuesta de aumento al IVA el guanajuatense no ha hecho más giras que sus viajes semanales al rancho materno en San Francisco del Rincón, no menos cierto es que el mérito partidario del gobernador Patrón Laviada le merecería al menos una visita de cortesía del primer mandatario, y hasta ahora no se ha dado. ¿Repercutirá este olvido en el desarrollo de Yucatán? ¿Llegarán los indispensables apoyos financieros de la Federación para sacar a la entidad del atraso? Patricio afirma en privado que sí. Poco vivirá quien no lo vea.

 

 

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