home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias

base_port.gif (13487 bytes)

Mérida, Yucatán, México

Edición 652 del viernes 19 de Abril de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

en-esta.gif (603 bytes)

COLUMNAS

¡Editorial
¡Contacto
Tunkul Político
La Caminera
Cosas de la ciudad
Desde mi hamaca
Crónicas de mi ciudad

INFORMACION

Cascada de desaciertos en el congreso

¿Las ratas al bote?
Mezquindades en el Senado
Pedro Infante, aún el número uno
El gran Bob Feller
Basificarán a nuevos profesores

OPINION

Franklin Alonzo C.
A corregir el rumbo de Yucatán
Rafael Acosta
Penitencia de cuatro presos
Alberto Rodríguez
Cápsulas para alimentar la memoria
Carlos Castillo López
La corte Penal Internacional
Freddy A. Heredia Durán
Acechando por las rendijas
Alejandro López Munguía
Mi punto de vista
Luis Espadas Gómez
Campeche Rumbo 2003

Jorge I. Gamboa B.
Visión

Fernando Lizama Vado
Cinco minutos de Umán
Jorge Contreras
Legendaria ciudad maya del tigre negro

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez
Mun. Tekax
shadow2.gif (162 bytes)
El gran Bob Feller
Segunda parte

Por Carlos A. Sarabia Barrera

franklin.jpg (16779 bytes)

La gran época: 1938 a 1947

Los años que siguieron, de 1938 a 1947, fueron los mejores de Séller. Durante ese período, promedió 23 victorias por temporada, así como 270 ponches. Su lanzamiento rápido estaba bien vivo y comenzaba a sorprender a todos con su curva; en buenos días era invencible y en malos días, también era difícil. No había duda: ¡el pitcher número uno!

La Segunda Guerra Mundial limitó su gran época a solamente 6 temporadas completas. Feller entró a la marina unos días después del ataque japonés a Pear Harbor y no regresó al Indios hasta una semana después del día de la victoria. Es apasionante imaginar qué hubiera podido hacer Séller, de haber estado esos cuatro años en el béisbol.

Mínimo, por una cosa habría pasado: de las 300 victorias, muy posiblemente a 350. Hasta pudo haber mejorado los 3,508 ponches del gran Walter Johnson en su carrera.

Regresó al béisbol, en 1948, mejor que nunca. Ganó 26 juegos para un Indios de Cleveland bastante mediocre y su promedio en carreras limpias fue un fantástico 2.18.

Lanzó 36 juegos completos y estableció la gran marca de 348 ponches.

No jit, no run ante los Yanquis.

Su gran hazaña, una tarde de abril, el día 30 para más exactitud, en el estadio de los Yanquis cuando dejó sin jit ni carrera a los potentes y famosos bombardeos del Bronx; ese Tim de los Yanquis, tenía a tipos tan formidables como Joe Di Maggio, King Kong Keller, Tommy Henrich, Joe Gordon, Phil Rizzuto y Bill Dickey. Pero Feller no aceptó un solo jit para triunfar por 1-0 cuando su cátcher Frank Hayes bateó jonrón, en la parte alta de la novena entrada.

Ese fue el segundo de los tres juegos sin jit que lanzó.

Para cuando terminó la temporada de 1946, Feller debutó como promotor armando una gran gira en que incluyó a otros famosos peloteros de las Ligas Mayores, como Stan Musial, S. Chandler, Bob Lenon, Mickey Vernon, así como el famoso pítcher de la Liga, De Color Satchel Paige. Feller ganó 50,000 dólares por esa exhibición, pero fue entonces que las Ligas Mayores ofendidas posiblemente al pensar que el capitalismo en el deporte solo debía ser realizado por ellos, reglamentaron esas experiencias de fin de temporada.

El hombre serio y responsable

Feller comenzó en gran forma la temporada de 1947, pero entonces sufría una lesión, otro punto decisivo en su carrera.

Un juego nocturno, en Filadelfia, es recordado por él. Había ponchado a 9 de los primeros 10 bateadores a los que se enfrentó.

Sentía la pelota como una canica, dice hoy Séller. Así de bien me sentía, pero al ponchar al décimo bateador Barney McCoskey resbalé en el montículo, me lastimé la rodilla y también el hombro derecho, donde se originó un depósito de calcio. Estuve fuera de circulación por unas semanas, pero la verdad es que desde aquella noche nunca más llegué a tener un lanzamiento tan rápido ni tan buena curva.

Debido a ello tuvo que adaptarse a un nuevo sistema. Antes solamente se había preocupado en tirar a home con la mayor velocidad que pudiera. Ahora comenzó a tirar a las esquinas, a pitchear en los puntos débiles de los bateadores.

