La
reforma de nombre extraño, sus pretensiones y su desmedida ambición, cinismo,
desfachatez, desvergüenza, abuso de confianza y rediez y como además se diga en
Noruego.
Ya
lo habíamos señalado, no les basta con haber venido a vivir bien a Campeche, tampoco les
basta con haberse enriquecido de forma muy cuestionada, mucho menos se conforman con
desempeñar cargos de elección popular que realmente no les corresponden y que el pueblo
no les concedió, sino que ahora quieren gobernarnos. Hasta hoy la han visto fácil, nos
consideran tontos y no tienen empacho en decirlo con su propuesta de buena fe.
Que poca manera de decir las cosas.
Están
conscientes, tienen que estarlo aunque su subconsciente trate inútilmente de
ocultárselos y ellos a su vez intenten engañarnos, de que abusaron de su poder
económico, contaron con la complicidad de algunos malos campechanos, se aprovecharon de las lagunas que tiene la ley electoral y de la
apatía de las fuerzas políticas locales que bien pudieron objetarlos, para
llegar a ocupar cargos de representación popular que no les corresponden y que no merecen
y por si esto fuera poco en los que nada han hecho por Campeche, que no sea continuar
enriqueciéndose y utilizarlos para afianzar sus negocios y obtener generoso salario,
poder, satisfacer egos, obtener dádivas y privilegios y ocultar alguno que otro pecadillo
de muchos ceros, en los que mucho ha tenido que ver la corrupción imperante en Pemex.
Nos
causa pena descubrir que personas a quienes conocemos y considerábamos buenos políticos
aparentemente preocupados por su Estado, que
manifestaban sus inquietudes y propósitos en la entonces oposición blanquiazul, hoy se
descaren y muestren su mezquindad, verdaderos propósitos y su fe en un solo dios: El
dinero. Nos avergonzamos de haber creído en ellos, modernos Judas que por 30 monedas
ofrecen en venta a Campeche y que terminarán ahorcándose, claro está, políticamente.
El
pueblo está a la expectativa; nada más que asomen la cabeza y se destapen para
candidatos a presidentes municipales de Campeche y Carmen, les dará una buena lección a
esos extranjeros riquillos, a quienes les aconsejamos sembrar sus árboles de
rápido crecimiento para que tengan en donde llorar su noche triste.
La
lección de humildad, también será una lección de fidelidad que no olvidarán los ahora
descarados como malos campechanos a quienes el pueblo de igual forma les repudiará
negándoles el voto y reprochándoles él haber querido vender nuestro pueblo al capital
extranjero y él haberles concedido importantes espacios federales por vía, desde luego,
plurinominal, que les debían corresponder a auténticos campechanos.
Qué
saben de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, de nuestra historia, de las
necesidades, inquietudes y forma de vida del pueblo campechano. Nada.
Qué
han hecho con su cargo, por defender a Campeche, qué propuestas, qué beneficios. Qué
saben de legislar, qué saben de gobernar. Nada.
¿Qué
méritos tienen?, ¿qué capacidad?, ¿qué conocimientos?, ¿qué representatividad del
pueblo campechano?, ¿qué sano interés por Campeche y los campechanos los mueve?
NINGUNO.
Sólo
buscan satisfacer ambiciones desmedidas de riqueza y de poder, pues ya no les basta con
solo ser desmedidamente ricos, ahora quieren ser desmedidamente poderosos y como les fue
muy fácil hacerse desmedidamente ricos en Campeche, sin que nadie cuestione el origen de
tal desmedida riqueza. El siguiente paso, que les parece fácil, es aprovechar sus
riquezas para obtener el poder. Este es el verdadero fin de la Reforma Nordhaussen, cuyo
único objetivo es exigir que los no campechanos puedan gobernar a los sí campechanos.
Esta
reforma tiene dedicatoria, a presente, en la figura del usurpador senador
Nordhaussen y, a futuro, en la figura del usurpador diputado de nacionalidad española
Mouriño. Vergüenza debería de darle a Baqueiro Cáceres, Yolanda Valladares y a otros
campechanos apoyar y andar promoviendo esta vergonzosa propuesta.
Ojalá
y a estos que apoyan y promueven esta desafortunada y etiquetada propuesta, les quede un
poco de sensatez, de sentido común, vergüenza y dejen a un lado sus intereses
personales, se preocupen por su Estado y sus conciudadanos y renuncien a este grave
desacierto en su carrera política; están a tiempo, es de humanos equivocarse y de gente
de bien reconocer sus errores.
Entiéndanlo,
ustedes solos se engañan y a nadie más engañan cuando aducen que lo hacen pensando en
un 30% de no nacidos en Campeche que viven en el Estado; es una argucia burda, tonta y
ridícula, que los exhibe como burdos, tontos y ridículos y muestra su forma de pensar,
actuar y el equivocado concepto que tienen de los campechanos a causa de que algunos, muy
pocos -por cierto- que los siguen y apoyan, son así. De ese porcentaje que señalan sin
bases fundadas, sólo dos andan desesperados por beneficiarse con la reforma
constitucional: Mouriño y Nordhau.
El
que no conoce la historia, señores usurpadores, comete los mismos errores. Varios siglos
después Campeche será para ustedes y malinchistas que los acompañan: SU BAHÍA DE LA
MALA PELEA.
Si
algún poderoso y maquiavélico sujeto tiene metidas las manos en este vergonzante asunto,
recuerde que no hay nada, por oculto que esté, que no se llegue a saber. El tiempo y el
Congreso nos lo dirán.
Por
ahora, solo nos resta convocar a todos los habitantes de este malentendido pueblo a
defender nuestro Estado y a nunca más permitir que nuestros representantes y
gobernantes sean personas ajenas a nosotros. Mucho nos ha costado estos errores y ahora
amenazan con costarnos mucho más.
Usted,
amable lector, ¿no hubiera sido un mejor representante popular para la causa de los
habitantes de nuestro Estado?, ¿acaso no es más merecedor del jugoso salario de un
representante popular plurinominal?. Entonces porqué permitir que sigan lucrando y
ambicionando lo que por justicia a usted le corresponde. Usted tiene la palabra, sólo su
apatía permitirá que personas que no tienen merecimientos ni derecho ocupen o continúen
ocupando espacios que a usted le corresponden. Conste. (L.E.G., Campeche, Camp., Méx.,
abril de 2002). |