Para Yucatán,
el 2001 marcó el inicio de una nueva era política, el detonante: la pérdida de la
gubernatura de manos del PRI y el arribo de la derecha al poder público. La democracia
marca hoy la evolución de un sistema político que se rige por las reglas de una clase
política que pese a todo sigue vigente y que, peor aún, privilegia el fondo mediante
"novedosas" y diversas formas. PRI y PAN son los dos protagonistas de una trama
social que no acaba con el relevo gubernamental, los dos tienen mucho que explicarle a la
sociedad, sobre todo porque está en juego la estabilidad que debe generar el desarrollo
del Estado y, por ende, el bienestar de todos los yucatecos. Toca el turno al PRI, ese de
la Justicia Social y la Democracia, precisamente, asuntos que paradójicamente no se
contemplan en sus actos y que durante el 2001 brillaron por su ausencia.
I.- Contrario a lo que muchos piensan, la
derrota del PRI el 27 de Mayo del presente año se escribió el 2 de julio del 2000. Era
cuestión de formas, nada garantizaba la permanencia de un gobierno condenado por el PAN y
sus aliados por su forma de gobernar, basados según ellos, en las graves anomalías y
prácticas corruptas que Cervera ejecutaba al amparo de la impunidad. Para ellos, Víctor
Cervera Pacheco tenía los días contados. Con Fox en plena regocijo, el PRI entonces se
preparaba para entregar el poder.
II.- Ante la grave amenaza, el PRI perdió
la dimensión del problema. Muchos fueron los intentos por levantar al priismo, que se
abrazaba a la esperanza de una unidad ausente en todo momento. Los tiempos del desacato,
por un instante levantaron el ánimo de su estructura territorial, sin embargo, todo
terminó con la elección del candidato a gobernador. El epitafio fue la elección para
seleccionarlo; reunido en pleno, el Consejo Político anticipó la derrota. No tanto por
el resultado, sino por la forma de producirlo; precedido de amenazas, presiones,
compromisos, conjuras y hasta promesas nunca cumplidas a algunos consejeros, el Consejo
avaló la derrota y, al final, el PRI tenía candidato para perder, o como dicen algunos,
para entregar el poder.
III.- Y es que, como nunca, en el PRI la
ley del talión se ejerció a plenitud. El hecho de que Cervera representara
"todo" no fue garantía de unidad, "contigo perdemos" sentenció Myrna
Hoyos al candidato, las lágrimas contenidas por el joven dirigente de la CNOP minutos
antes de la "histórica" elección del Consejo Político, revelaban el grave
peligro de ruptura interna, pues a pesar del deseo cerverista por ungir a su
"Delfín", nadie se cuadró. La lucha por sobrevivir empezaba, mientras la
confusión entre la militancia reinaba y la dividía.
IV.- Traiciones, pillaje, mentiras,
agandallamiento, alevosía, rebeliones, ultrajes, en fin, la barbarie se apoderó de una
campaña política que sirvió para hacer placenteras jugadas dirigidas y administradas
por un extraño bien posicionado: Raúl Montalvo Ferráez, quien logró
"apantallar" por un lado a incautos y honestos militantes que se subieron a una
ola que los llevó al naufragio, algo que no pudieron discernir a tiempo pero que hoy
entienden a la perfección: el poder se entregó, ni más ni menos, y eso nunca lo
olvidarán, créanme; por otro lado, Montalvo manejó en forma siniestra la campaña de un
hombre que por un momento soñó con ser gobernador, algo por lo que había luchado hasta
el cansancio a pesar de sus nulas posibilidades. Hay quienes aún se preguntan ¿por
qué?, la respuesta la da un panista de vientre: "siempre supimos que íbamos a
ganar, estaba pactado". La derrota pues, se rubricó en el seno de la misma casa de
campaña.
V.- Las designaciones aceleraron la
catástrofe, con ellas se abrieron heridas profundas que pudieron evitarse, y no es que
faltara oficio para resolver esa problemática, faltó voluntad; y lo peor es que nadie
asume su responsabilidad. Sin duda, hubo dolo. La derrota la fabricó el PRI mismo, uno
por decidir por todos, otros por vender su voluntad, otros por hacer el juego sucio, otros
por no tener el valor de defender su postura y otros por ser sumisos militantes faltos de
criterio propio. A la distancia, el priísmo yucateco sigue desilusionado, arrastra una
tristeza profunda combinada con un vigoroso resentimiento ante la soledad de su existir
político. Se perdió la credibilidad.