También estaba madurando en otros aspectos como en su carácter. Al principio tuvo problemas por sus bromas de niño, como regalar cigarros que explotaban o un libro que al abrirlo daba corriente eléctrica, Feller al mismo tiempo que descubrió el slider por esos años, encontró también su nueva personalidad; fue un gran compañero y supo emplear el dinero y desde esos años comenzó a comprar aviones que él mismo piloteaba.

Dos incidentes cambiaron el carácter de Feller. Primero, la muerte de su padre, su gran amigo en el año de 1943. Luego, su boda con Virginia Whinter y los hijos del matrimonio; Feller comenzó a ser un calmado, todo responsabilidad.

La Serie Mundial de 1948

Feller mantuvo su condición física de manera perfecta, siempre con un cuerpo excelente para el deporte, que lo mejoró a través de los años, practicando la calistenia y los ejercicios, que se hicieron famosos con Charles Atlas.

El nuevo Bob Feller ganó 20 juegos en 1947 y en 1948, cuando el Indios ganó el campeonato, contribuyo con 19 triunfos, ganó 7 de sus últimos 8 partidos, precisamente en la recta final.

Fue elegido para lanzar el primer juego de la Serie Mundial contra los Bravos de Boston. Al entrar al cierre del octavo fue un duelo de ceros contra Sonny Sain. Hasta ese momento Feller solo había aceptado un jit.

Bill Sacked comenzó bateando por Bravos, el cierre del octavo, y recibió base; Phil Masi corrió por él y avanzó a segunda en sacrificio. Hubo base intencional a Stanky, para trabajar al pítcher Sain.

Durante todo ese año El shorstop y mánager Lou Boudreau, había perfeccionado con Feller y los demás pítchers del tim, la jugada de sorprender a corredores fuera de segunda. La pusieron en juego y Boudreau sacó aut a Masi, por un buen trecho. Sin embargo, el umpire Bill Stewart declaró quieto.

Sain elevó para el segundo aut, pero Tommy Holmes conectó un sencillo que empujó la única carrera del juego.

Feller perdió el juego 1 x 0 y el único consuelo fue saber al día siguiente por las fotos que Masi había sido fuera en la segunda. Feller lanzó también el quinto juego de esa Serie Mundial, pero los Bravos le ganaron 11-8, con Bob Elliot conectando 2 jonrones.

En el Salón de la Fama

En 1949 bajó su récord a 15-14 y en 1950 a 16 victorias x 11 descalabros; pareciera que sus buenos años quedaban atrás, pero agarró su segundo aire y sorprendió a los críticos y en 1951 se agenció la cantidad de 22 victorias y como si fuera poco, el 1º de julio -de ese mismo año- lanzó su tercer juego (sin jit ni carrera).

Sus 5 años siguientes de 1952 a 1956, fueron para Feller el viaje para la falda de la colina. En ese período, solamente se apuntó 41 victorias. En 1954, tuvo breves momentos de gloria al trabajar al lado de Bob Lenon (q.e.p.d.), Early Wyn (q.e.p.d.) y Mike García (q.e.p.d.) y ayudar a los Indios a conquistar el campeonato.

Tuvo un récord de 13-3 (demasiado bueno), pero nunca vio acción en la Serie Mundial.

Durante los últimos años de Feller en el béisbol, fue el representante de todos los peloteros y luchó intensamente para lograr el sistema de pensiones para todos los jugadores en la vejez. En 1956 llegó el momento de decir adiós; había perdido 4 juegos cuando comprendió que debía decir adiós, todo se terminó, pero allá queda su trayectoria dentro del “Rey de los Deportes”.

Para 1962, Bob Feller y Jackie Robinson (q.e.p.d.), dos grandes peloteros en su época fueron elegidos para ser miembros del Salón de la Fama.

Y el día en que Feller hizo su entrada al gran templo de los inmortales, lucía como en sus mejores años, con el pelo lacio bien peinado hacia atrás, con su cuerpo conservando arrogancia y distinción. Agradeció a todos esa distinción.

Cómo agradecieron los fanáticos, a Bob Séller, los momentos inolvidables que les dio. Indudablemente fue el pítcher más veloz que jamás haya existido, incluyendo a Walter Johnson y el gran Sandy Koufax. (J.A.G.M., Mérida, Yucatán, Méx., abril de 2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

down.gif (2793 bytes)

Copyright © 2001, La Revista Peninsular, S.A. de C.V., Calle 35 #489 x 52 y 54,
Centro, Mérida, Yucatán, México. Derechos Reservados.
revista@sureste.com

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias