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Mérida, Yucatán, México

Edición 652 del viernes 19 de Abril de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

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Cinco minutos de Umán
Jorge Contreras
Legendaria ciudad maya del tigre negro

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez
Mun. Tekax
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Por Luis Espadas Gómez

La reforma de nombre extraño, sus pretensiones y su desmedida ambición, cinismo, desfachatez, desvergüenza, abuso de confianza y rediez y como además se diga en “Noruego”.

Ya lo habíamos señalado, no les basta con haber venido a vivir bien a Campeche, tampoco les basta con haberse enriquecido de forma muy cuestionada, mucho menos se conforman con desempeñar cargos de elección popular que realmente no les corresponden y que el pueblo no les concedió, sino que ahora quieren gobernarnos. Hasta hoy la han visto fácil, nos consideran tontos y no tienen empacho en decirlo con su “propuesta de buena fe”. Que poca manera de decir las cosas.

Están conscientes, tienen que estarlo aunque su subconsciente trate inútilmente de ocultárselos y ellos a su vez intenten engañarnos, de que abusaron de su poder económico, contaron con la complicidad de algunos malos campechanos, se aprovecharon  de las lagunas que tiene la ley electoral y de la apatía de las “fuerzas políticas” locales que bien pudieron objetarlos, para llegar a ocupar cargos de representación popular que no les corresponden y que no merecen y por si esto fuera poco en los que nada han hecho por Campeche, que no sea continuar enriqueciéndose y utilizarlos para afianzar sus negocios y obtener generoso salario, poder, satisfacer egos, obtener dádivas y privilegios y ocultar alguno que otro pecadillo de muchos ceros, en los que mucho ha tenido que ver la corrupción imperante en Pemex.

Nos causa pena descubrir que personas a quienes conocemos y considerábamos buenos políticos aparentemente preocupados por su Estado,  que manifestaban sus inquietudes y propósitos en la entonces oposición blanquiazul, hoy se descaren y muestren su mezquindad, verdaderos propósitos y su fe en un solo dios: El dinero. Nos avergonzamos de haber creído en ellos, modernos Judas que por 30 monedas ofrecen en venta a Campeche y que terminarán ahorcándose, claro está, políticamente.

El pueblo está a la expectativa; nada más que asomen la cabeza y se destapen para candidatos a presidentes municipales de Campeche y Carmen, les dará una buena lección a esos “extranjeros riquillos”, a quienes les aconsejamos sembrar sus árboles de rápido crecimiento para que tengan en donde llorar su “noche triste”.

La lección de humildad, también será una lección de fidelidad que no olvidarán los ahora descarados como malos campechanos a quienes el pueblo de igual forma les repudiará negándoles el voto y reprochándoles él haber querido vender nuestro pueblo al capital extranjero y él haberles concedido importantes espacios federales por vía, desde luego, plurinominal, que les debían corresponder a auténticos campechanos.

Qué saben de nuestra idiosincrasia, de nuestra cultura, de nuestra historia, de las necesidades, inquietudes y forma de vida del pueblo campechano. Nada.

Qué han hecho con su cargo, por defender a Campeche, qué propuestas, qué beneficios. Qué saben de legislar, qué saben de gobernar. Nada. 

¿Qué méritos tienen?, ¿qué capacidad?, ¿qué conocimientos?, ¿qué representatividad del pueblo campechano?, ¿qué sano interés por Campeche y los campechanos los mueve? NINGUNO.

Sólo buscan satisfacer ambiciones desmedidas de riqueza y de poder, pues ya no les basta con solo ser desmedidamente ricos, ahora quieren ser desmedidamente poderosos y como les fue muy fácil hacerse desmedidamente ricos en Campeche, sin que nadie cuestione el origen de tal desmedida riqueza. El siguiente paso, que les parece fácil, es aprovechar sus riquezas para obtener el poder. Este es el verdadero fin de la Reforma Nordhaussen, cuyo único objetivo es exigir que los no campechanos puedan gobernar a los sí campechanos.

Esta “reforma” tiene dedicatoria, a presente, en la figura del usurpador senador Nordhaussen y, a futuro, en la figura del usurpador diputado de nacionalidad española Mouriño. Vergüenza debería de darle a Baqueiro Cáceres, Yolanda Valladares y a otros campechanos apoyar y andar promoviendo esta vergonzosa propuesta.

Ojalá y a estos que apoyan y promueven esta desafortunada y etiquetada propuesta, les quede un poco de sensatez, de sentido común, vergüenza y dejen a un lado sus intereses personales, se preocupen por su Estado y sus conciudadanos y renuncien a este grave desacierto en su carrera política; están a tiempo, es de humanos equivocarse y de gente de bien reconocer sus errores.

Entiéndanlo, ustedes solos se engañan y a nadie más engañan cuando aducen que lo hacen pensando en un 30% de no nacidos en Campeche que viven en el Estado; es una argucia burda, tonta y ridícula, que los exhibe como burdos, tontos y ridículos y muestra su forma de pensar, actuar y el equivocado concepto que tienen de los campechanos a causa de que algunos, muy pocos -por cierto- que los siguen y apoyan, son así. De ese porcentaje que señalan sin bases fundadas, sólo dos andan desesperados por beneficiarse con la reforma constitucional: Mouriño y Nordhau.

El que no conoce la historia, señores usurpadores, comete los mismos errores. Varios siglos después Campeche será para ustedes y malinchistas que los acompañan: SU BAHÍA DE LA MALA PELEA.

Si algún poderoso y maquiavélico sujeto tiene metidas las manos en este vergonzante asunto, recuerde que no hay nada, por oculto que esté, que no se llegue a saber. El tiempo y el Congreso nos lo dirán.

 Por ahora, solo nos resta convocar a todos los habitantes de este malentendido pueblo a defender nuestro Estado y a nunca más permitir que “nuestros representantes” y gobernantes sean personas ajenas a nosotros. Mucho nos ha costado estos errores y ahora amenazan con costarnos mucho más.

Usted, amable lector, ¿no hubiera sido un mejor representante popular para la causa de los habitantes de nuestro Estado?, ¿acaso no es más merecedor del jugoso salario de un representante popular plurinominal?. Entonces porqué permitir que sigan lucrando y ambicionando lo que por justicia a usted le corresponde. Usted tiene la palabra, sólo su apatía permitirá que personas que no tienen merecimientos ni derecho ocupen o continúen ocupando espacios que a usted le corresponden. Conste. (L.E.G., Campeche, Camp., Méx., abril de 2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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