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Mérida, Yucatán, México

Edición 636 del viernes 28 de Diciembre de 2001

Semanario de Información y Análisis Político

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A contraluz, el presidente del Colegio de Contadores Públicos de Yucatán

Por Elizabet Martín

Definitivo en sus opiniones, el presidente del Colegio de Contadores Públicos de Yucatán, Manuel de Jesús Escoffié, lanzó un llamado urgente tanto a los legisladores como al Ejecutivo y la sociedad misma a que empiece cuanto antes a trabajar para consensuar una Reforma Fiscal Integral acorde con la situación económica nacional y dejar a un lado la política de hacer enmiendas tras enmiendas que han dado como resultado a través de los años, un "engendro" legislativo fiscal.

El también director de la Facultad de Contabilidad y Administración, planteó su postura de bajar el IVA a un 10 % y de gravar los alimentos y medicinas, sí, pero de un 3 a un cinco por ciento cuando mucho, ya que de lo contrario, advirtió la posibilidad de que se desate una inflación que deteriore aún más el poder adquisitivo de la población.

P. ¿Cuál es su opinión con respecto a la propuesta de Reforma Fiscal que propuso el Ejecutivo?

M.E.A. En principio yo estoy convencido de que la reforma fiscal tiene que existir, eso es muy importante, es algo que además yo creo que todos los diputados están conscientes de que se tiene que hacer. No es nuevo, ya son muchos años que se está hablando de que es importante tomar el asunto de la Reforma Fiscal de manera integral y de alguna forma con esa orientación se plantea la iniciativa del Ejecutivo de principios de año. Sin embargo, la realidad es que la iniciativa de Reforma que dio el Ejecutivo no es una reforma integral. Sí hace cambios importantes en las leyes, específicamente mecanismos sobre la Renta, pero es muy lejano a lo que en un momento dado se hubiera esperado como una Reforma Fiscal integral y la verdad es que tampoco tuvo tiempo suficiente como para poder desarrollar un proyecto de reforma estructural, pero estaba muy urgido de presentarlo cuanto antes, para que esto se aprobara lo más pronto posible y en un momento dado los resultados se dieran ya, cosa que, según vimos, no ocurrió. De hecho salió mal la estrategia, la presión que tuvo el Ejecutivo desde el principio para que se aprobara ocasionó todo lo contrario, ocasionó rechazos; ocasionó que se polarizara la discusión, porque desgraciadamente todo mundo habla de IVA nada más y que si los alimentos y las medicinas van a tener IVA o no van a tener IVA. Si bien es parte de la Reforma, no es toda la reforma; la Ley del Impuesto al Valor Agregado tiene otras modificaciones; la Ley del Impuesto Sobre la Renta tiene otros esquemas de modificados importantes y nadie ha hablado de eso. Se ha tomado el asunto como algo político y desgraciadamente ha habido falta de tacto y prudencia para manejar la situación, que es lo que ha hecho finalmente que esta discusión se prolongue y lleguemos al periodo ordinario de sesiones que ya concluyó y ya convocaron a uno nuevo extraordinario en el que si bien en la agenda se incluye el aspecto de la Reforma, lo que van a analizar no es la Reforma como se planteó, sino que simple y sencillamente, aparentemente como se ha informado, van a hacer una miscelánea; se va a presentar una resolución de reforma y adición a diversas disposiciones fiscales, como todos los años se ha hecho. En pocas palabras, van a hacer modificaciones a la ley que ya existe sin que haya un cambio estructural importante.

P ¿Entonces lo que se busca es un cambio de fondo, pero esto nunca se ha logrado?

