Nuestra
Constitución Política sigue siendo la más violada de las leyes. La violación que hoy
denunciamos es grave por tener el carácter de incestuosa, ya que proviene de sus
descendientes directos que, olvidando el respeto que le merece la ley suprema de la cual
nace, la viola impunemente ante la indiferencia de muchos y la complacencia de pocos, que
son los que resultan beneficiados.
El responsable de esta violación es nada
más ni nada menos que ese al que apodan "EL COFIPE" y ésta, al igual que
muchas otras violaciones que se cometen, parece que quedará sin castigo.
Pormenores de la violación: El artículo
35 constitucional establece como una de las prerrogativas del ciudadano... "II. Poder
ser votado para todos los cargos de elección popular...". Precepto claro que
autoriza al ciudadano común a participar como candidato al cargo de elección popular que
aspire. Hasta aquí todo parece estar claro, mas resulta que no es así, ya que aunque la
Constitución le diga a usted que puede ejercer la prerrogativa de ser votado, "EL
COFIPE" viola la Constitución y le dice a usted que no puede ser votado, a menos que
lo postule un partido político con registro.
La Constitución debe ser la ley de leyes,
la Carta Magna Fundamental, la superior jerárquico de todas las leyes, ninguna ley puede
ir contra la Constitución, conforme al principio de jerarquía de las leyes; y a pesar de
esto, por intereses políticos, "EL COFIPE" viola la Constitución al limitar la
prerrogativa constitucional.
Lo que nos indigna es la falta de respeto a
la máxima y que prevalece la práctica de que política viola derecho. Ahora resulta que
el bien supremo protegido por la Constitución no es el individuo sino la organización
política a la que pertenece.
Una versión con la que se trata de
justificar la violación, es que si los ciudadanos individualmente pudieran registrarse
como candidatos y con ello tener el derecho a prerrogativas y participaciones, la enorme
mayoría de los mexicanos se registrarían a cargos de elección popular; pero ni siquiera
esto justifica la violación, por existir mecanismos con los cuales se puede evitar tal
cargada y tan sencillo como que aquel que quiera inscribirse individualmente no tendría
derecho a prerrogativas y participaciones. La realidad es que los partidos políticos
tampoco deberían tener derecho a prerrogativas y participaciones y que quienes los deben
sostener son sus afiliados, mas para fortuna de quienes de esto viven y viven muy bien,
las cosas no son así, gracias a la generosidad de nuestra democracia.
Una gran verdad es que ninguna ley puede ir
contra la Constitución; de esto que, impedir por ley un derecho que la constitución
consagra, es una aberración.
¿Soluciones? Simple: respetar la
Constitución. Medidas para ello: 1ª. Quitarle el privilegio a los partidos políticos de
ser los únicos que pueden postular candidatos; 2ª. Añadir a las boletas electorales un
espacio que diga "otros candidatos", con una raya a continuación para poner el
nombre de la persona por quien uno quiere votar, que puede no ser alguno de los
registrados por los partidos.
Los opositores a esta medida alegan que en
otros tiempos esto daba lugar a que los electores votaran por Cantinflas y que eso no
está bien. Aquí le preguntamos a usted, amable lector, ¿no es mejor votar por alguien
que inspire confianza que por los malos candidatos que en repetidas ocasiones proponen los
partidos políticos? ¿Acaso los partidos consultan al pueblo para escoger a sus
candidatos?
Todo parece indicar que la política
seguirá violando la Constitución mientras continuemos como espectadores y no como
actores y a consecuencia de esto los pueblos seguirán teniendo los gobiernos que se
merecen.
Con el rumbo perdido, la noche nublada y la
falta de brújula, nuestra nave seguirá al garete o será que en lo poco que resta de
tiempo el capitán o alguno de mandos tomará el timón y enderezará el rumbo, puede ser,
sólo es preciso tener valor.
S.O.S. Urge alto personaje con facultades
para componer este entuerto. (L.E.G. Campeche, Campeche, Méx., diciembre de 2001). |