Comentar con
Beatriz Paredes de cualquier tema es una satisfacción, pero sobretodo cuando la
escuchamos hablar de política ya que de música clásica suele hacerlo sólo con
conocedores como el ex diputado Arnoldo Ochoa o María de los Ángeles Moreno. Así cuando
ella diserta apasionadamente del presidencialismo mexicano, llegamos a la conclusión de
que es la expresión nacionalista de nuestro proceso histórico, que ha venido
determinando el fortalecimiento personal de todos los hombres que han gobernado nuestro
país, hasta Fox; como una expresión del estado.
Platicábamos con la ex secretaria general
del partido tricolor en alguna ocasión hace años, de que el sistema europeo quisiera que
México pudiera acercársele o adecuársele, por ejemplo, a los orígenes republicanos con
el "Maquiavelismo", pero ella respondió que aquí no existen pequeñas
repúblicas al estilo de Venecia, ni nuestros políticos fueron siervos de príncipes y
nobles; y, sobre el pragmatismo norteamericano, ese retoño que se apoderó del
positivismo, monopolizando la sociedad y la economía contemporánea, tampoco tenemos
similitudes, al igual que respecto al dogmatismo de izquierda, refiriéndose a esos
partidos que son incapaces de reconocer logros y triunfos de sus contrincantes políticos
y que todavía comparan socialismo con "populismo" cuando esta calificación
según la teoría política es aquella forma legal que adoptaban los marxistas en la Rusia
zarista por oposición a la lucha ilegal de los bolcheviques y mencheviques.
Pero cuando Beatriz Paredes habla del
P.R.I., se apasiona sobretodo cuando reconoce que ese partido tiene una sola disyuntiva,
se renueva o se marchita sin remedio, por lo que no tiene vuelta a actitudes del pasado,
menos aun de subordinación hacia nadie, sino únicamente a los actores sociales,
sobretodo a los jóvenes y a las mujeres, hacia ellos debe darse una oferta social
transparente y atractiva, hacia sus requerimientos de educación, salud, empleo y
vivienda, sólo así se evitaría destruir al partido que aspira dirigir y darle destino,
pues sabe que de no hacerlo, a futuro, no habrá forma de disputar los votos, en estos
tiempos de competitividad electoral a todos los niveles de gobierno.
Pero dejemos la doctrina y entremos a los
hechos, y es el inminente cambio del P.R.I. a nivel nacional, donde ese instituto
político terminó de instalar la comisión nacional para el desarrollo del proceso
interno, que acabara en unos meses con el cambio del dirigente, después de un proceso
interno de selección, que esperamos sea ahora si democrático, incluyente y
equilibrado, pues de no hacerlo este partido podría perder su registro en las elecciones
federales del 2006.
Para ocupar esta oposición sólo hay 2
personalidades con posibilidades reales, una es la que representa Roberto Madrazo, quien
se incorpora a la política juvenil, con el apoyo de quien fuera amigo de su padre, el
profesor Carlos Hank González, padrino del poderoso grupo mexiquense
"Atlacomulco" y con ese sustento económico y político ascendió hasta ser
legislador y gobernar su natal Tabasco.
La otra carta es Beatriz Paredes, a quien
se ataca últimamente señalándola como "Labastidista", lo que es poco
creíble, pues ella ha sido dirigente campesina desde muy joven y ha estado muy cerca de
los presidentes que por su edad pudo haberse relacionado, todo por méritos propios,
aunque su imagen no la ayude, sin padrinazgos, acuerdos cupulares o pactos que
avergüencen, así ha logrado ella no sólo contestar dos informes presidenciales con
mandatarios tan distintos como José López Portillo en 1981 y con Vicente Fox veinte
años después, y ambos no tuvieron para ella más que halagos y reconocimiento a su
talento, su valor y su vocación de servicio y también a su condición de mujer, tenaz,
luchadora y emprendedora.
Así Beatriz Paredes, la política, es hoy
en día por méritos propios y por lo que representa generacionalmente desde sus inicios
al lado del ex gobernador tlaxcalteca Emilio Sánchez Piedras y del veracruzano Fidel
Herrera Beltrán, hasta la fecha, es la mejor opción valida para dirigir un partido
político, que si bien no está desahuciado necesita reinventarse y revitalizarse con esa
pasión, humanismo, entrega y trabajo personal y de equipo, ideología, disciplina, arte
para el dialogo, poder de convencimiento y de convocatoria, sensibilidad y orgullo de
mujer y de indígena que sólo la ex gobernadora tlaxcalteca podría hacerlo.
Por ultimo una reflexión, Madrazo
significa más de lo mismo, complicidad, imagen, dinero, intereses económicos con los
grupos financieros nacionales e internacionales, alianzas con el pasado y ambición
personal que es lo que creemos más odian los priístas de ayer y de hoy, y esperamos del
futuro, pero Beatriz Paredes Rangel, por el contrario, es sin duda una mujer orgullosa de
su carrera y su ideología, pues tiene un pensamiento claro, objetivo, no pelea, diserta,
no empuja, camina, no obliga, alecciona, y sobretodo no tiene esqueletos en su closet,
denuncias penales que avergüencen, ni mucho menos un pasado ensombrecido por la
corrupción, sino todo lo contrario, es poseedora de una carrera que la llena de orgullo,
por su honestidad, capacidad y origen, valores reconocidos por propios y extraños,
incluido el primer mandatario de la nación. (J.I.G.B. Mérida, Yucatán, Méx.,
diciembre de 2001). |