M.E.A. No se ha logrado. Yo siento que para que esto se pueda dar se necesita un análisis un poquito más a detalle. La participación de los Organismos No Gubernamentales, las cámaras, los colegios profesionales, el consenso de muchos actores representativos de la actividad económica del país, deben estar tomados en cuenta desde un punto de vista muy objetivo. Desgraciadamente, para que esto se pueda dar se requiere de bastante tiempo, se requiere de una tarea de consensuar esas propuestas y se requiere de mucho tiempo de análisis, porque finalmente en materia de reforma fiscal cualquier cambio que se haga puede tener efectos positivos o también efectos colaterales que no sean tan positivos. En general, yo opino que es importantísimo que muchos de los puntos que afectarían la llamada reforma fiscal del Ejecutivo son positivos, en el sentido de que primero hay que orientarse a eliminar todo lo que son las exenciones. Hay exenciones innecesarias en la Ley del Impuesto Sobre la Renta. En un momento dado, lo único que han logrado esas exenciones es generar ámbitos en los que la actividad económica se desarrolla en un esquema donde no se pagan impuestos, beneficiando a ciertos sectores. Si bien es cierto que hay sectores a los que hay que favorecer, apoyar, es también un hecho que estos apoyos ya se prolongaron demasiado.

P. ¿Exenciones en qué áreas deben reconsiderarse?

M.E.A. Hay muchos giros en los que no se pagan impuestos. Un caso, por ejemplo, es el servicio de taxis; en algunos casos en la industria de la construcción, como son los contratistas de obra que no pagan impuestos. Desde el punto de vista extralegal, toda la economía informal que existe, todo el ambulantaje; es una gran cantidad de actividad económica que, desgraciadamente, sí es de beneficio aparente el apoyo del no pago de los impuestos por estar fuera de la actividad económica legal oficial; si estuviera en manos de las personas que efectivamente ejecutan esa actividad menos malo sería, pero la realidad es que los que están en el ambulantaje, en un altísimo porcentaje hay gente que está detrás de ellos, los que vemos vendiendo en las calles sólo son empleados. Es decir, la orientación que se está teniendo con el cambio, de hecho así se ha planteado, a fiscalizar y aumentar el ingreso tributario del Estado por la vía de los impuestos indirectos, por la vía del IVA, no es invento del señor Fox, sino tendencias que mundialmente se han dado, en Europa, en Estados Unidos, en diferentes países han adoptado esa política, específicamente con más proporción en países europeos. Es algo que de alguna manera incrementa el ingreso tributario del Estado de una forma relativamente fácil, porque si todos comemos todos pagamos un poquito de impuestos. Entonces todas las actividades que normalmente están orientadas a erogaciones repetitivas, frecuentes de la vida diaria, son las que nos hacen contribuir poco a poco en aumentar le impuesto tributario y es una forma muy sencilla, porque finalmente el consumidor es el que paga, que no es necesariamente la forma más recomendable y que puede traer graves consecuencias cuando esto no se hace de manera controlada, pensada, planeada y con tasas de impuestos excesivo.

P.¿Qué piensa del IVA?

M.E.A.- En lo personal yo pienso que la tasa del Impuesto al Valor Agregado debiera de bajar a un 10 por ciento. En 1980 nace el IVA con una tasa del 10% general; posteriormente sube a un 15 por ciento y vuelve a bajar unos años después para volver a subir; se hizo un análisis del comportamiento de este impuesto aunque, claro, las circunstancias económicas micro y macroeconómicas no necesariamente son las mismas que las que tenemos ahorita, pero hay evidencias de que cuando la tasa del IVA bajó en la segunda ocasión del 15 % al 10%, la recaudación se incrementó; entonces yo estoy convencido de que la tasa del IVA debe de bajar, pero partiendo de una base mucho más general, que se apliquen a muchos más conceptos.

