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Mérida, Yucatán, México

Edición 653 del viernes 26 de Abril de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

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Fidel Castro, malagradecido

Protestemos no viajando a Cuba

Por Félix A. Rubio Villanueva

Cuando recién Fidel Castro habló en Monterrey de que se ausentaría de inmediato por razones que no manifestaría, sabía que tenía un as bajo la manga, con el único motivo de tratar de chantajear al presidente Fox a la hora de votar en Ginebra, para que una delegación de la ONU vaya a Cuba a ver que se respeten LOS DERECHOS HUMANOS en la Isla.

Tanto el presidente Vicente Fox como el canciller Jorge Castañeda, demócratas los dos, sabían que el voto de México tenía que ser a favor de que México se erija en Ginebra tal cual: demócrata y exigente de que se respeten los derechos humanos de toda la humanidad y en especial la del pobre pueblo cubano, porque más del 50% de los mexicanos le dimos nuestro voto en julio del 2000.

Tengo muchos amigos cubanos, he participado para ayudar a docenas de ellos de manera indirecta, tanto para enviar alimentos, medicinas, ropa y otros enseres indispensables y difícil de conseguir para ellos, como para recibir mensajes y haré todo lo que esté de mi parte para continuar ayudándolos.

Hace poco más de 10 años, recibí una invitación -como director de la revista Mayaways, publicación que promovía La Ruta Maya y el Caribe Mexicano- de parte del Consulado Cubano en Mérida, para asistir a un evento turístico tipo nuestro Tianguis de Acapulco. No asistí porque a pesar de tener amigos y conocidos en La Habana, me resistía a ir a un país que no respeta el mínimo de las garantías individuales, que tenía a un dictador, que se jactaba de que su pueblo estaba en buenas condiciones. Y todos los cubanos, con los que había platicado, me decían que Cuba era un infierno, que ojalá pronto Fidel Castro pasara a mejor vida y que se instalara un régimen de derecho, democrático con las más amplias garantías para su superación económica, social y cultural, libre; sí, libre para que podamos platicar con cualquiera de nuestros vecinos -a cualquier hora- y donde fuera, sin la presión y el miedo de no saber que probablemente con quien estás platicando sea un informador del régimen esclavista y aterrador de Fidel Castro.

Nunca sabrás si tu consorte, tu hermano(a), vecino(a), compañero(a) de trabajo, amigo(a), colega profesionista o deportista, por nombrar sólo unos cuantos, es un agente del gobierno cubano, listo para denunciarte si tú mencionaras alguna palabra o mantuvieras una conversación, que los susodichos interpretaran que eres un "antisocial", y por consiguiente, enemigo del régimen castrista, que durante los últimos 42 años, ha dañado la salud social del pueblo cubano bullanguero y alegre, único en el Caribe y la América Latina, con quién Yucatán tiene gran afinidad y herencia cultural.

Cuando Fidel Castro anuncia, en Monterrey, que se va por las presiones que había recibido, nunca nos imaginamos los mexicanos que todo se desarrolló de una plática privada y personal entre los dos mandatarios y en la que nuestro presidente, Vicente Fox, con toda decencia le dice a Fidel, las condiciones que prevalecerán en su visita a México.

Casi me atrevo a asegurar que en el viaje del presidente Fox a Cuba, semanas antes, el tema del viaje de Fidel fue tratado en privado, y que la llamada fue solamente para asegurarse de que Fidel respetaría las condiciones pactadas y "no se saldría del huacal". Nuestro presidente se equivocó, al tratar con dictadores ladinos que no respetan a su pueblo en ningún sentido y en ningún derecho, por lo tanto, tenía todas las posibilidades de que no respetaría su palabra -como sucedió- y mucho menos ningún acuerdo verbal o escrito. Fidel demostró una vez más su falta de ética e integridad moral, si es que tuviese alguna.

En las entrevistas que le hicieron a Jorge Castañeda por los más diversos medios para saber sobre qué acuerdos hubieron para que viniera Castro, de manera categórica dice que ninguno. De hecho cuando el canciller Castañeda, dice -el día 21 de marzo- que se le acabaron los sinónimos para decir que nadie había en los EE. UU presionado al gobierno mexicano o insinuado que Fidel Castro, no viniera a México, estaba en lo cierto, seguramente ni el propio Castañeda estaba enterado de la conversación que Fidel tuvo con el presidente Fox.

En todos los países del mundo, cuando surge una polémica que puede afectar las relaciones diplomáticas entre dos naciones, todo el pueblo cierra filas en torno a su presidente, indistintamente del aspecto ideológico.

Todo buen mexicano debe de considerar la postura que Fidel y sus funcionarios han establecido que es la de burlarse de nuestro presidente. En lo personal convoco a todo el pueblo de México, sobre todo si votó por Vicente Fox Quesada, para protestar de una manera simple y sencilla: no viajar a Cuba, y eso no es hacerle daño al pueblo cubano. El turismo mexicano que va a Cuba es la segunda corriente de visitantes que derraman millones de pesos anualmente. Ojalá tengamos los tamaños para protestar contra las agresiones de dictadores que quieren inmiscuirse en nuestra política interna. Demasiado tolerantes fuimos, durante muchos años, donde la simulación de nuestros ex presidentes y la presión interna de Gobernación prevaleció por sobre nuestros principios y valores de libertad, justicia y democracia.

Esperamos, que en México, los legisladores, que insisten en ofender a nuestro presidente, sean recordados -como se merecen- por los ciudadanos y de qué partido son, a la hora de emitir su voto, en julio del 2003. Así funciona la democracia.

Fidel Castro Ruz es un malagradecido. Todo lo que los mexicanos hemos hecho por él y su pueblo lo ha olvidado. Los pasos en la azotea que escucha de parte de los ciudadanos disidentes, no lo dejan dormir. No está lejano el día en que el pueblo -cansado de sus ofensas- se levante, sin armas, para destituirlo. Comentarios: felix_rv13@hotmail.com (F.A.R.V., Mérida, Yucatán, Méx., abril de 2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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