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Mérida, Yucatán, México

Edición 646 del viernes 8 de Marzo de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

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Editorial
Entre perdedores y perdidos

Apartados de la tentación de hacer leña de árbol caído, abordar el tema del proceso interno del PRI, sus elecciones y resultados, es interesante y también sano, porque permite reflexionar de asuntos que a todos incumben, estén enterados o no.

De todo lo que se ha publicado al respecto, coincidimos en que se trata de un caso de descomposición interna extrema. Este fenómeno, de ocurrir en una organización seria de cualquier índole, es motivo de división definitiva o de desaparición. Así suelen actuar quienes tienen "vergüenza" o principios: no toleran el cinismo tan avanzado que se degrada en podredumbre y deformidad.

¿Estará consciente Beatriz Paredes de percibir cuán desfigurado le quedó el rostro luego de –finalmente y pese a todo- subirse al barco de Roberto Madrazo? ¿Qué la motivó a tal decisión? Como a estas alturas no pueden hablarnos de convicciones ni de ideales, deducimos que son las ansias de poder y de seguir en las ubres oficial y pública. Por eso el PRI de viejo nunca va a morir; porque existe esa "familia revolucionaria" cuyos integrantes saben que son los principios, el honor y el bueno nombre, pero son esclavos del dinero y la prebenda, aun a costa del hedor, la farsa, la sumisión, la corrupción, el cinismo y el desprecio público.

Mañana toca turno al PAN de renovar a su dirigencia nacional. Independientemente de quien resulte triunfador, el resultado de su proceso no será de saldo negativo ante la sociedad. Por los motivos que fuera -comenzando por su muy particular sistema de elección-, lo cierto al caso es que Acción Nacional saldrá bien librado ante la opinión pública.

Sin embargo, se escuchan voces que dan cuenta del mismo proceso de descomposición que ahora vive el PAN. Da la impresión a ciertos sectores de que incluso es más acelerado que el que afrontó el PRI. No crean, pues, los panistas que tener una elección interna aseada ante la opinión pública les lavará la cara por completo. En Yucatán fuimos testigos hace un año de elecciones internas muy alejadas de ser ejemplares.

Además de lo nocivo que les resultaría el autoengaño, no cometan el error de querer compararse hoy con el PRI, pues es algo que siempre han protestado y que además no representa ninguna medalla ser menos monstruoso que el ex partido oficial. Eso cualquiera.                                                                          

Deberán preocuparse los panistas de evitar el  ciclo idealismo-poder-cinismo-corrosión. Cuídense, que a siete meses de gobierno hay varios atragantados de poder y borrachos de soberbia; cuídense, que ustedes nos prometieron un cambio y no un "quítate tú, para que me ponga yo"; cuídense, porque la comedia del PRI ha vuelto más críticos a varios sectores; cuídense, porque de fallar como gobierno al pueblo nos sumirán en la apatía y el desinterés.

Lo que menos merece Yucatán es padecer una vida pública entre perdedores y perdidos.

 

 

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