De los
renglones torcidos de Dios.
Renglón torcido de Dios es la
denominación que se le da a toda persona que por su apariencia física parece no estar
hecho a imagen y semejanza del creador.
Recuerde que esta es una columna, en la que
fieles a la recomendación del Señor, seguramente inspiradora de famoso principio
juarista en desuso, diferenciamos perfectamente lo divino de la mundana política: "A
Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".
Por lo anterior, consideramos oportuno
señalar, con índice de fuego, como renglones torcidos de Dios a aquellas personas que
indebidamente utilizan su "influencia" para tratar de ser factores de decisiones
que no les corresponden y de las que deberían permanecer al margen.
Desde luego que nos estamos refiriendo a
aquellos que, sin ser dioses o césares, abiertamente pretenden influir o dar a entender
que influyen en la decisión de quiénes serán los candidatos por los partidos a los
próximos cargos de elección popular. En esto, lo grave sería que influyeran, algo que
el pueblo no debe permitir y la mejor forma de no hacerlo es no votando por el producto de
los renglones torcidos.
Lo peor de esto, es que los que nos
presentan como precandidatos, sumisamente (salvo honrosas excepciones) están resignados a
tener la vergüenza de ser exhibidos como sometidos a pasar por el visto bueno y la
bendición de los renglones torcidos de Dios, o al menos así lo demuestran, al parecer,
retratados con los hombros bajo los brazos de los renglones torcidos y con una mueca de
conformismo en los labios ante la mirada burlona y la sonrisa triunfal del renglón. Esta
forma de comportamiento nos recuerda a los mandriles cuando demuestran su sometimiento al
líder de la manada mostrándole sus traseros.
Aterrizando, debe quedarnos claro que la
decisión al respecto debe corresponderle a los militantes de cada partido y no a los que
de una forma u otra, en este momento, están al frente del poder, quienes seguramente no
desaprovecharán la oportunidad de influir en la decisión.
Todo parece indicar que en lo que respecta
al P.A.N., la decisión se tomará en el ámbito nacional por el C.E.N. de ese partido y
que los que de alguna manera tratarán de imponer su influencia serán el panismo
yucateco, la familia Mouriño, el grupo de Baqueiro Cáceres, detrás del cual se dice que
está un familiar cercano del gobernante en turno y la sección panista de PEMEX. En lo
que respecta al P.R.D., la decisión, en igual forma, estará a cargo del C.E.N. de ese
partido, debido al enfrentamiento y la división real existente en el Estado, sin embargo,
el que tratará de imponer su influencia será Abraham Bagdadi, quien no puede darse el
lujo de volverse a equivocar o perderá su modus vivendi. En lo que respecta a
Convergencia, aplicando el principio de que el que calla otorga, todo parece indicar que
la decisión ya está tomada desde hace algún tiempo, pues su candidata hasta en campaña
está.
Hay por allá, otros "partidos"
que han encontrado, en políticos frustrados, quienes acepten ser mencionados como sus
candidatos y ante la inminente prohibición de participar en coaliciones que les
favorezcan para llenar el requisito del dos por ciento mínimo, tendrán que rifárselas
con quienes a base de su poder económico puedan darles la supervivencia.
Siendo Campeche, hasta hoy, un Estado
priísta (si bien en alto riesgo de dejar de serlo por vislumbrarse serias divisiones
internas) nos ocuparemos del P.R.I. señalando que en este descabezado partido la
decisión saldrá del vencedor de la lucha entre el C.E.N. y el Gobernador en turno y si
acaso se escuchará la opinión de los ex gobernadores y de los priístas con grupos de
poder a su alrededor, esto último en un intento de evitar la pulverización del partido.
Hasta aquí, para la democracia a la
mexicana que se practica, todo, al menos en apariencia está bien. Pero (el famoso pero de
siempre), no podrían faltar quienes debiendo permanecer al margen de estas decisiones,
que repetimos debían de corresponderle al pueblo, abusando de la influencia de sus
medios, pretenden -a toda costa-, ser quienes aparezcan como factores determinantes de la
decisión para así poder seguir exigiendo sus cuotas de poder.
Estos renglones torcidos de Dios, que
tratarán de impedir la marcha de la democracia en Campeche, tienen nombres y apellidos y
son de todos conocidos, de ser necesario los mencionaremos, en tanto, vaya este llamado a
que pueblo y precandidatos se den a respetar. (L.E.G. Campeche, Camp., Méx., marzo de
2002). |