OBITUARIO.
El gran José Alfredo cantaba aquello de Diciembre me gustó paque te vayas,
que sea tu cruel adiós mi Navidad..., pero no ha sido diciembre el mes más cruel
en eso de despedidas definitivas, ya que es abril el que se ha especializado en despedidas
de personajes famosos; y aquí, (y en todo México) se recuerda a aquel 15 de abril, pero
del año 1957 cuando -en terrenos del Sur de la Ciudad- se desplomó un carguero de la
TAMSA, muriendo todos sus ocupantes, entre
ellos, el personaje más popular que ha tenido el cine en México, Pedro Infante Cruz.
PERO, es sin duda una leyenda y como tal muchas cosas se han dicho y se han escrito de
él, cosas buenas y de las otras incluso -en su momento- se dijo que era contrabandista y
que el avión en el que se estrelló y murió, tenía sobrepeso por el contrabando que
llevaba, pero son más las cosas buenas que se dicen de él, por ejemplo: mi suegro que
dice haber trabajado en TAMSA -en esa época- y de haberlo tratado; dice que le decían
tío a Pedro Infante; dice que era buena onda, que siempre estaba de buen
humor y que no le negaba el saludo a nadie. También se le recuerda por sus muchas
películas y por la diversidad de sus canciones, pues lo mismo narraba por medio de ellas
el matrimonio de un piojo y una pulga, cosa por demás improbable, pues uno camina y la
otra salta y así ¿cómo se iban a poner de acuerdo?, que nos relataba las tremolinas que
armaba su Nana Pancha cuando andaba en las cantinas, o el triste cortón que le dieron a
la Ufemia, por no contestarle sus cartas a su galán.
PERO en el campo que más destacó fue en el sentimental, ya que fueron muchos los
matrimonios que se le conocieron, además de todo lo demás. Aquí, hay un aspecto
curioso, de Pedro se dice que tuvo varios matrimonios, pero no se le conocen líos de
juzgados para terminar estos, o sea, que deja la impresión que se cansaba y se volvía a
casar y todos sus matrimonios siguieron vigentes.
PERO también dicen que le ponía con todo lo que se le paraba enfrente, así fuera una
escoba si ésta tenía enaguas, pues eso era suficiente.
A este respecto, hay un señor que se llama o dice llamarse Jorge Rodríguez, que
escribió un librillo denominado ¡Cámara... Acción!, donde narra las anécdotas
desconocidas de la Época de Oro del Cine Mexicano y se arranca con una con la
denominación del: MIL AMORES Y CLARO allí se habla de Pedro; dice el tal Rodríguez que
corría el año de 1948 y se rodaba la primera versión de Angelitos Negros y
un día, en pleno rodaje, se desapareció y como pasaba el tiempo y no aparecía, el
director fue a buscarlo al camerino portátil que Infante usaba y al entrar, lo encontró
en plena acción con la anciana que servía el café entre el personal. Al cuestionarle el
director por su acción sólo pudo decir: pobrecita, me lo pidió con tanta
insistencia, cómo iba a negarme. Por esto y mucho más, son numerosísimos los
hijos que se le atribuyeron en vida y que se le siguieron atribuyendo después, lo cual
quiere decir que aunque se le han atribuido muchos milagros, nunca será canonizado.
MUERTOS Y MUERTAS. Y ahora, en este abril que todavía vivimos, se murió doña
Silvia Derbez, y su muerte, no levantó mucho polvo, pero casi enseguida, se murió María
Félix, y entonces sí, se alborotó todo el
mundo y se abrieron las puertas del palacio de las Bellas Artes para instalar la Iglesia
Caliente...
La Doña, sin duda fue muy famosa, pues le tocó compartir escenarios y otros lugares con
gente conocida, como don Jorge Negrete y el Músico Poeta, el Flaco Agustín
Lara.
La Doña tuvo todo lo que humanamente se puede tener: fama, fortuna y poder; aún así, se
murió todita.
Ya se murió la Derbez
Dama como una begoña
Y uno se muere una vez
Lo mismo un pek que la Doña.
Y SIGUIENDO CON las remembranzas, tenemos que recordar a don Pan, ticher famoso de
Valladolid, pues aunque él no murió en abril, sus cuates -los priyistas del Congreso-
aprovecharon que cumplió 3 meses que lo ajusticiaron para hacer bulla que porque no se
aclara nada y claro que es algo difícil de aclarar, porque además de que pasó en
despoblado, como fueron 3 los muertos, no se sabe contra quién fueron enviados los
matarifes, además de que su familia no ayuda pues no dice con quién se funtaba y hacía
negocios don Pan, pero los del Congreso para pedir la
renuncia de Miguel A., para que progresen las averiguaciones, enviaron a la
tribuna al diputado malapaga.
Ayer se movió el Congreso
Por aquello de don Pan
Y subió un pelafustán
A pedir que haya Progreso
MUCHOS muertos han habido y quién sabe cuántos más arriba, pero hay uno que en verdad
nos duele; ya que este mes de abril, también se llevó a don Luis Alfonso Payán Flores y
familiares aparte, la de don Alfonso es una muerte que nos duele, por su propia
personalidad de hombre bueno; de él podemos afirmar sin ningún temor, que fue un
caballero por dentro y por fuera. (J.S.C. Mérida, Yucatán, Méx., abril de 2002). |