P. ¿También está la cuestión de incrementar el universo de contribuyentes?

M.E.A.- No sólo el universo de contribuyentes, sino adicionalmente que los actos gravados a la tasa del 10 % sea para una actividad más amplia de actos. Y en el caso de las medicinas y los alimentos es una cosa muy delicada, porque es donde definitivamente más le pega en forma directa a la economía del pueblo. Sin embargo, una tasa del 3 al 5 por ciento a alimentos, partiendo del supuesto de generar una canasta básica, una canasta que de alguna manera esté libre del pago de este impuesto, podría ser una alternativa. Lo importante es que para que esto genere una recaudación que valga la pena, el esfuerzo y toda la complicación que todo este cambio representa, tendría que ampliarse el universo de contribuyentes, ampliar los actos gravados para que cada uno de nosotros contribuya de una manera directa, y esto tiene que venir ligado con una disminución en la tasa del Impuesto Sobre la Renta, sería parte de un esquema general de una tendencia de orientar la recaudación hacia los impuestos indirectos, es decir, los impuestos hacia el consumo. Siento que eso podría ayudar, pero desgraciadamente no hay receta de cocina; cuando un elemento de estos se mueve tiene efectos positivos y negativos y tiene que ir aparejado con los ajustes en los otros impuestos que de alguna manera podrían ser complementarios para el ingreso el Estado y que al mismo tiempo no genere una pérdida del poder adquisitivo del consumidor, y por otra parte que tampoco genere un proceso inflacionario.

P. ¿Ese sería el riesgo, que se desate una inflación si no se hace una Reforma Fiscal adecuada a las condiciones de la economía nacional?

M.E.A.- El riesgo sería directamente que se destapara la inflación y sea incontrolable de alguna manera o que se recrudeciera de manera importante la pérdida del poder adquisitivo de la población. Lo que está claro es que el Estado necesita mayor cantidad de ingresos para tener una cierta estabilidad económica; pero también por otra parte hay que ver la parte social, la parte del que paga los impuestos.

P. De la propuesta de Reforma Fiscal hecha por el Ejecutivo, ¿qué es lo más relevante, en su opinión, qué se puede rescatar?

M.E.A.- Uno de los aspectos importantes es la eliminación de las exenciones que planteaba en algunos casos. También es positiva la determinación del manejo de la basa gravable del Impuesto Sobre la Renta en función al flujo de efectivo. En la actualidad, para efectos del ISR, la generalidad de los contribuyentes causan el impuesto en el momento que realizan la actividad, expiden un comprobante, independientemente de si hubieran cobrado o no el importe. Bajo este esquema, están pagando un impuesto por una utilidad que, si bien ya se puede determinar, no es una utilidad que ya se haya cobrado en efectivo y esto genera problemas de flujo de efectivo, problemas financieros. En materia del IVA esto es terrible, porque había casos en los que la gente causaba ya el impuesto en un momento dado, tenía que erogar un dinero que no había recibido; generaba problemas de financiamiento a casi todas las empresas. Gran parte de la reforma que se proponía era que a partir de la entrada en vigor de la misma, la generación de estos impuestos sea sobre la base del flujo de efectivo. En el caso del IVA significaría que se gravaría, si se llegara a aprobar, hasta el momento en que realmente se cobre y de la misma manera el impuesto al valor agregado que los empresarios pagaran a sus proveedores de bienes y servicios podrían acreditar hasta el momento en que los paguen. Entonces en ambos lados se condicionaba a que se acumulara o descontara hasta que se pagara o se cobrara y esto desde un punto de vista financiero es mucho más sano y más justo. Entonces esto sería un gran beneficio financiero para las empresas y eso es algo que debe rescatarse. Esto ha sido uno de los reclamos constantes de cámaras de comercio cada vez que hay una reforma fiscal. Es injusto pagar un impuesto que no se ha cobrado.

P. ¿Y por el contrario, qué es lo que descartaría por completo de la propuesta del Ejecutivo?

M.E.A. De entrada, una tasa de 15 % a alimentos y medicinas yo creo que es inaceptable. Sin embargo, esto ya está consensuado. Los empresarios ya habían manifestado su aprobación o posible aceptación de una tasa de IVA a los alimentos de 3 a 5 % y esto es un avance. Esto es importante, porque muchos aspectos de la Reforma eran positivas. Hay posiciones muy encontradas o muy recalcitrantes por parte de algunos diputados que han hecho que esto se empantane.