VI.- Hoy "renovado", el PRI
yucateco resiente la derrota, la ilegitimidad social hizo que fracase su Asamblea estatal
y peor aún, agudizó la crisis desmotivadora por la que atraviesa. La ausencia de
liderazgo origina que aparezcan "falsos líderes" que no liderean nada ni a
nadie, verbigracia Esma Bazán, Myrna Hoyos, Rafael Acosta, etc., y lo peor es que
continúa adoleciendo de la manipulación, la imposición, la consigna y la cerrazón de
una clase política que se quedó en el pasado, que vive de él y que se renueva abriendo
el baúl de los recuerdos. Sus jóvenes en su mayoría están contaminados, buscan refugio
y cobijo en el que parece "el bueno" ignorando la realidad: sin credibilidad,
nadie confía en el PRI, ni sus militantes. El destino del partido se fundamenta en la
necesidad de formar políticamente a nuevos cuadros, para lograr la legitimidad social.
VII.- La grata experiencia de un candidato
alegre y fuera de lo común, como lo fue Esma Bazán no es garantía de liderazgo en el
PRI, él no es el indicado, primero porque fue una imposición, segundo porque no tiene
formación política priista, y tercero porque hay otros que se lo merecen y tienen
experiencia política y capacidad. Él representa la antidemocracia, nunca ha sido
elegido, ha sido impuesto, luego entonces no llena el perfil, sería incongruente que
impulsara la democracia quien precisamente no la representa, ¿no cree?, se necesita
oficio y liderazgo político, y quienes deseen contender por la dirigencia deberán
sujetarse a la voluntad de la militancia expresada en una contienda abierta. Todo lo
contrario sería fatal.
VIII.- En el PRI no hay ética, si la
hubiera ya tuviéramos una explicación del ¿cómo? y el ¿por qué? fueron elegidos los
regidores de Mérida, ¿qué de brillante hicieron para merecer esa distinción? No hay
lealtad hacia el pueblo y hacia la militancia, no hay transparencia, no hay honestidad, no
hay respeto. Por ejemplo, en el caso de los diputados, ojalá y entiendan que ese no es un
escalafón para ser ungidos como diputados federales, como es el caso de uno que negocia
en lo "oscurito" con alguien de la Secretaría de Gobierno para entregar
información de una dependencia federal, ¡eso es inaudito! Después de la vorágine que
enmarcó la entrega del poder a la derecha, los efectos continúan, todo está suelto, los
padrinos han abandonado a sus ahijados, sin empleo, sin apoyo, sin motivación; en el PRI
se refleja el yoyismo de unos, los privilegiados, los que sueñan con volver a ser y los
que no desaprovechan el momento para seguir encumbrados a costa del pueblo; hay peces
chicos y grandes, el PRI es un río revuelto que se dirige a la ruptura total y que a
pesar de todo, gracias a la mentira de Fox y a la insensibilidad social del nuevo
gobierno, tiene una esperanza. El PRI necesita sangre nueva, experiencia y capacidad de
respuesta, de iniciativa y de debate, necesita generar un discurso social congruente con
sus principios para reposicionar el espíritu revolucionario y luchar porque prevalezca la
Justicia Social y la Democracia. El PRI necesita ser justo y vivir la democracia.
Puntos finos.- Fue tan agradable la
presencia de Beatriz Paredes Rangel, que los huevos se les enfriaron a muchos en el
desayuno de apoyo a Nerio Torres con Dulce María, ¡fue horrible! El desayuno, claro.
Imponente se veía Luis Evia cuestionando a Ana Rosa, ¡ése es un líder!, ¡ése sí
tiene pasta! ¡Pero de guayaba! dice Aarón. Que la Santinelli le pidió a Santa Claus su
aguinaldo, de donde salió para ser regidora; Manuel Avila, que se divida el PRI para
llevárselos al Partido Yucateco; Jesús Tut, que ahora sí se le haga ser secretario
general del PRI municipal; Toño Morales, que por nada del mundo llegue Jesús Tut;
Fernando López, que se le haga justicia; Santiago Altamirano, que no se descubra el
embrollo que originó; Víctor Caballero, que le den la estatal; Manuel Novelo, que le den
más préstamos complementarios o que regrese el "otro". (A.L.M. Mérida,
Yucatán, Méx., diciembre de 2001).
Comentarios a
alejandro_lopez_munguia@hotmail.com
* Miembro del Consejo Político del PRI en Yucatán, en febrero de 2000. |