Apartados de
la tentación de hacer leña de árbol caído, abordar el tema del proceso interno del
PRI, sus elecciones y resultados, es interesante y también sano, porque permite
reflexionar de asuntos que a todos incumben, estén enterados o no.
De todo lo que se ha publicado al respecto,
coincidimos en que se trata de un caso de descomposición interna extrema. Este fenómeno,
de ocurrir en una organización seria de cualquier índole, es motivo de división
definitiva o de desaparición. Así suelen actuar quienes tienen "vergüenza" o
principios: no toleran el cinismo tan avanzado que se degrada en podredumbre y deformidad.
¿Estará consciente Beatriz Paredes de
percibir cuán desfigurado le quedó el rostro luego de finalmente y pese a todo-
subirse al barco de Roberto Madrazo? ¿Qué la motivó a tal decisión? Como a estas
alturas no pueden hablarnos de convicciones ni de ideales, deducimos que son las ansias de
poder y de seguir en las ubres oficial y pública. Por eso el PRI de viejo nunca va a
morir; porque existe esa "familia revolucionaria" cuyos integrantes saben que
son los principios, el honor y el bueno nombre, pero son esclavos del dinero y la
prebenda, aun a costa del hedor, la farsa, la sumisión, la corrupción, el cinismo y el
desprecio público.
Mañana toca turno al PAN de renovar a su
dirigencia nacional. Independientemente de quien resulte triunfador, el resultado de su
proceso no será de saldo negativo ante la sociedad. Por los motivos que fuera -comenzando
por su muy particular sistema de elección-, lo cierto al caso es que Acción Nacional
saldrá bien librado ante la opinión pública.
Sin embargo, se escuchan voces que dan
cuenta del mismo proceso de descomposición que ahora vive el PAN. Da la impresión a
ciertos sectores de que incluso es más acelerado que el que afrontó el PRI. No crean,
pues, los panistas que tener una elección interna aseada ante la opinión pública les
lavará la cara por completo. En Yucatán fuimos testigos hace un año de elecciones
internas muy alejadas de ser ejemplares.
Además de lo nocivo que les resultaría el
autoengaño, no cometan el error de querer compararse hoy con el PRI, pues es algo que
siempre han protestado y que además no representa ninguna medalla ser menos monstruoso
que el ex partido oficial. Eso cualquiera.
Deberán preocuparse los panistas de evitar
el ciclo idealismo-poder-cinismo-corrosión. Cuídense, que a siete meses de
gobierno hay varios atragantados de poder y borrachos de soberbia; cuídense, que ustedes
nos prometieron un cambio y no un "quítate tú, para que me ponga yo";
cuídense, porque la comedia del PRI ha vuelto más críticos a varios sectores;
cuídense, porque de fallar como gobierno al pueblo nos sumirán en la apatía y el
desinterés.
Lo que menos merece Yucatán es padecer una
vida pública entre perdedores y perdidos. |