P. ¿Por el asunto político?

M.E.A.- Por el asunto político, por falta de prudencia a la hora de hacer los avisos, a la hora de hacer las manifestaciones, incluso del propio presidente de la República. Hemos de reconocer que en muchas ocasiones se le ha ido la lengua, ha manifestado cosas y las ha planteado como ya concretas y esto mortifica a diputados y a senadores y confunde a la gente. Aquí está enmarañado no sólo el problema técnico fiscal, sino el problema político muy fuerte y un problema real económico por parte del Estado, por su necesidad de más ingresos y la necesidad de esos mecanismos que se instrumenten para lograrlo, que no generen un proceso inflacionario, ni que afecten de manera significativa el poder adquisitivo de la población menos afortunada.

P. A la economía de México le urge esta Reforma Fiscal. ¿Qué tan obsoleta es la política fiscal actual, la legislación?

M.E.A.- El problema de la legislación fiscal es que como no ha habido una revisión integral en los últimos años lo que ha ocurrido es que se han estado haciendo reformas que vienen siendo parches a la ley. La Ley entra en vigor con imperfecciones, algunas lagunas, el empresario las detecta, las aprovecha de manera legal en muchas ocasiones y cuando se que en muchas ocasiones el cómo interpretar la ley es uno de los da cuenta el fisco o ve que se le va mucho dinero por un lado, tapa el hueco, pero al tapar un hueco se destapa otro y cuando se realiza este proceso en muchas ocasiones ya no sabes cuando tapas un hueco qué estás destapando y por dónde te va a saltar la liebre. Esto ha hecho que la legislación sea confusa y hasta absurda en su redacción, contradictoria en algunas ocasiones, pero lo peor de todo es que así como está, con tanto parche a lo largo de los años, ha generado una falta de seguridad jurídica, una falta de certeza en el gobernado problemas más graves de la legislación actual.

La legislación tributaria debiera ser, de forma ideal, lo más clara, transparente y fácil de interpretar que sea posible, de tal forma que el empresario tenga al leer la ley, una idea clara de cuáles son sus obligaciones y por qué deben pagar los impuestos y el procedimiento para su cálculo debiera ser lo más sencillo posible para que esté al alcance de todos. Desgraciadamente eso no es así, está lejísimos de serlo: la legislación es cada vez más compleja, precisamente como resultado de estar tapando huecos año tras año y ha habido absurdos en los que una modificación se da en un sentido en un año y al año siguiente se echa para atrás otra vez y al siguiente vuelve a ponerse. Y vamos viendo cómo año con año o cada 2 años el criterio y la política que se sigue es completamente errática y esto no sólo confunde al contribuyente, sino que lo hace caer en el error y al caer en el error le ocasiona una serie de perjuicios porque implica multas, recargos que finalmente tiene que pagar. Entonces es urgente que se haga una reforma pero que sea verdaderamente integral, que parta de un análisis estructural, primero de qué es lo que se quiere, cuál es la política económica tributaria que necesita el país y en función de eso, cuando ya se tenga una idea muy clara de hacia dónde se quiere llegar, cuál es la meta que se quiere apuntar, entonces estructurar los mecanismos de ley que sean lo suficientes y necesarios para que se tengan ingresos por esa vía, porque de otra manera lo que estamos haciendo es un monstruo, tapando huecos y llega el momento en que esa ley, como tal, es inmanejable. Por lo pronto hay que aprobar el presupuesto de Ingresos y Egresos, no hay vuelta de hoja, hay que aprobarlo, si no, nos vamos a meter en un lío muy grande el próximo año; y hay que aprobar también una reforma fiscal, entonces van a hacer una reforma más, según entiendo, donde se van a incluir algunos elementos de la iniciativa del Ejecutivo o de algunas otras propuestas de los gobernadores, de las cámaras de comercio, todos los organismos que han hecho sus aportaciones. Ojalá saquen algo, a lo mejor va a ser un engendro más grave que el que tenemos o menos grave, pero finalmente eso, un engendro. Para que finalmente tengamos una reforma fiscal integral se necesita un trabajo consciente, consensuado, profesional y muy prudente y soportado con los argumentos necesarios que le den la seguridad a quien lo evalúa que lo que se está haciendo es en forma planeada. (E.M. Mérida, Yuc., Méx. diciembre de 2001).

 

 

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